Este Gobierno es un puro simulacro

…de gobierno -de “gobernanza”, como se dice ahora para seguir diciendo nada-, lo que explica que se base única y exclusivamente en la mentira, que no existiera ninguna “comisión de expertos” sobre la epidemia del coronavirus que justificase las decisiones del (simulacro de) Gobierno Sánchez-Iglesias, sólo dispuesto y preparado para organizar y difundir la Gran Mentira del Gobierno: que este Gobierno gobierna.

Pero aunque la Nación se encuentre inerme, todo el tinglado podría desmoronarse según arrecia la nueva ola de Covid19, si no fuera por la actitud sumisa, más que sospechosa, de los presuntos partidos de Oposición PP y (sobre todo) Cs a los designios del (simulacro de) presidente del Gobierno, un hombre desabrido e incapaz de comunicar nada que no sea su (simulacro de) voluntad de gestionar la grave crisis española de la mejor manera posible.

¿Pero cuál es su plan, cuál su estrategia -la de Redondo u otros- para sacar al país del atolladero, para recomenzar el curso escolar y universitario con garantías básicas, salvar a cientos de miles de autónomos de la quiebra y afrontar cifras de paro nunca antes vistas? No hay Plan -ni puede que simulacro de plan, estrategia, proyecto- que no pase en la mentalidad del (simulacro de) Doctor Sánchez por hacerse fuerte en La Moncloa -incluso a la manera allendista, en los delirios compartidos de esta Izquierda de esnobs del radicalismo-.

Así que el Otoño se cierne con toda la brutal incertidumbre que depara una pandemia para la que no ofrece soluciones claras la comunidad científica mundial, mientras la Prensa nos aburre a estas alturas con homenajes a etarras decrépitos, el desagradable 11-S de los tribalistas que pastorea un tal Torra, (simulacro de) presidente de Cataluña -inhabilitado ¿de manera simulada? para el cargo-, o con todas esas insulsas triquiñuelas de los partidos o partidas en que se han convertido PP y (sobre todo) Cs, siguiendo con años de retraso a todos los demás.

Todo para no perder posiciones, cargos, relaciones sociales de (simulacro de) poder… reducido todo a este Consenso de las Facciones que deshace el Estado aunque presente una especie de “diálogo multilateral” como mejor forma de “cohesionar España”, cuando el PSOE aspira a una hegemonía indiscutida en el marasmo institucional producto directo de sus alianzas con el conglomerado de formaciones antisistema -y Vox que decidió dormirla hasta septiembre, cuando para entonces igual ya los han confinado a todos en un CETI por “extremistas”-.

Ineptos para hacer política -idear, decidir y ejecutar-, la mayoría de nuestros representantes políticos y cargos públicos asumen su irresponsabilidad factual -lo superfluo de su función, de su misma presencia en el (simulacro de) puesto de trabajo- por la vía de la adhesión a lo que determine la cadena de mando -con sus manidos argumentarios pastosos, que cortapegarán perezosamente los “periodistas” para rellenar los huecos que dejó la publicidad privada en los diarios-.

Y, siendo todo genuinamente mentira en la vida pública (¡politica!) de nuestros días -simulacro de España, de democracia, de libertades e igualdad-, ¿acaso no habrá entre tantos cientos de miles de cargos políticos (¡públicos!) quienes defiendan una mera y sostenida estrategia por la Verdad? Cabría empezar por pedir -y van…- el procesamiento de Sánchez, Iglesias, Illa y Simón, más el de Torra y sus esbirros también, por descontado; la convocatoria de nuevas elecciones; la ilegalización de Podemos, ERC, Bildu y CUP (al menos); la solicitud de un rescate a fondo perdido…

Pero en vez de ello, con el silencio de los borregos, (simulacro de) servidores públicos tanto como (simulacro de) Pueblo nos aprestamos a asistir en los siguientes meses y años al Nuevo Apaño para que este (simulacro de) Estado aguante, ¡España es la gallina de los huevos de oro, se entiende! Y lo más curioso es habernos percatado con el tiempo de la paciente (y aún bovina) observancia de nuestra situación por parte de las principales autoridades de la UE y de los “países de nuestro entorno”.

Que parece que nos miran como al alumno revoltoso, un poco corto de miras y entendederas, que no es mal chico después de todo -aunque se puede entrever que nunca llegará a nada…-. Y es que a todos en (el simulacro de) la UE les viene mejor a su vez el simulacro nacional practicado por las castas dirigentes (políticas, económicas y culturales) de cada país, ya que oculta o difiere el conocimiento de su propia realidad disimulada -la pandemia de Covid19 ha sido definitivamente esclarecedora al respecto de la “unidad” y la “política común” europea, por cierto-.

No llores por ti, Cayetana

…que el PP murió en las Generales de 2008 en las que obtuviste el escaño por primera vez, después de haberte desempeñado como jefa de gabinete de Ángel Acebes -delfín “en diferido” de José María Aznar al que Rajoy dejó colgado de una brocha inmediatamente después de esos comicios de 2008–, pero tú decidiste repetir en 2011.

Podrías llegar a pensar que a la tercera va la vencida; creo más que probable que rechaces ofertas de Cs y Vox para unirte a sus filas, donde de tanta libertad como autoridad podrías gozar. Pero es pertinente señalar que el PP es incorregible o por lo menos no es el partido que tú y tantos han creído o querido tener como defensor de sus intereses e ideas. Ya no desde 2008.

