Un país de vacaciones

…pese a todo, con el Emérito haciendo méritos de mutis por el foro –“Volveré en septiembre”- y los demás acogiéndose a sagrado en segundas residencias tal vez más seguras que la vivienda habitual, cuando la mitad de los que trabajaban antes de la irrupción del coronavirus piensan ya en conseguir un nuevo trabajo a expensas de que los ERTEs devengan EREs, y así.

La información acelera tanto en los últimos agostos que cada nuevo escándalo de Podemos tapa el anterior del Gobierno Sánchez-Iglesias y cada nueva noticia de los desafueros de Juan Carlos I oculta la realidad de un régimen moribundo que no es desde hace tiempo el “del 78” sino el del 11-M, que agravó las deficiencias y vicios de aquél sin aportar nada nuevo a cambio.

Ora asoma por aquí una nueva rebelión de alcaldes zalameicos que rechazan que se haga Ley la voluntad de nuestros mediocres gobernantes –“El mejor alcalde, el Rey”-, ora resulta que la UE ha intervenido las cuentas nacionales y hace a Sánchez bizquear con la (única) posibilidad de cambiar de alianzas para no tener que renunciar a su único objetivo: mantenerse en el Poder.

De ahí que hayamos asistido a la enésima campaña para contraponer la alternativa de un PP presuntamente “moderado”, que se encarnaría en Feijóo, necesario y opuesto al “radical” y “aznarista” que habría planeado sobre las elecciones vascas con Itugaiz de candidato -pero Cayetana Álvarez de Toledo, única dirigente popular que conserva la cabeza sobre los hombros, en ninguna de ambas pudo aparecer-.

Toda una maniobra para facilitar la nueva entente PSOE-PP ahora que los grandes del Íbex han detectado (¡al fin!) que igual conviene moverle la silla a Pablo Iglesias en favor de Cs, para empezar, y de un PP recentrado con o sin Pablo Casado para que Pedro Sánchez pueda aprobar unos Presupuestos y lo que haga falta para que concluya la legislatura tranquilamente.

Ensoñaciones, delirios, conspiraciones, serpientes de verano… pero mientras nos entretenemos con la última escapada del Emérito -ese golfo- y el coronavirus se expande con alegría por la población del país, tenemos a un Gobierno de mentecatos y alfeñiques que se vale de las cuentas del vampiro Montoro para quedar bien ante la UE mientras se aplaude, como sonámbulo, y cuyo presidente se va de vacaciones como si no hubiera un mañana.

Realmente parece que el Gobierno llevara de vacaciones -abusando de Instagram y la TVE- desde hace años, pero la Nación, ¿acaso no desea regresar jamás de este (sobre raro) amnésico verano de la pandemia y del desastre económico y social? Las vacaciones permanentes, es cierto, podrían ahorrarnos explicarles a nuestros hijos por qué es posible que no vuelvan a clase en mucho tiempo…

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