Covid19: lo que debería cambiar en España

…a partir de ahora son los mismos fundamentos de nuestro malhadado “Estado del Bienestar”, para resumirlos en uno solo: nadie tendrá derecho a vivir “del Estado” -esto es: “del de al lado”-, a no ser que deba ser asistido por razón de minusvalía psíquica o física o dependencia grave por su estado (provisional) de precariedad.

Estos días en que muchos jubilados se llevan las manos a la cabeza por las presiones para volver a la normalidad laboral, debiera explicarse reiteradamente que sin actividad empresarial no hay trabajo y sin trabajo no sólo cerrarán las empresas, sino que no se podrán pagar los subsidios al desempleo, las pensiones, los salarios de empleados públicos (de la Sanidad, de la Educación, de la Justicia, de las Fuerzas de Seguridad o del Cuerpo de Bomberos, del Servicio a Domicilio o de las residencias, ¡de los partidos políticos!), etc.

Como también debiera quedar meridianamente claro que cuando se elige a gobiernos corruptos y manirrotos (vulgo Socialismo) para gestionar las cuentas públicas lo único que queda al final para repartir es la miseria. De hecho, sobran un tercio de los empleados públicos y todas aquellas sociedades artificialmente creadas para colocar a los próximos, entre las que no cabe no incluir a partidos y sindicatos, que a la hora de la verdad demuestran servir para bien poco.

El INEM -esa institución expendedora de presuntos “derechos sociales” al cobro de ayudas por no trabajar- debe ser liquidado y sustituido por ETT (empresas de trabajo temporal), en cuanto que aquél se sufraga con fondos públicos y tiene como objeto permitir cobrar sin trabajar, mientras que éstas son empresas privadas cuyo único beneficio deriva de encontrar trabajo a sus clientes.

Sobran parlamentos en España, agencias públicas y comisionistas de toda laya; sobran cargas fiscales sobre los creadores de riqueza -esto es: los empresarios-, que aparte de ser quienes fomentan la contratación para sostener a las familias de los trabajadores se ven obligados a pagarles horas que no trabajan -como las vacaciones, los dos meses de paga extra, las fiestas de guardar, etc.- así como las cuotas de la Seguridad Social.

Sobran las millonarias subvenciones con que el Estado riega a distintas entidades con fines escasamente productivos, generalmente opacos, entre ellas decenas de miles de empresas de particulares dedicadas presuntamente a la promoción del “mundo de la Cultura”, pero que no crean ni producen nada; por no hablar de hasta qué punto sobran todas esas radios y televisiones públicas debidamente plegadas a la voluntad del cacique local de turno o al mismo Gobierno que concede las licencias.

Pero también debe quedar claro qué otros sectores deberán cambiar de métodos y actitudes si quieren sobrevivir a la terrible crisis económica que se avecina.

BARES SÓLO PARA FUMADORES

Ojalá sea cierto que el tabaco inmuniza -como se especula actualmente en Francia- porque será el único factor que permita la reapertura de los establecimientos como bares y discotecas -aun con mamparas (que ya debieran ser obligatorias para siempre, no sólo para los pinchos expuestos) para proteger al personal del servicio-, ya que de lo contrario no podrán abrir hasta que se encuentre la vacuna contra el SARS-CoV2 o bien tratamientos adecuados para evitar la muerte de los pacientes con la Covid19 y el mero colapso de las UCIs.

En la calle, no podrá aglomerarse la gente sino que deberán establecerse medidas de aislamiento entre grupos -tales como las ya habituales jaulas de cristal para los fumadores en las terrazas exteriores de bares y restaurantes-, lo cual no impedirá el contagio dentro de cada grupo pero lo restringirá. Esto significa que los que acudan a dichos establecimientos no podrán después mantener contacto con personas susceptibles de conformar los grupos de mayor riesgo (diabéticos, obesos, personas con problemas cardiorrespiratorios, etc.).

En el mismo sentido, toda protección será poca para los empleados de las Farmacias, dado que los usuarios de estos establecimientos suelen estar enfermos y de ahí que acudan a por fármacos, si bien no siempre se tratará de clientes infecciosos. En todo caso, mamparas y guantes y mascarillas y protección para los ojos deberán ser obligatorios para proteger a los farmacéuticos

EN EL TRANSPORTE PÚBLICO

La distancia de seguridad mínima obligará a restringir asimismo el número de plazas en todo tipo de vehículos comunitarios, desde los metros a los trenes de largo recorrido, de los taxis a los autobuses, de los cruceros a los aviones. Al tratarse de espacios cerrados, el uso de mascarillas deberá ser obligatorio sólo si no hay controles (tests, certificados de inmunidad) al acceder al vehículo, si bien en trayectos cortos podrá exigirse básicamente guardar silencio (sobre todo no hablar por el móvil a voz en cuello) y cubrirse la boca a la hora de estornudar o toser.

