Hacia el primer aniversario de la masacre

…por la Covid19 en nuestro país encaminamos nuestros días pesarosos, habida cuenta de que, lejos de haber resultado procesado el Gobierno en la figura de varios de sus más conspicuos ministros (desde el presidente Sánchez al vicepresidente Iglesias, pasando por Illa, Ábalos y Grande Marlaska), los tenemos todavía dando lecciones de moral y buenas prácticas aunque no hayan valido hasta la fecha ni para prevenir y preservar, ni para curar y remediar.

Tenemos a uno de los gobiernos más ineficaces, nepotistas e incompetentes del mundo entero, cosa probada en la nefasta -de negligencia criminal son los cargos- gestión de la pandemia en España, y de sus repercusiones económicas, y todavía les sobra tiempo para continuar con su proyecto ideológico de leyes “de género”, puramente voluntaristas, aparejadas al maná de las subvenciones a lo “integrador”, “multicultural”, “trans”, “ecológico” y “digital”.

Todo very smart fandango, aunque no resulte serio para ningún sistema democrático erigido sobre la convicción de una media intelectual de la ciudadanía lo suficientemente elevada como para hacerse cargo de lo que es cierto y de lo que no pasa de farsa o carnaval, como el nuevo 8-M que preparan las que debieran haber sido también imputadas por su responsabilidad criminal en la expansión mortífera del coronavirus en Madrid y otras ciudades españolas.

Esta chusma sectaria y despótica de Podemos, que no deja de ser equiparable a la de sus socios socialistas en el Gobierno de la Nación, por mucho que Calviño o Robles conserven aún la facultad señoritista de hacer respingos con la nariz o con el tono de voz, hace mucho tiempo que debiera haber sido acallada por sus pares de los otros partidos aunque fuera menester una larga tanda de bofetadas.

Lo que antes se hacía con la vista puesta en que los críos no acabasen en el cadalso, vaya; sólo que ahora no hay cadalso sino tribuna pública, bien remunerada además, y si no que se lo cuenten a tanto viejo asesino de la Extrema (ETA, ERC, UPG, FRAP) reciclado como profesor, tertuliano de TV o agitador sindical. Pablo Hasél sólo tendrá que esperar a la primera concesión de la condicional para que lo entreviste Évole, por poner el ejemplo más claro.

Y en éstas estamos y seguiremos mientras parte de la Derecha institucionalizada se dedique a traicionar todos sus principios y a la base electoral que ha permitido durante décadas consolidar una marca y una estructura con miles de empleados y cientos de miles de seguidores. Los tiempos ya cambiaron, en todas partes y de manera radical, para entender que la política es proyecto en acción constantemente retransmitido por TV y redes.

Lo que no obsta para que, a la postre, el mero recuerdo de los datos, los hechos y los nombres, cuando se es persistente y corajudo, y con tenacidad se busca la mejor manera de que todo lo que consideramos como verdadero y mostrable y denunciable salga a la luz, y se difunda y se entienda por el común, sea el fundamento mejor para la mejor política y la mejor ciudadanía, frente a quienes han hecho un escudo de la irresponsabilidad, el frentismo, la mentira y la opacidad.

Porque a un año vista de la emergencia nacional que ha supuesto la pandemia de Covid19, se hace más necesario que nunca pasar revista de los muertos y de los vivos, de los que estuvieron a la altura y de los que se escabulleron de la escena haciendo dejación de sus funciones, de los que cumpliendo con su deber se quedaron por el camino y de los que, por el contrario, rehuyendo el suyo se mantienen aún en el machito gracias a la confusión inducida.

A Sánchez hay que echarlo

…y no confraternizar con él consensuando nada -y menos que nada “el órgano de gobierno de los jueces” (CGPJ), ¡pero tampoco el de RTVE!-, así que sólo desde el estado de noqueo del PP se puede entender que de nuevo vuelvan a las andadas con el PSOE en materia de Justicia: tantas veces han sido traicionados por los socialistas en este como en otros asuntos fundamentales para el sostenimiento del régimen que ya debieran haber escarmentado.

Pero las elecciones catalanas que han terminado por hacer saltar las alarmas entre los dirigentes populares son otra muestra más de que no funciona el discurso ambiguo, estéril, del que hasta anteayer era seguidor de Aznar y de Rajoy sin haber logrado ni consolidar un liderazgo y una impronta personal, ni reunir de nuevo a las corrientes en torno al mismo, ni relevar a los más incompetentes de sus cargos a todos los niveles para reemplazarlos por personas más atractivas, trabajadoras y eficaces.