El PP de Rajoy renunció a esclarecer el 11-M, se sometió a los designios de Zapatero respecto a ETA -blanqueamiento para incorporarla al nuevo régimen-, buscó hacer de CiU y PNV “socios fiables” una vez en el Gobierno y con mayoría absoluta, nunca procuró las reformas estructurales que le demandaban la crítica hora y la propia UE, se anuló en Política Exterior, etc.

Ahora resulta que Pablo Casado no se puede permitir una portavoz tan libre como Cayetana Álvarez de Toledo, que ciertamente pretende del PP que sea el partido que no es -y nunca ha sido-. Pero las formas, de nuevo -como con Alfonso Alonso-, presentan a un líder sin autoridad ni liderazgo, débil e incluso blando, que finalmente debe recurrir a segundones para que le hagan el trabajo sucio.

El caso vasco es paradigmático y sirve para resumir toda la situación (y la necedad de los responsables de la misma): el “sorayista” Alonso deseaba continuar con la mimetización del PP con el ambiente “de Euskadi”, aun siquiera para dilatar en el tiempo la acelerada descomposición de la formación en todas las instituciones, sin ningún respaldo social.

Cayetana deseaba confrontar con el abertzalismo detentador de la hegemonía política y económica (que no social o cultural), incluso cuestionar “los privilegios vascos” de conciertos y fueros y “derechos históricos” preconstitucionales, así como denunciar la (todavía a día de hoy) ominosa presencia de ETA en todos los ámbitos públicos y privados de la comunidad vasca.

La cuestión se resolvió con la imposición de Carlos Iturgaiz -más que amortizado desde hace dos décadas- después de la vergonzante defenestración de un Alfonso Alonso que, no gozando de la cómoda posición de un Feijóo, creyó que podía lanzar su órdago a Génova y ser después considerado y atendido.

No hay nada que hacer con el PP -como tampoco con el PSOE-, o no tenemos nada que hacer ni que ver los que como programa de bases mínimas exigimos una España unida de ciudadanos libres e iguales en derechos y oportunidades, más allá de castas regionales y endogámicos estamentos como el partidista. Y si CAT no ha sido capaz de verlo es porque le ha perdido la soberbia.

Una soberbia -esa conciencia clara de superioridad intelectual unida a la convicción voluntarista de que “el mejor”, “el aristócrata del espíritu”, debe sacrificarse y servir a los demás, a sus conciudadanos, al Pueblo- que justifica su nueva y errada apuesta por el PP como plataforma para su activismo cívico; pero que no debiera sofocar una serena reflexión sobre los propios errores.

Un país de vacaciones

…pese a todo, con el Emérito haciendo méritos de mutis por el foro –“Volveré en septiembre”- y los demás acogiéndose a sagrado en segundas residencias tal vez más seguras que la vivienda habitual, cuando la mitad de los que trabajaban antes de la irrupción del coronavirus piensan ya en conseguir un nuevo trabajo a expensas de que los ERTEs devengan EREs, y así.

La información acelera tanto en los últimos agostos que cada nuevo escándalo de Podemos tapa el anterior del Gobierno Sánchez-Iglesias y cada nueva noticia de los desafueros de Juan Carlos I oculta la realidad de un régimen moribundo que no es desde hace tiempo el “del 78” sino el del 11-M, que agravó las deficiencias y vicios de aquél sin aportar nada nuevo a cambio.

Ora asoma por aquí una nueva rebelión de alcaldes zalameicos que rechazan que se haga Ley la voluntad de nuestros mediocres gobernantes –“El mejor alcalde, el Rey”-, ora resulta que la UE ha intervenido las cuentas nacionales y hace a Sánchez bizquear con la (única) posibilidad de cambiar de alianzas para no tener que renunciar a su único objetivo: mantenerse en el Poder.

De ahí que hayamos asistido a la enésima campaña para contraponer la alternativa de un PP presuntamente “moderado”, que se encarnaría en Feijóo, necesario y opuesto al “radical” y “aznarista” que habría planeado sobre las elecciones vascas con Itugaiz de candidato -pero Cayetana Álvarez de Toledo, única dirigente popular que conserva la cabeza sobre los hombros, en ninguna de ambas pudo aparecer-.

Toda una maniobra para facilitar la nueva entente PSOE-PP ahora que los grandes del Íbex han detectado (¡al fin!) que igual conviene moverle la silla a Pablo Iglesias en favor de Cs, para empezar, y de un PP recentrado con o sin Pablo Casado para que Pedro Sánchez pueda aprobar unos Presupuestos y lo que haga falta para que concluya la legislatura tranquilamente.

Ensoñaciones, delirios, conspiraciones, serpientes de verano… pero mientras nos entretenemos con la última escapada del Emérito -ese golfo- y el coronavirus se expande con alegría por la población del país, tenemos a un Gobierno de mentecatos y alfeñiques que se vale de las cuentas del vampiro Montoro para quedar bien ante la UE mientras se aplaude, como sonámbulo, y cuyo presidente se va de vacaciones como si no hubiera un mañana.

Realmente parece que el Gobierno llevara de vacaciones -abusando de Instagram y la TVE- desde hace años, pero la Nación, ¿acaso no desea regresar jamás de este (sobre raro) amnésico verano de la pandemia y del desastre económico y social? Las vacaciones permanentes, es cierto, podrían ahorrarnos explicarles a nuestros hijos por qué es posible que no vuelvan a clase en mucho tiempo…