Lo que parece ineluctable es que las distancias de seguridad y la dilación de tiempos debida a la adopción de medidas de protección conllevará una reducción del uso del transporte público, cuyo servicio empeorará y devendrá crónicamente deficitario, por lo que no parece descabellado pensar que se reducirán las frecuencias y tendrá que optarse de nuevo por recurrir a los vehículos privados para desplazarse al trabajo o a través de las ciudades.

EN EL DÍA A DÍA

De continuar con la mentalidad supersticiosa que ha caracterizado al español medio durante todo este periodo de reclusión forzada, y con los mismos informadores mediocres cuando no entregados al servicio exclusivo del Poder en aras de su propio beneficio, será imposible cambiar nada en torno a los asuntos fundamentales que determinarán el porvenir español de los próximos años y décadas.

Pues a día de hoy no han sido capaces desde el Gobierno (Ministerio de Sanidad o cualquier otro) de explicar clara y brevemente en qué consiste el (virus) SARS-CoV2 y la (enfermedad) Covid19, cómo para pedirles que comuniquen claramente cuáles son las medidas adecuadas de autoprotección y protección de terceros. Por supuesto no ha sido el caso de los países con más éxito en la gestión de la pandemia, caso de Singapur y Corea del Sur.

Y de los Medios de Control Social qué decir: buenrrollismo («Todos unidos»), sedación y una caótica serie de «informaciones» y artículos de columnistas paniaguados que han dejado el ya maltrecho prestigio de la profesión por los suelos. De hecho, sólo han salvado la honrilla de la Prensa una docena de entrevistas con científicos y algún que otro sanitario a pie de obra, junto con algunos artículos de fondo de expertos por supuesto en ningún momento consultados por el Gobierno de Sánchez-Iglesias y su banda de decenas de ministros desaparecidos y conspicuos expertos en dislates.

CONCLUSIÓN

La mediocridad generalizada demostrada por la clase política (Gobierno y presunta oposición) y mediática del país debería alarmar a los españoles para que exigieran los cambios pertinentes en estos ámbitos, pero ciertamente la falta de costumbre en el ejercicio de las libertades políticas hace de éste un Pueblo desmayado, de estómagos agradecidos, dedicado en cuerpo y alma a la “calidad de vida” -bebercio, poteo y puteo, horas muertas delante de la TV viendo series, fútbol o programas basura repletos de chulos y zorras-, mientras tenemos en cada presunto ciudadano a un no menos presunto resistente antifranquista -nuestros genuinos «disidentes a posteriori» de la hora- que no tiene sin embargo la dignidad de renunciar a la paga extra del mes de julio implantada por Franco para conmemorar la victoria de los “nacionales” en la Guerra Civil, como tampoco a la de Navidad que obviamente conmemora el nacimiento de Cristo.

Ochenta años de servidumbre voluntaria -con Franco todos franquistas; en esta Pseudodemocracia, todos demoprogretas- han vaciado de coraje y ansias de honrado y verdadero medro a los españoles, que sólo ahora reparan de qué manera se abandona a los viejos en residencias para que no molesten -cuando además se les pretende heredar la casa para ponerla en alquiler y vivir de las rentas- mientras se producen 100.000 abortos anuales y todavía esperarán algunos seguir cobrando pensiones sobreestimadas en unos años, los mismos que no quieren ocuparse de sus mayores ni criar a la progenie porque eso da muchos problemas y le jode a uno el “bienestar”.

Este Pueblo está demográficamente muerto, democráticamente muerto, económicamente muerto. Y luego resulta que todo el mundo está aterrado ante la mera perspectiva de la muerte por Covid. Qué horrible paradoja. Y qué aburrimiento permanente, el de los muertos en vida.

Covid19: algunas reflexiones clínicas, políticas, económicas y morales

…que es necesario realizar en estos momentos de crisis sanitaria para tratar de esclarecer las principales cuestiones en torno a la pandemia que recorre el mundo y que devasta fundamentalmente a aquellos países cuyos gobiernos la gestionan radicalmente mal, caso del de España con el PSOE y Podemos que está haciendo exactamente lo contrario de lo que han hecho aquellos que han logrado impedir las peores consecuencias del coronavirus.