Que esto es lo que debía haber hecho desde el primer momento Pablo Casado con el PP demediado y dividido que heredó de Rajoy -a quien durante años sirvió de portavoz sumisamente, dicho sea de paso-, mas ha dejado pasar el tiempo, llevado por la inercia de los análisis postelectorales una vez aupado Sánchez al Poder por sus aliados extremistas, incapaz en todo momento de mantener sus apuestas tácticas y, a la postre, la misma estrategia de fondo.  

Porque Casado sigue pensando en términos propios del Bipartidismo, época felizmente liquidada por la traición de Zapatero a los consensos básicos del régimen del 78, secundado por su sucesor al frente del Gobierno Mariano Rajoy, que decidió seguir el curso de las políticas todas de aquél tal vez por entender que era “el signo de los tiempos” lo que convenía atender con prudencia… o no: probablemente sólo por pachorra (abulia), intereses creados (dependencia) y soberbia estéril (impotencia) disfrazada de “manejo de los tiempos”.

Ciertamente, en el PP aún no se han enterado de que de 2008 a hoy una gran corriente de la opinión pública española arde en deseos de reformar e incluso liquidar el régimen del 78, desde motivaciones y argumentos políticos diferentes e incluso contrapuestos, pero basta ver que a la radicalización de los fragmentos de la extinta CiU y de la misma ERC se ha sumado la CUP, como Podemos finalmente ha alcanzado el Gobierno (si bien de la mano del PSOE, uno de esos “partidos de Estado”, con el PP, de los que aún hablan algunos en la Prensa sin el menor sonrojo).

Ahora, en febrero de 2021, resulta que a los populares les preocupa mucho Vox, después de la emergencia y posterior declive de formaciones como Ciudadanos y UPyD: ¿no será que ha sido el PP el que viene deslizándose hacia la Izquierda desde hace década y media, sin necesidad alguna más que evitar los improperios habituales proferidos por la Izquierda “bien”, el PSOE y el grueso del establishment “intelectual” (periodistas, profesores, presentadores de TV y ¡actores!)?

Paradójicamente -o no: por pura cobardía-, Rajoy reaccionó al “cordón sanitario” sumándose a Zapatero después de su segunda derrota en 2008, respaldando a un par de días de las elecciones la política “antiterrorista” del Ejecutivo conocida como “proceso de paz” (a tres bandas entre PSOE, PNV y ETA): con ello enterraba asimismo toda reivindicación de verdad y justicia para las víctimas del terrorismo, también para las del 11-M del que en el PP se prohibió desde entonces prácticamente hablar.

Para acabar con esta omertá perpetuada por PSOE y PP desde hace décadas -sobre el 23-F, sobre el GAL, sobre la corrupta hegemonía protegida de CiU y PNV como parte del régimen, sobre la misma corrupción del Rey y tantos otros asuntos- fue que nacieron de UPyD a Podemos y ahora Vox, ¿a quién puede extrañar? Mal que bien, el PSOE ha logrado adaptarse a la “geometría variable” con los extraconstitucionales, mientras sigue haciendo pasar por el aro a PP y Cs.

Pero es que en el PP no lo entienden, siguen poniendo de ejemplo la implosión de la UCD -¡precisamente!-. Que en la actual tesitura, después de lo que ha llovido (al margen incluso del punto de inflexión que supuso el golpe separatista del 1-O), todavía se cuestione en la cúpula popular si la renovación consensuada del CGPJ mejorará o empeorará su imagen lo dice todo del partido de Casado; y para mal, por supuesto.

Un discurso contra la violencia

…desde el Gobierno o cualquier otra institución de un Estado democrático queda siempre cojo si no se apoya en el recuerdo, a modo de máxima weberiana, de que el monopolio de la violencia le corresponde a él, al Estado, en cuanto institución surgida del acuerdo entre todos los individuos que componen el cuerpo político para, precisamente, preservar la vida y la propiedad de cada uno de forma pacífica con arreglo a la Ley.

