El precedente del entreguismo del PP vasco

…data de hace una década larga, después de la dimisión de María San Gil como presidente del partido, pues pese a la aparente firmeza de su sucesor Antonio Basagoiti la organización ya se encontraba en manos de Alfonso Alonso, que es tanto como decir de la nefasta Soraya Sáenz de Santamaría y de su jefe, Mariano Rajoy.

Fue Rajoy el que determinó que el PP se pasaba con bagajes y equipajes al taimado consenso sobre el «proceso de paz» con ETA, cuyas derivadas aún persisten y quedan groseramente a la vista ocasionalmente, como la reciente entrevista en TVE al terrorista sin arrepentir Arnaldo Otegi o el último escándalo en el parlamento foral guipuzcoano.

Al respecto, la designación de otro proetarra para dirigir una comisión de Derechos Humanos en las Juntas Generales, como en su día correspondió al sanguinario «Josu Ternera» presidir otra similar en el parlamento autonómico, obtuvo el respaldo del único representante del PP, Juan Carlos Cano, aunque luego se haya disfrazado de «error».

No hay tal, como bien debe saber Borja Sémper, presidente de la formación en Guipúzcoa, desde el momento en que sólo se trata de un paso más en la misma dirección emprendida por el PP para hacerse perdonar su «revanchismo» para con los asesinos de decenas de sus cargos y simpatizantes, expulsados por decenas de miles de la CAV.

Así, en los estertores de la última legislatura de Zapatero, con Rajoy apurando los meses para hacerse con la mayoría absoluta más rotunda de que haya gozado gobernante alguno en nuestro país, el PP elegía el mismo escenario de las Juntas Generales de Guipúzcoa para hacer visible su voluntad de integración en el «nuevo tiempo».

De aquel pleno escribí entonces en el blog Notas desde una ciudad con mar un artículo que reproduzco íntegro a continuación:

La sospechosa unanimidad proetarra

Todos los representantes de los guipuzcoanos en el Parlamento Foral (Juntas Generales) del territorio votaron ayer a favor de incluir en el mismo saco a las víctimas de ETA y a muchos de sus verdugos, a su vez asesinados a manos de grupos parapoliciales o paramilitares. ¿Todos los junteros? No: hubo una única excepción, la de Regina Otaola desmarcándose de lo que votó su propio grupo, actitud que si no sirve para salvar el honor de los guipuzcoanos ni el de los populares vascos, al menos permite concebir la esperanza de que no todos los miembros de la clase política vasca padecen de ese agudo síndrome de Estocolmo que les lleva a la conmiseración con los asesinos terroristas.

Porque ayer la Cámara guipuzcoana decidió dar pábulo una vez más a la versión heroica de ETA como «movimiento de liberación nacional», con sus Argalas y demás fanáticos presentados como mártires a la sociedad vasca (y a los propios escolares, como pretende el mismo PSE) en pie de igualdad con, pongamos por caso, un Gregorio Ordóñez o un Jiménez-Becerril. Nada a lo que no estuviéramos acostumbrados, sólo que ahora con el apoyo del PP, o PSP, o PPOE o vete tú a saber qué. Lo que es como reconocer que durante las tres últimas décadas el PP estaba equivocado al no admitir la existencia de un «conflicto político» que había que resolver a través de un «proceso de paz».

Ya lo decía Eguíbar antesdeayer: «El PP ha pasado de no existir a existir». Y, siendo el pope Eguíbar uno de los expendedores oficiales de la nacionalidad vasca, junto a Arzalluz, IbarretxETA («el lehendakari amigo de la ETA») y los etasunos, esto viene a querer decir ni más ni menos que «el PP ha decidido unirse al consenso acerca de la solución dialogada para el fin de ETA», ¡y Basagoiti sin enterarse!

Son tiempos tristes para los que seguimos pensando que asesinar por la espalda a concejales es un crimen de lesa Democracia, porque ahora resulta que los mismos amenazados del PP (por no hablar de los del PSE) han renunciado a que se haga Justicia -como en el caso de la masacre terrorista del 11-M- a cambio de las sonrisas de hiena de los junteros de Aralar, Alternatiba, Ezker Batua, Hamaikabat, PNV… ninguno de los cuales ha estado amenazado jamás ni por ETA ni por ninguno de esos grupos parapoliciales o paramilitares.

Parece claro que las víctimas de ETA, desde que la AVT de José Alcaraz fue descabezada desde el Ministerio del Interior, ya sólo están a las compensaciones económicas por sus familiares asesinados. Parece meridianamente claro que el PSE sólo busca «la centralidad», como el propio PNV, lo que aquí en «Euskadi» supone estar entre el PP y ETA. Parece además patente que el PSE ha logrado su objetivo al hacer pasar al PP por el aro del PNV y Aralar -como con aquellas infames «mociones éticas» que Eguiguren y Ares se sacaron de la manga para no echar a ANV de los ayuntamientos y sólo después de que el mismo Joseba Eguíbar rechazara presentar mociones de censura-. A cambio, el nuevo Plan Foral incluirá también a los amenazados del presente (es decir, cargos del PSE y del PP más empresarios y algunos periodistas e intelectuales), y no debería extrañarnos que a los escoltas y coches oficiales de los cargos políticos les fueran añadidas pensiones vitalicias por su labor en pos de «la Paz».

Al final, para unos se trata de seguir sacando tajada del «conflicto», mientras que para otros se trata de verse por fin recibidos en el seno de la Gran Famiglia Institucional del país. Y aquí no ha pasado nada. Vamos, que sólo han pasado 40 años de Crimen con cerca de un millar de asesinados, miles de víctimas y decenas de miles de expulsados por la acción conjunta del Nacionalismo Institucional y del Terrorismo Nacionalista, así que aquí paz y después gloria.

El día de ayer (3-F) debiera pasar a la Historia como un nuevo día de Infamia para la sociedad vasca y para la guipuzcoana en particular. Menos mal que por lo menos Regina nos recuerda con su actitud en qué consiste la Dignidad. Y nos recuerda, sobre todo, en qué se ha convertido el PP.

Más explícito no puedo ser, o sí: ¡¡con mi voto no!!

Jueves, 4 de febrero de 2010

Ya entonces presidía el PP guipuzcoano Borja Sémper, quien tantas veces desde entonces alardeó (como un Maroto cualquiera) de su actitud tolerante hacia el entorno de ETA, puesto que «el futuro se tiene que construir también con Bildu» (1). Aquella fue la primera piedra en el camino del «PP de Euskadi», que venía de reunirse con el PNV en la sede de éstos.

Los cinco junteros del PP que dejaron sola a Otaola para votar a favor de la propuesta eguibariana (presidía entonces la Diputación, como ahora, uno de los favoritos del pope, Markel Olano, «cerebro» por parte jeltzale del Pacto de Estella con los terroristas) fueron: Juan Carlos Cano, Manuel Michelena, Iñigo Manrique, Asunción Guerra e Iñigo Arcauz.

NOTAS

  1. Entrevista con Borja Sémper en Jot Down, enero de 2013.

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