En primer lugar, se debe exigir a los responsables políticos encargados de afrontar la crisis que conozcan perfectamente a qué nos enfrentamos, antes de actuar y comunicar con transparencia a fin de lograr que la población sea consciente de cómo actúa el virus y pueda en consecuencia autoprotegerse como es debido frente al contagio y, en caso de albergar la sospecha de haberse contagiado, tomar las medidas necesarias para evitar su transmisión a terceros.

En este sentido, sabemos que el virus es débil en el aire, que a través de tos o estornudos no afecta a más de dos metros porque enseguida cae al suelo, por lo que conviene dejar orear los zapatos una vez que llegamos a casa; que en grandes superficies es suficiente con guardar la distancia de seguridad, pero que en pequeños establecimientos debe ser prácticamente obligatorio el uso de mascarillas para aquellos, al menos, sospechosos de estar infectados.

También sabemos que, no obstante, cuando hablamos de gritos o cánticos (sobre todo en espacios cerrados), o incluso de conversaciones a voz en cuello, el virus expulsado a través de gotículas puede solidificarse y permanecer horas en el estado aéreo, lo cual explica por qué las manifestaciones o las grandes concentraciones en conciertos y estadios -y, más aún, en bares y calles en el entorno de los estadios, como en el Valencia-Atalanta jugado a puerta cerrada- son susceptibles de expandir el coronavirus a máxima velocidad entre la muchedumbre.

Sabemos que los niños se contagian de continuo entre ellos, se transmiten por ejemplo piojos con gran facilidad por su proximidad en las aulas, lo que viene a ser igual para los estudiantes adolescentes y universitarios, pero si se les mandó a casa hace un mes, ¿por qué no han de salir por separado a dar un paseo diario? ¿Es que acaso son más contagiosos individualmente que los adultos?

Cada vez que se ve un niño por la calle se le mira con recelo, en lo que da la impresión de instaurarse como una nueva superstición de nuestro tiempo; cuando lo cierto es que si los niños no generan ahora las debidas defensas morirán de jóvenes por cosas tan poco letales como la gripe o infecciones del todo ordinarias entre nosotros desde hace décadas e incluso siglos.

Con respecto a los guantes y las mascarillas, es menester señalar la idoneidad de que los contagiados usen éstas para no infectar a terceros, como es costumbre en los países asiáticos de referencia como Corea del Sur, Japón, Taiwán, Singapur, etc. Funcionan allí como señal de respeto y precaución, porque no dejan de ir al trabajo pese a estar enfermos, lo cual no es costumbre entre nosotros -ir a trabajar enfermos, digo, cuando sobre todo los empleados públicos se dan de baja al menor dolor de cabeza-.

Pero no se les verá con guantes, porque las manos basta con tenerlas limpias para no contagiarse, y sólo debe protegerse del contacto las mucosas de ojos, boca y narices. De hecho, resulta un tanto absurdo desinfectar los móviles que nos llevamos a la oreja, a no ser que los tengamos tan sucios que del contacto con nuestras manos (que luego nos sirven para tocarnos los ojos o hurgarnos la nariz o fumar un cigarrillo que nos llevamos a la boca) puedan servir de vehículo infeccioso -aunque también es cierto que hay quienes hablan tan de cerca a su móvil que pudieran infectarse por el rebote de sus gotículas en la pantalla-.

CUANDO LA POLÍTICA ES MERA IDEOLOGÍA (PROPAGANDA Y TERROR)

En el caso español, cuando al Estado de Excepción encubierto de “estado de alarma” se le añaden las peregrinas ideas de los ineptos de la Izquierda Extrema, tenemos que se pretende no sólo la reclusión forzosa general, sino el confinamiento específico de los asintomáticos, doble despropósito anticonstitucional en cuanto que, como no se realizan apenas tests entre la población, es prácticamente imposible identificar a ese 20% que se calcula que debe de haber entre la población contagiada. Pero es que además el que no presenta síntomas (tos y estornudos) no puede contagiar a nadie a no ser mediante besos o relaciones sexuales o contacto estrecho con terceros en espacios cerrados o en el propio hogar, donde las debidas medidas para el común rigen también para ellos.

Son tantos los errores cometidos por el Gobierno PSOE-Podemos, hasta el punto de que se caracterizan por hacer en cada momento exactamente lo contrario de lo que se debe, que mucho me temo que es deliberada su acción de producir el terror entre la población recluida manteniéndola a oscuras informativamente, entre la ignorancia y la superstición inducidas por una TV que nunca antes había dejado tan patente su total falta de utilidad para informar y su fin más adecuado, que es el de heterodirigir (o teledirigir) la opinión pública a través de las técnicas habituales de manipulación, el circo permanente -a falta de fútbol, la basura de Jorge Javier Vázquez, los Bardem y Wyoming y Ferreras, las sempiternas Blanco y Casado y Mateo y Escario…- y el aliento al odio y la delación del que se muestra crítico contra sus varias censuras y su Mentira básica integral: “Nadie podía prever que”.