Por descontado, para las lumbreras complutenses de Podemos todo lo anterior no es más que pura abstracción sin reflejo en la realidad “real”, que no es más que simulacro o representación del Poder actualmente detentado por las oscuras fuerzas de la Reacción: de “la Banca” a los partidos “burgueses”, de las multinacionales al imperialismo USA, etc.

De aquí que se haga necesario emplear la violencia legítima como expresión del descontento de “la gente”, una vez cerradas las demás vías de “participación democrática” o de protesta contra lo que consideran un entramado legal deliberadamente represivo de libertades y derechos individuales y colectivos, servido por jueces facinerosos como parte del establishment.

En rigor, lo más asombroso de todo es la invariabilidad de esta pseudocrítica antisistema con ínfulas de originalidad y clarividencia, a pesar de que Podemos sea producto directo de la casta profesoral o establishment parasitario de las instituciones educativas del país, dechados de “liberalismo” sindical y librepensadores al servicio de teocracias como la de Irán o dictaduras militares como las de Venezuela y Cuba.

Más no hay tal contradicción, como también pudimos comprobar en el caso de Bildu cuando se encaramaron -con la debida ayuda de PNV y PSE- a los gobiernos del Ayuntamiento de San Sebastián y de la Diputación de Guipúzcoa hace ahora prácticamente una década: por la mañana ocupaban sus escaños y por la tarde se ponían a la cabecera de las habituales manifestaciones contra el progreso y la prosperidad -contra la inversión en infraestructuras, básicamente-.

El resultado fue que hasta su propia gente les dio de lado en cuanto comenzaron a notar lo oneroso y chapucero de un sistema que, por de pronto, pretendía sustituir la incineración de residuos por su conversión en abono “compostable”. Como hablamos de una de las provincias más industrializadas de España y de Europa, la cosa no cuajó: y eso que la mafia etasuna hizo colgar ganchos para la recogida selectiva (“puerta a puerta”) de la basura hasta en la fachada de la centenaria Universidad de Oñate.

Es como cuando el líder podemita Pablo Iglesias se hace pasar por un concienciado y concienzudo luchador por el “derecho a una vivienda digna” fomentando al socaire de este irrelevante artículo constitucional todo tipo de ocupación ilegal y, a la postre, avanzando su proyecto de expropiaciones a discreción, que es lo que a él como a cualquier caudillejo fascista o comunista -de esos que trata asiduamente en Hispanoamérica, ¡ejem!- más les gusta.

Hablamos de quien dispone, como vicepresidente segundo del desGobierno Sánchez-Iglesias, de tres docenas de guardias civiles para custodiar su chalet de lujo en la próspera vecindad de Galapagar, en las inmediaciones de El Escorial, donde tuvo su residencia física y espiritual el que fuera uno de los más grandes emperadores de la Historia, Felipe II, por cierto uno de los gobernantes españoles, con Franco, más austeros que han conocido los anales.

Casi como el pelanas que mantiene en la Presidencia a un Pedro Sánchez tan impávido ante la realidad como inasequible al desaliento, y que cuenta en su Gobierno con quien ha de acabar con él por las malas si no se lo quita antes de en medio, para lo que cualquier ocasión puede resultar idónea -a ver qué piensa Iván-; sobre todo ahora que tiene en sus manos al PP (descuajeringado, eso sí) y las cenizas de Ciudadanos.

Pero esto le expondría, obviamente, a una guerra total no sólo contra Podemos sino también contra ERC y JxCat, Bildu y las CUP, etc. Y no parece que ahora mismo, si no cuenta con el respaldo total del PP, pueda atreverse a emprender semejante cruzada (que necesariamente habría de ser violenta) y menos después de haber desprestigiado y abandonado sobre la marcha a policías, fiscales y jueces que han plantado cara durante décadas a etarras, separatistas y antisistemas.

El PSOE de Sánchez ha dejado de ser, en este sentido, un “partido de Estado” para revelarse únicamente como otra de las facciones al asalto del Poder, que luego cuartea y subastea, negocia y malbarata con sus puntuales aliados del resto de facciones. Este nefasto y psicopático personaje no comprende qué es un Estado y sobre qué haz de legitimidades reposa su autoridad, ¡cómo para tratar de explicarle lo del “monopolio de la violencia legítima”!

Uno de cada dos catalanes ya no responde

…a la llamada a urnas, como sucedió en verano en el caso vasco (“Uno de cada dos vascos ya no responde”), y si merece la pena destacarlo es porque, más acá del desistimiento político o a causa de las condiciones sanitarias por la pandemia, resulta que la falta de participación activa de la mitad de la población en ambas regiones suscita de inmediato la sospecha de las pocas ganas que tiene la mayoría de nuevas y fraudulentas farsas “por la Independencia”.

Mal está que se intente obligar a los españoles a respaldar el simulacro de democracias a pequeña escala que detentan siempre las castas consolidadas por el sistema autonómico en el marco del régimen del 78, pero peor aún está que los mismos que hablan de “golpe de Estado” para referirse al 1-O acepten con “normalidad” los hechos y personajes que han sucedido a la aplicación del artículo 155 a las instituciones de autogobierno de Cataluña.

Porque la tardía intervención del Gobierno de Rajoy contra los responsables de la rebelión anticonstitucional se transmutó casi de inmediato en no intervención respecto al acontecer político dirigido por la Generalidad y sus instituciones, asociaciones, plataformas y medios aledaños, que tan pronto como se recontaron los votos de las anteriores elecciones continuaron bajo control de los mismos que habían puesto en riesgo de quiebra todo el entramado.

Que ahora en unas elecciones tan innecesarias como riesgosas para la salud del común de los ciudadanos (y no sólo de los que fueron a votar, por cierto) se respalde una vez más a los más ineptos, corruptos y fanáticos dirigentes catalanes del último medio siglo -vale para los de PSC, ERC y JxC casi por igual- viene a explicar la abstención de los que votarán con los pies de aquí a poco, tanto como la de quienes ni siquiera entienden que puedan celebrarse elecciones después del 1-0 SIN QUE NADA HAYA CAMBIADO.

En rigor, la permanencia de siglas y dirigentes atrincherados en sus posiciones -¡y no menos que ambos las propias bases de activistas y militantes sectarios y desaforados!-; el discurso del (permanente) Odio antiespañol propalado desde los medios por presuntos periodistas, intelectuales, catedráticos, historiadores, ¡expertos!; y la misma ambientación de violencia callejera “antifascista” como telón de fondo hacen del todo imposible presentar el 14-F como unas elecciones democráticas limpias y libres.

Pero como a todo nos hemos acostumbrado ya los españoles, todavía algún pillo de la Prensa “de Madrid” le dedicará doble página a un tal Pedro Aragonés para que platique acerca de su “modelo integrador” de Separatismo “moderado” con el fin de establecer “una nueva relación de bilateralidad con el Estado”, ahora por cierto ocupado en sus alturas por la banda de Podemos y los serviles ministrines del Doctor Sánchez, a quienes ellos (no en vano) auparon al Poder.

Por de pronto, y ya acabado el proceso electoral, los jefes del movimiento separatista deben regresar a sus celdas para que todo más o menos retorne a la “normalidad” del día a día -que ya se sabe que «en campaña» hasta un vicepresidente de Gobierno puede denunciar que sirve a un Estado represor sin que se le caiga el moño al suelo-; que ya, si eso, «como en un par de meses», se resolverá lo suyo cuando el caudillo que preside el Gobierno decida sobre sus indultos, tipo Franco.

Para que luego protesten los paniaguados del Turno contra los que ya renunciaron/renunciamos a votar (vulgo “secundar la farsa”) hace años, por lo menos en estas elecciones de suyo amañadas de entrada por los falsos referentes y el control omnímodo de la casta partidaria que se ha consolidado en cuatro décadas de nefasto sistema autonómico.

La normalidad democrática

…en España ha sido zarandeada desde el mismo origen del actual régimen del 78, si bien con sobresaltos parecía haberse consolidado con la llegada al Poder de Aznar después de los turbulentos años del Felipismo -una década felicísima en todo el orbe occidental, por otra parte, por lo alegre y próspera que parecía ser ya en su momento-.

Fue con Zapatero y su extraña sucesión de un Aznar de salida, 11-M y bulos mediante, que el “presidente por accidente” decidió ejecutar un arriesgado proyecto de exclusión del PP entregándose a todas las fuerzas antiespañolas de CiU y ERC (Pacto del Tinell) al PNV y ETA (“proceso de paz”), para lo que promovió además un revisionismo panfletario de la Guerra Civil del 36 que justificara sus nuevas relaciones políticas.