LA DESTRUCCIÓN DE LA ECONOMÍA QUE PERSIGUE SÁNCHEZ CON LA PODEMIA

Al margen del horror nazi protagonizado por las mal llamadas autoridades de Cataluña, que han pretendido una eutanasia generalizada entre mayores de 80 años como la perpetrada por Hitler con su Ley del 1 de septiembre de 1939 -aprobada, para disimular, el mismo día en que Alemania invadió Polonia dando inicio a la Segunda Guerra Mundial-, tenemos que otros socios del Gobierno PSOE-Podemos como PRC, CC y (sobre todo) PNV han comenzado a recular para no verse precisamente asociados a este desmán de Ejecutivo capaz incluso sin pretenderlo -aunque lo pretende- de empeorar las peores cifras económicas de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero juntos.

No se sabe todavía si era el propósito del presidente Sánchez, pero sí cabe colegir que es el de su vicepresidente Pablo Iglesias, encantado con una situación que le permitiría ofrecer todo el Presupuesto y las promesas de un maná de “coronabonos” (que no ha de llover sobre España) a esa famélica legión que sueña coreando su nombre a grito pelado con el puñito izquierdo en alto. Antes de eso será asaltado su chalé y se le colgará por la coleta de un árbol, pero parece incapaz de verlo, entre otras cosas, porque sólo acostumbra a enfrentarse a los Casados y Arrimadas de turno, aparte de a los propios Alfeñiques, Peseteros y Rejines de su partido, con lo cual ni siquiera atisba el peligro -no en vano ahora se cree jefe único del Servicio Secreto-.

Pero el PSOE (Partido del Servicio Oficial del Estado) tiene aún algunas cartas ocultas en la manga que ni sospecha el otro petimetre de la situación, Iván Redondo, experto sólo en lemas vacuos y control mercadotécnico de medios y encuestas como las del CIS -que ya nadie considera siquiera-.

ESTA SOCIEDAD DE NUEVOS RICOS Y SECTARIOS PROGRESISTAS

Puede que me equivoque como siempre al pretender que los españoles somos todavía un Pueblo merecedor de grandes logros, porque lo cierto es que desde el 11-M de 2004 mi diagnóstico es que esto se ha convertido en un infierno de cobardes, acomodados snobs que se creen que lo que tienen -bienestar material, “calidad de vida”- se lo deben sólo a ellos mismos, o a lo sumo a la UE.

Ya lo pensaba de los vascos desde crío, cuando era la indiferencia la que jalonaba cada atentado de ETA hasta que un buen día los terroristas secuestraron a un tal Aldaya y se puso de moda llevar el lazo azul que jamás portaron los que por lo visto debían considerar como lo más normal del mundo el asesinato de guardias civiles, militares retirados, políticos de la UCD y de todos aquellos que la organización criminal del movimiento abertzale consideraba como desafectos a su Causa, vulgo “enemigos del Pueblo Vasco”.

Ahora que los parados van a seguir en paro sin remedio -¿parará al menos el Saqueo Institucionalizado de Fondos para la Formación que sin descanso han llevado a cabo los sindicatos paraestatales, sobre todo la UGT, rama mamporrera del PSOE?-; ahora que infinidad de pymes (99,98% del tejido productivo español) van a quebrar y, por ende, no va a haber fondos ni para los antiguos ni para los nuevos parados, ni para los pensionistas ni para la Sanidad o la Educación públicas; ahora que ni siquiera parece probable que los equipos españoles de Fútbol vayan a competir en las competiciones europeas, ni el ultrasubvencionado mundo de “la Cultura” o de los Medios de Control Social vayan a ser rescatados…

Todavía quedarán tontos que se crean los desinformativos de La Secta o que, con El País debajo del brazo -ese diario dirigido durante décadas y hasta hace nada por ese sectario mindundi con fondos en paraísos fiscales, que compró plaza en la RAE y que ya era censor cuando jefe de los servicios informativos de la RTVE del Tardofranquismo: Juan Luis Cebrián-, piensen que sólo la chusma desinformada y maleducada puede votar Derecha. Pero sin los habituales Fondos Reservados (del Estado o del mismo Íbex) para seguir sobornando a todo quisque, ¿verdaderamente creen que van a conseguir mantener la tan anhelada “paz social”?

CONCLUSIÓN

“Cuanto todo esto acabe” suena demasiado (mal) a ese “Ahora que ETA ya no mata” que ha proscrito toda verdad y toda dignidad entre nosotros los españoles. Pero aún espero que, pese a todo lo antedicho, algo sea capaz de desenervar definitivamente a este estúpido Pueblo Español que no conoce o no parece querer conocer su auténtico poder, la genuina calidad de una tradición que se remonta a siglos que la mayoría desconoce, y se avergüenza de la misma por lo que desde otras latitudes se ha vertido injusta y mentirosamente sobre nuestros antepasados -a cuyos tobillos el último español que alcanzó en altura fue el general Francisco Franco y con él y siguiendo a su Caudillo nuestros abuelos y bisabuelos, que levantaron la Nación desde el punto más bajo en que se hallaba desde tiempos de la invasión napoleónica-.

Hará falta más humildad de aquí en adelante, desde luego; la suficiente como para hacernos merecedores de una Historia de la que todavía somos deudores, no acreedores. Para ello hará falta conocer nuestra propia Historia, reconocer lo bueno y lo malo del pasado y avanzar en consecuencia con esa carga y ese legado a cuestas: uno de los más grandes de la Humanidad.

Ojalá este bichito microscópico fuera capaz de obrar semejante milagro; lo daría entonces por bienvenido. Pero cuando uno ve tanto miedo repartido por igual entre cuarentañeros y octogenarios, hombres y mujeres que en su mayoría y desde hace casi un siglo no han tenido arrestos para expresar sus ideas y vivir su vida como deseaban -según dicen ahora tantos antifranquistas retrospectivos- , me temo que nada cambiará.

La gente normal no sabe que todo es posible

…es probablemente la sentencia más célebre de David Rousset -resistente antinazi francés autor de El universo concentracionario, testimonio de su paso por el campo de Buchenwald-, que de manera errónea se ha utilizado como lema de la exposición en homenaje al político donostiarra Gregorio Ordóñez (asesinado por ETA en 1995) queriendo dar a entender que Goyo demostró a una sociedad aterrorizada que se podía y se debía ser libre para lograr cambiar las cosas.

Pero lo que Rousset pretendía significar con tan breve como firme declaración es que la gente, por lo común, es incapaz de asumir que el Mal existe y cobra forma en sujetos de semejante locura homicida -Lenin o Hitler o Mao, por señalar a los más recientes de entre los peores especímenes de la Humanidad- como para abocar al caos y a la destrucción al entero género humano, un concepto de maldad no incompatible con el que describió la pensadora Hannah Arendt al respecto del gris funcionario Eichmann en La banalidad del mal.

En la actualidad, ante la pavorosa pandemia desatada por el virus SARS-cov2 (causante de la enfermedad denominada Covid19), son variadas las teorías que hablan de una conspiración del Partido Comunista Chino para crear un arma biológica de inmensa letalidad, aunque no parece lógico que la mafia dirigente de aquel país decidiera dispararse en el pie de tal modo, habida cuenta de que lo que más ansía es preservar su poder sobre la población china para continuar el expolio y hacerse inmensamente rica, gozando para ello de la credulidad y la complicidad a partes iguales de buena parte del mundo occidental.

CHINA, EJEMPLO DE LO PEOR

Lo que sí resulta patente es que las primeras denuncias de casos sospechosos por parte de médicos locales fueron silenciadas con amenazas primero y luego con reclusión carcelaria, caso del oftalmólogo Li Wenliang y no menos de ocho colegas suyos, con el pretexto de que resultaban alarmistas y no eran más que rumores infundados. De hecho, Wenliang falleció el pasado 7 de febrero a causa de la Covid19, de la que informó el 30 de diciembre de 2019 al ser liberado. Al día siguiente, China alertaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la existencia de este nuevo virus.

En consecuencia, Reporteros sin Fronteras (RSF) no duda en achacar a la censura del régimen comunista la falta de medidas drásticas como la reclusión obligatoria -que ahora tantos aplauden, empezando por la OMS- cuando lo cierto es que RSF alude a un primer posible caso de infección el 17 de noviembre, y sobre todo informa de que para el 20 de diciembre las autoridades chinas ya conocían la existencia de 60 casos identificados como Covid19 en la ciudad de Wuhan, varios de ellos con origen en un mercado de mariscos donde se habría traficado con serpientes o pangolines infectados por murciélagos, sin que ello les condujera a adoptar otras medidas que el ocultamiento de la situación y la censura a los médicos y por ende a los medios.