Algo que sin apenas pestañear ha decidido asumir nuestro actual caudillo socialista Pedro Sánchez, lleno de ínfulas presidencialistas y de ambiciones de chulo de discoteca, cuando además ha incorporado a su ejecutoria a los que podrían pasar por comisarios y chekistas del PCE estalinista o bien por cenetistas desaforados, si no fuera porque los dirigentes podemitas son criaturas de clase media alta que no han trabajado en su vida más que como profesores (y sólo algunos, y poco).

Pero no se olvide que cuando Pablo Iglesias secunda las insidias de Putin y sus voceros sobre la “anormalidad democrática” de España se refiere al Gobierno de Rajoy y las medidas adoptadas en 2017 contra el golpe separatista, aquél felizmente expulsado del Poder según piensa este Lenin sobrevenido y éstas, aunque en “vías de solución”, todavía características de un “Estado represor” mantenido a día de hoy por culpa del “candado de la Constitución”.

No cabe sorprenderse ni escandalizarse al respecto, puesto que el propio Iglesias prometió liquidar el régimen del 78 en su fulgurante trayectoria electoral al “asalto del Cielo”, allá por 2014 con el acceso al Europarlamento, que tuvo como contrapartida a corto plazo el declive de UPyD -y a la postre, el de Cs- y la radicalización del PSOE, aunque el PP de Rajoy en el Gobierno se obstinara en fomentarlo como la panacea contra toda forma de oposición a sus decisiones.

Los resultados están a la vista, ahora que tantos socialistas de la nueva ola zapaterina y sanchista se hacen los ofendidos por las descalificaciones rusas; pero insisto en que Iglesias sólo pretende desacreditar ciertos usos del pasado vinculándolos sobre todo al PP para conducirnos hacia la “nueva normalidad” superadora del régimen del 78.

Que no será democrática, desde luego; ni tampoco normal: lo vemos todos los días asistiendo desde ya a los desmanes múltiples de la colección de ineptos, serviles y sectarios que tenemos de ministros (y de ahí para abajo en el organigrama) con pocas excepciones, y no precisamente las de los miembros de Podemos y compañía en la Vicepresidencia Segunda, el Ministerio de Igualdad, el de Trabajo, el de Universidades o el de Consumo..

 A fin de cuentas, si en España tuviéramos una democracia “normal” el plagiario presidente Sánchez (también muñidor de fraude electoral en las primarias de su partido y de la fraudulenta moción de censura contra Rajoy) habría sido expulsado del PSOE, que tampoco existiría con esas siglas -como tampoco PNV o ERC-, EH Bildu y todas las marcas separatistas estarían fuera de la Ley y las instituciones catalanas suspendidas hasta nueva orden.

En vez de ello, el travestido hijo del frapero se dedica a ver series de TV y a descalificar puerilmente la Monarquía, mientras el falso Doctor sólo está para lanzar de cuando en cuando melifluos discursos vacíos sobre “el Progreso” con las morcillas habituales de “transición ecológica”, “gobernanza”, “empoderamiento” y demás. En rigor, la consecuencia de una clase dirigente anormal (y con tantísimo poder en sus manos) es la “anormalidad democrática”, que diría Perogrullo. Pero así es y así nos tienen: “en vías de normalización”, ¡como si toda España fuera “Euskadi”!

No penséis en el burrito gris

…de las elecciones pseudodemocráticas en Cataluña -en rigor, un simulacro para saber cómo proceder ulteriormente en otras citas electorales, como las Generales-, pues sea cual sea el resultado el Gobierno Sánchez-Iglesias maniobrará en consecuencia para estabilizar la situación con sus socios, ampliando así la consolidación de un Poder cuya legitimidad de origen es oscura y de ejercicio, nula (con aún debidas consecuencias penales).

En esta tesitura, Ciudadanos apenas tiene voz para condenar las agresiones a Vox -foco actual de la permanente campaña hostil contra todo lo español en Cataluña (y por ende en toda España)-, y el protagonismo de Pablo Casado se revela tan desabrido como incierto, con mensajes secundarios contra Vox que desdibujan el paisaje de la contienda real, y se llevan los primeros planos, mientras sume en la irrelevancia a las propias siglas y sus candidatos, como sucedió también en el País Vasco.

Al cabo, sólo puede haber dos políticos perdedores la noche del 14-F: uno será Junqueras, con toda probabilidad -lo que no quiere decir que no pueda rehacerse paulatinamente mientras resuelve administrar una nueva relación con el PSOE en el Gobierno-, o bien Puigdemont (dudoso); el otro será sin lugar a dudas Casado, por mucho que Cs también se desmorone: hace ya algún tiempo que Inés se mudó a Madrid y es congresista, al par que su marido apunta la “tercera vía” de un catalanismo nuevamente “moderado” para no salir del todo de allí.

Con esos objetivos de una “nueva relación” Madrid-Barcelona -“España-Cataluña”, entienden algunos-, lo que pase el 14-F tampoco parece que vaya a desanimar a la líder de la fuerza más votada en las últimas autonómicas; ya habrá tiempo de volver si vuelve, y quién sabe si para entonces como candidata al mismo Congreso por el PP, o a presidir la Generalidad… Pero, ¿qué espera sacar Casado de estas elecciones en que sólo destaca Ayuso, y ello porque a los buenos ciudadanos les da envidia la situación en que se encuentra Madrid?

Al menos Vox dará por muy bueno cualquier resultado que les brinde escaños para la representación de sus votantes y de todos aquellos catalanes silenciados por razón de lengua, origen u opiniones políticas; una opción por la representatividad de las ideas de Nación y Ley, sobre las de seguridad y orden y prosperidad que tan de lado han sido dejadas por los procesionarios separatistas, cáncer de Cataluña en riesgo cierto de metástasis por toda España.

Porque Vox tiene intereses nacionales, y su discurso es “igual en todas partes” -hasta la fecha-, a falta de una estrategia nítidamente definida para alcanzar el Gobierno (hacerse con el Poder) que su presidente y fundador, Santiago Abascal, suele relegar con inmoderada modestia como accesoria cuando su vocación de servicio a España le impone ante todo defender los derechos y libertades de los ciudadanos en cualquier punto de su país.

Desde luego habrá que esperar al 14-F para ver cómo celebra él los resultados de su partido, sobre todo después de una campaña tan dura y difícil para sus militantes. No habrá sido de balde.

Rajoy destruyó el PP

…como alternativa al régimen corrupto y clientelar del PSOE -fundamentalmente en Andalucía- con sus protectorados vasco y catalán a cargo y cuenta de PNV y CiU, y esto tiene consecuencias más graves que lo de la «caja B» del suyo y del resto de partidos -empresas ideológicas privadas ¡a cargo íntegramente del Presupuesto!-.

En rigor, «la Gürtel» o «la Kitchen» no son más que zafias formas de extra financiación partidaria, como Filesa y las pantallas de CiU para sus mordidas, y tantas otras de todos los partidos viejos del 78 a nuestros días. Lo más oneroso, con todo, suele ser el endeudamiento de esos mismos partidos de cara a las citas electorales, donde el crédito de la Banca de toda la vida corre a socorrerlos (y siempre a cambio de favores ulteriores).

En el reducido círculo de poder del entramado político-financiero del país, con sus extensiones mediáticas correspondientes ya prácticamente oligopólicas, resulta sencillo el intercambio de licencias, condonaciones, rebajas fiscales, concesiones de todo tipo entre unos y otros… Como resulta ostensiblemente sencillo ocultarlo todo a posteriori, como esos obscenos juegos de espionaje a cuenta de los villarejos que trabajan para ellos.

Se trata de operaciones que a veces conllevan miles de despidos (prejubilaciones a cargo del Erario), millones de pérdidas (o millones consignados de antemano como dinero a fondo perdido), pero que para quienes han organizado el juego tienen sentido a plazo -porque ellos controlan los plazos- y únicamente compete a sus hombres sobre el terreno convencer de los términos al resto de los jugadores de la partida.

Lleva siendo igual varias décadas: sobre que no hay Separación de Poderes tenemos los españoles que soportar el vergonzante contubernio de partidos, ejecutivos del Íbex, periodistas delegados (agentes sobre el terreno), jueces «estrella», jefes de seguridad procedentes en su mayoría de los servicios secretos…

Y ahora resulta que la Prensa con subvención asistida se asusta de que Rajoy hubiera podido utilizar una trituradora o incluso un martillo como arma de destrucción selectiva de documentos comprometedores -tal vez habría que aportar pruebas, eso sí-, cuando lo más grave de este caso es que desde el Gobierno utilizara a la Policía para seguir, amedrentar, robar y chantajear a un condenado y además testigo en los procesos por corrupción del PP.