Más aún, la rápida expansión del virus no impidió el aplazamiento de medidas hasta el 23 de enero del presente 2020, cuando se impuso el aislamiento de la población de Wuhan (cerca de 12 millones), donde se identificó el primer foco de la epidemia, mientras la provincia de Hubei (en torno a los 60 millones) fue aislada el 25 de enero y ya levantó las restricciones el pasado 25 de marzo, mientras en Wuhan lo hicieron este miércoles 8 de abril.

EL CASO DE ITALIA

Dentro de las fronteras de la UE, el primer caso diagnosticado en Italia se remonta al 30 de enero -en Alemania, el primero se detectó el día 27- cuando una pareja de turistas chinos procedentes de Wuhan vía Pekín fueron ingresados en un hospital para infecciosos en Roma. Ese mismo día, la OMS declaraba oficialmente la emergencia internacional por la epidemia de coronavirus, aunque no la calificó como “pandemia” hasta el 11 de marzo. El 31 de enero el Gobierno italiano declaraba el estado de alarma sanitaria siguiendo a la OMS.

No obstante, las autoridades italianas no decretaron el aislamiento de la entera región de Lombardía (10 millones de población) y otras 14 provincias (en total, unos 16 millones de personas) hasta el domingo 8 de marzo, si bien la norma no entró en vigor hasta horas después de ser anunciada, lo que originó miles de desplazamientos de salida de las zonas afectadas antes de proceder al cierre de la zona. Para el 10 de marzo, Italia declaraba la cuarentena nacional con el parón de todos los servicios no esenciales, aunque desde el día 4 de marzo los colegios estaban cerrados en todo el país.

SINGAPUR, EJEMPLO DE LO MEJOR

A día de hoy, la pandemia de coronavirus ha dejado solamente 6 muertos, de cerca de 1.000 contagiados, en la ciudad-Estado de Singapur (6 millones de habitantes, la mayoría chinos pero con minorías malayas, indonesias e indias), debido a la prontitud con que reaccionaron sus autoridades y a la transparencia con la que se ha informado a los ciudadanos de la emergencia de esta nueva amenaza sanitaria.

Sus métodos han sido seguidos en otros países que han limitado con éxito la expansión epidémica, caso de Corea del Sur -que alcanzó los cerca de 9.000 contagiados, con 111 fallecidos- mediante la masividad del testeo a la población y la trazabilidad de los contagios a través de las nuevas tecnologías (sistemas de geolocalización en dispositivos móviles, básicamente). En ninguno de estos dos países, a diferencia de lo sucedido en España o Italia, se ha optado por encerrar a la población en sus casas, sino por aislar aquellos focos detectados de infección.

LA IDEOLOGÍA MATA MÁS QUE EL SARS-COV2

En España, donde el Gobierno PSOE-Podemos se cerró en banda a adoptar cualquier tipo de medida antes de declarar el estado de alarma el 14 de marzo, a rebufo de la decisión de hacer lo propio por parte del Gobierno de Portugal un día antes y cuando ya la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso había decretado el cierre de los colegios el lunes 9 de marzo, se conocía la amenaza por las cinco alertas emitidas por la OMS desde principios de año.

Aún más, sabemos ahora que desde enero las FSE reclamaron al Gobierno medidas de autoprotección como guantes y mascarillas, sin recibir otra cosa que la callada por respuesta. De hecho, ya el 2 y el 3 de marzo se produjeron cancelaciones de congresos médicos en distintas partes del país, aunque el Ejecutivo de Pedro Sánchez, volcado únicamente en la campaña de destrucción de la oposición, no lo hizo público y continuó alentando la participación en las movilizaciones masivas del 8 de marzo en Madrid y otros puntos de España.

A su sectario servicio, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, se encargó básicamente de rebajar toda alarma aduciendo que él ni siquiera impediría a su propio hijo acudir a la manifestación, cuando hoy es el día en que no sabemos si finalmente asistió a alguna de ellas o se quedó en casa por consejo personal y en privado de su padre.

¡ILLA, ILLA, ILLA… DANOS MASCARILLAS!

Todo es mentira y negligencia criminal en el Gobierno Sánchez-Iglesias, con su vicepresidenta Calvo y su vicepresidente Pablo Iglesias implicados, con su ministro de Sanidad Salvador Illa denunciado por el SATSE (Sindicato de Enfermería) ante la OMS por la muerte de 14 sanitarios, con el mismo ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska denunciado por “homicidio imprudente” por los sindicatos de Policía y Guardia Civil, a los que a fecha de hoy obliga todavía a trabajar sin la más mínima protección, mientras se ha producido además el fallecimiento de varios farmacéuticos y empleados de residencias para ancianos, por lo que el Ejecutivo ha decidido emprender una huida hacia delante que puede terminar por el camino con la destrucción del tejido productivo español, la quiebra del Estado y millones de parados en la ya de por sí maltrecha economía española.

Ante semejante panorama penal, Sánchez se aferra al Poder mientras engrasa con hasta 15 millones de euros la maquinaria propagandística del duopolio de Berlusconi y Planeta (T5-Cuatro y A3-La Sexta), utiliza la RTVE pagada por los contribuyentes para cargar contra partidos y medios de oposición, amenaza a funcionarios públicos y asociaciones de empresarios, y pretende encima que su liderazgo ha salvado la situación antes y mejor que en cualquier otro país de la UE, contra la que también carga por no ceder a sus pretensiones de que todas sus graves responsabilidades le sean pignoradas mediante el uso indiscriminado de los llamados “coronabonos”.

PABLO IGLESIAS, APRENDIZ DE LENIN

En esta tesitura, donde dejar el Gobierno resultaría en proceso judicial y condena a prisión, el vicepresidente Pablo Iglesias -adorador y presunto aprendiz de Lenin (personaje no menos infame y homicida que Hitler, aunque la inmensa mayoría del planeta parezca ignorarlo, pero del que el nazi lo aprendió prácticamente todo)- se ha propuesto mantener una especie de Estado de Excepción permanente, una auténtica dictadura policial unipersonal, como único medio para garantizarse sus prebendas, sus privilegios de casta, su omnímodo poder.

Por ello, se presenta a sí mismo como un redentor de los desfavorecidos, proveedor de “ayudas sociales” y garantía de “rentas mínimas” y otros ardides que ocultan su voluntad última de liquidar el sistema democrático y capitalista para hacer a todos los españoles dependientes de su siniestra magnanimidad de cartilla de racionamiento: exactamente igual que el Madurato chavista en Venezuela, al que asesoró durante años junto a sus infames camaradas Monedero y Errejón.

CASADO Y ARRIMADAS DECEPCIONAN UNA VEZ MÁS

Ante esta crítica situación, PP y Cs continúan con una denuncia tibia y mendaz, desdicha por sus actos de apoyo ciego a un Gobierno que no sabe lo que se trae entre manos ni para enderezar la economía ni para lograr parar los estragos de la pandemia, pero que tiene al menos claro quiénes son sus “enemigos” -así considerados por Sánchez y sus Lastras y Calvas y Monteras desde antes incluso de la tan manoseada “foto de Colón”-.

Cs tiene menos remedio aún que futuro, pero Casado debería dimitir ya porque ha demostrado no ser más que otra de esas criaturillas del laboratorio centrista de los Rajoys y Arriolas y Sorayas que han logrado acabar con toda vida inteligente en el PP y con cualquier atisbo de coraje en sus filas.

Así las cosas en estos dos partidos de la oposición, una vez más Vox se queda solo en su reivindicación de transparencia y diligencia por parte del Gobierno, si bien no parece hacerse cargo del todo de la máxima gravedad de la situación, porque de lo contrario ni siquiera acudiría al Congreso a exigir responsabilidades a quienes han decidido proclamarse excepcionales y se consideran en consecuencia exceptuados de rendir cuentas.

EL REY PUEDE Y DEBE ASUMIR PLENOS PODERES

Pues el de este Sánchez-Iglesias no es un poder democrático sino despótico, el Rey en su función arbitral y de moderación de las instituciones, como jefe del Estado y jefe de los Ejércitos, debiera proceder a su disolución y a la constitución de un Gobierno de concentración nacional presidido por la ministra de Defensa Margarita Robles con miembros del PP, Vox y Cs.

De lo contrario, perderá la Corona por no atreverse a violentar la Constitución -cuando la Ley del 78 hace años que se convirtió en papel mojado por culpa del PSOE y sus innúmeros pactos inconfesables con los enemigos de España y de la democracia (de la ETA a Podemos, del PNV a ERC y PdCat)- y será el fin de nuestras libertades tanto como el de la propia Soberanía Nacional.

Es la hora de los valientes, de los liderazgos con ideas, coraje y convicción. Pero, desgraciadamente, cabe constatar como ante el horror soviético o el nazi que “la gente normal no sabe que todo es posible”; o no, al menos, hasta que es demasiado tarde y entonces, por supuesto, no cabe ya la más mínima resistencia u oposición a los designios de los caudillos totalitarios.