Los plumillas (comprados o no) podrían, en todo caso, reservar cierto celo para el sumario despiezado, troceado y dispersado sobre los ERE del PSOE que instruía la juez Alaya antes de que la apartaran, o los manejos de un tal Ximo Puig con sus familiares y amigos en Valencia, o las compras fraudulentas de material sanitario a cargo del candidato Illa a través de amigos del PSC: el «caso PP» por centuplicado, vaya.

Pero Rajoy liquidó su partido para mantenerse él en el Poder, tal como Sánchez ha decidido hacer con lo que quedaba del PSOE, así que cuando todo esto acabe y una nueva corriente se los lleve definitivamente por delante, ninguno de los dos podrá esperar ser defendido con lealtad cuando les toque el turno en el banquillo.

Cierto etarrismo ambiente

…es lo que reflejan esas fotos de ertzainas apostados en las esquinas de las calles de la Parte Vieja, como una reminiscencia de lo que fue, con esos colores -incluso- como de otro tiempo: cascos rojos, uniforme y verduguillos negros, también capuchas negras por la otra parte y las luces naranjas de las farolas lanzando sus destellos sobre las calles mojadas. Casi podrían parecernos postales brillantes de un tiempo ajado.

Pero, por si acaso (adelantándose a la Prensa «de Madrid»), sale el mismo presidente del PNV Andoni Ortúzar a recordar a la parroquia que estas «juventudes» son, de hecho, muy actuales, y como tal bautiza su nueva causa como mozkorra borroka -«lucha de borrachos» o «lucha de la borrachera» por «lucha callejera»-, cuando lo propio de los encuadrados por el Fascio etarra es la subversión y la insurgencia… hasta la victoria final: la conquista del Poder.

Ello explica que mientras el Gara aplaude el terrorismo de todos los grupúsculos actuantes contra los intereses occidentales y los regímenes que los defienden (en Europa como en América, en Asia como en África) luego justifique la represión de las protestas antiPutin en Rusia, donde en apenas unas jornadas de manifestaciones no violentas el saldo de detenidos se eleva por encima de los 4.000.

Como en «Euskadi» después de «otra noche de enfrentamientos» entre «unos 200 jóvenes» y la Policía local, con un detenido de 15 años -seguro que el dispositivo era el adecuado para evitar mayor violencia, ¡y mayor repercusión de la represión del ejecutivo autónomo de Urkullu contra «la Juventud vasca»: los euskonazis de Ernai, antes Jarrai, luego ETA-Batasuna y ahora Bildu (Euskal Herritarrok)-Sortu!-.

Pero es sólo que deben ensayar, entrenarse, no perder la forma ni el ritmo del movimiento: hay que estar (hacerse) presentes. Y qué mejor que este simulacro (cada vez más realista, eso sí) de estado de excepción encubierto en que parecen querernos instalar para años nuestras autoridades responsables para que «la Juventud» haga sus pinitos y recupere parte de su legitimidad perdida con el abandono de la violencia.

Porque no en mucho tiempo se multiplicarán las protestas, las manifestaciones ruidosas y las algaradas en paralelo. Y como ha logrado Podemos durante varios años en buena parte de las ciudades capitales españolas, tendrá el etarrismo subyacente que disponerse a encauzar hacia sus propios fines cualquier tipo de espontánea organización o corriente crítica del gobierno vasco o del de Sánchez-Iglesias.

Así que por de pronto se hacen notar -que están ahí, protestando; aunque la suya ahora mismo parezca una muy difusa reivindicación de libertades personales contra arbitrarias restricciones políticas-; ya más tarde propondrán sus recetas, cuando el tiempo esté maduro y las frutas podridas, de cara a una nueva cita electoral siempre y cuando se mantenga la entente PSOE-Podemos en el Gobierno central.

Acechan no precisamente en la sombra quienes pretenden hacerse con el Poder en la CAV de la mano de Podemos y del mismo PSOE, si se tercia y se dan las circunstancias antedichas. Y el PNV, en su doble juego de siempre para que no se le enfade ninguna abuela proetarra, pidiéndole a Bildu que sujete a sus perros ¡perdón! a sus chicos…