Fe

Nada más triste que un cristiano ateo
rezando
intentando dirigirse a algo
que no entiende
en lo que no cree
de veras

Nada más triste que un cristiano ateo
orando por alguien
a quien ve que no puede ayudar
intentando dirigirse a alguien
tal vez a un Dios
que ya no es tan nuestro

Nada más triste que un cristiano ateo
de rodillas
devanándose el alma
por encontrar tres tristes palabras acompasadas
por intentar hallar una cruda expresión de su sufrimiento
oración que emana ahora de la nada

Nada más triste que un cristiano ateo

No
nada más triste que un cristiano triste.

9 de abril de 1997

El Gobierno es culpable

…de la actual crisis sanitaria por su sistemática ocultación de los datos reales, por el silenciamiento a que ha sometido a expertos científicos y médicos y a las propias Fuerzas de Seguridad del Estado desde enero, además de por la desprotección a la que ha sometido y somete a profesionales de la Sanidad y miembros de las FSE, personal de residencias y otros empleados y funcionarios públicos que no disponen de los medios de protección adecuados por la incompetencia de responsables como la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y sus tests chinos a precio de «ganga».

El Gobierno es culpable por alentar a movilizaciones masivas en toda España el 8 de marzo, especialmente en Madrid, más de un mes después de que saltara la alarma internacional no ya por los casos registrados en la China comunista, sino en la misma vecina Italia; pero aún es peor la gestión de comunicación a cargo de un experto como Fernando Simón que ha fungido de mero esbirro y correa de transmisión de las directrices emanadas del Gobierno Sánchez-Iglesias, retardando así la adopción de medidas eficaces y sembrando la confusión y el pánico entre la población.

El Gobierno es culpable por negligente, por tener una banda de sectarios enemigos de España y su Constitución en puestos de responsabilidad, caso del ministro de Sanidad Salvador Illa, que es de cuota del PSC como el ahora desaparecido ministro comunista de Consumo Alberto Garzón es de cuota por la casi extinta IU y la impresentable ministra de Trabajo Yolanda Díaz es de cuota por mujer y por ser miembro de Podemos, como la ministra de Igualdad no es más que una estúpida niñata ascendida al poder por ser la mujer de.

El Gobierno es culpable por mentir de continuo, afectar la actividad sanitaria no menos que la actividad económica, que básicamente pretende destruir para hacer a toda la población dependiente del Estado que pretenden saber gestionar los que jamás han dirigido una plantilla, creado un negocio o pagado una nómina. El Gobierno es culpable de poner en riesgo el conjunto del tejido productivo español, haciendo peligrar así las pensiones de nuestros mayores tanto como el futuro laboral y profesional de nuestros hijos.

El Gobierno es culpable por no haber hecho los debidos ajustes fiscales en todo este tiempo, una vez que parecía consolidada cierta recuperación económica bajo el Gobierno Rajoy, preocupado únicamente por consolidar su poder después de haber asaltado el Gobierno de manera fraudulenta con una moción de censura basada en una sentencia mentirosa que como tal ha sido ya considerada por el Tribunal Supremo.

El Gobierno es culpable por contar con golpistas y terroristas para excluir a la oposición y marginarla, por dedicarse íntegramente a una campaña de imagen permanente con hitos como la exhumación del cadáver de Franco, las nuevas leyes sobre “violencia de género” o laborales, cuando resulta asimismo culpable por no entender la realidad de la pequeña empresa, del sistema financiero o de las grandes industrias exportadoras de España.

El Gobierno es culpable por su deliberada estrategia de echar balones fuera en vez de hacerse al fin responsable de la situación, cargando contra la UE y más aún contra los únicos partidos con sentido de Estado que quedan en España: PP, Vox y Cs. Es culpable por azuzar el odio contra la oposición mientras negocia prebendas y privilegios con sus socios antidemocráticos y antiespañoles, del PdCat al PNV, de ERC a la ETA, mientras habla ahora de solidaridad y cohesión y lealtad, y simultáneamente dirige a través de todos los medios de comunicación (sobre todo las televisiones), sobornados con ingentes cantidades de millones de euros del Presupuesto público, una abyecta campaña de difamación contra el primer gobierno que decidió tomar medidas: el de la Comunidad de Madrid que preside Isabel Díaz Ayuso.

El Gobierno es culpable, responsable de las previsibles decenas de miles de muertos que va a dejar la Covid-19 en nuestro país, y de los millones de trabajadores que van a perderlo todo o casi todo de aquí a unos meses. El Gobierno es culpable y debe ser disuelto y sustituido por un Gobierno de emergencia nacional sin Sánchez ni Iglesias, que han de ser procesados por su responsabilidad criminal en la gestión de la crisis. Pero todavía habremos de ver cómo el español medio entiende que el culpable es Aznar por la Guerra de Irak. Cuánto espero equivocarme a este último respecto…