Aprovechando este tiempo de recogimiento

…y reflexión de la Semana Santa, uno echa la vista atrás -no mucho atrás tampoco, sólo lo justo y necesario- y se encuentra con algunas respuestas a las graves cuestiones de nuestro tiempo (ésas que parecen difuminadas u ocultadas por el patético bombardeo por TV de cotilleo, sexo basura y fútbol) que vienen a señalar lo que debiera ser evidente por sí mismo a la vista de todos: este Gobierno es culpable, y deben pagar por ello Sánchez y varios de sus ministros.

Así que un año y más de cienmil muertos después -que se dice pronto, aunque los muertos no se cuentan tan rápidamente- tenemos al chulo Dr.Sánchez “El Guapo”, el plagiario, mentiroso y psicopático presunto presidente del Gobierno-simulacro que padecemos los españoles, dispuesto a infringir sus propias leyes para irse de vacaciones como si no hubiera (ciertamente) un mañana, como ya hiciera en verano en lo peor de la “segunda ola” de la pandemia de Covid19.

Entonces decidió -o lo hizo por él el primer pelota del Reino, un tal Redondo- que la culpa sería transferida a los ciudadanos y la responsabilidad a los gobiernos de las comunidades autónomas, elevándose por descontado a sí mismo a una Presidencia irreal de la España republicana y federal que jamás vieron los siglos, todo para significar su poder omnímodo y al par su inocencia irresponsable hasta el final, ¡contradicción insoluble! Todo al cabo para dejar al descubierto involuntariamente la maltrecha situación de este improbable régimen democrático.

No puede ser que el responsable por imprevisión, negligencia y corrupción junto a sus Illa y Simón, Ábalos, Marlaska e Iglesias -que no han hecho otra cosa que mentir, difamar, vetar, perseguir, reprimir, malversar y finalmente abandonar el campo desolado lleno de cadáveres, hogares desintegrados y familias en la ruina-, se vayan de rositas por la cobardía extrema de unos togados serviles, prevaricadores, pagados de sí mismos… que están abonando el desprestigio de la Administración de Justicia hasta niveles africanos.

Los ciudadanos de a pie, que no somos la chusma estúpida que pastorea Iglesias, ni la hez abotargada moral y físicamente que vota PSOE como quien llena el buche de langostinos -antes eran gachas, fíjense en un Ábalos de la vida-, comenzamos a sentir un hartazgo tal que no será ya fácil convencernos de que Sánchez trabaja por otra cosa que no sea mantenerse en el Poder (con su mujer, sus coleguitos del Cole y los adictos de ocasión) así arda el mismo Infierno.

Y, buena es esta hora más que cualquier otra posterior, será cuestión de comenzar a alimentar las fogatas para cuando ese tiempo necesario y purificador se presente: será tal vez en las fallas valencianas de 2022, pero será. Sánchez arderá en efigie junto a varios de los más conspicuos representantes de su Gobierno (ya citados), y esperemos que sea conclusión o al menos preludio de lo que les espera a todos ellos de aquí a muy poco, cuando las urnas hablen precisamente para sofocar los incendios en las calles.

Sin nacionalismo no hay democracia

…como acaban de demostrar una vez más los británicos en plena posesión de su soberanía recuperada; como no han olvidado hasta el momento en los Estados Unidos de América, ni jamás -de 1789 a nuestros días- en Francia, aunque tal vez esto último no sea más que un deseo bienintencionado cuando la República ha de combatir el “separatismo” en todo el territorio nacional.

Lo cierto es que el análisis político medio en España no rebasa la evidencia de la nocividad de los “nacionalismos” vasco y catalán, que no pueden aspirar a más nación que no sea la que imponga un estado particular siguiendo criterios etnicistas, algo por completo ajeno si no contrario al ideal nacional esbozado por un Renan. Pero es que hablamos de facciones con pretensiones clánicas y tribalistas, no de la verdadera expresión de sus pueblos o “naciones”.

Por ello no cabe objetar el nacionalismo español equiparándolo de manera facilona a los separatismos abertzale y catalanista, pues que éstos son producto del travestismo de las pseudo élites más integristas de España -ya incluso antes de que el régimen franquista agonizara- y aquél surge espontáneamente del pueblo en armas contra el invasor francés durante la Guerra de la Independencia, inextricablemente unido al Liberalismo patrio.

Una doctrina liberal que, no siendo precisamente ortodoxa, reivindica claramente la Soberanía Nacional (de todos los españoles de ambos hemisferios) para dar a luz al nuevo estado constitucional que, mal que bien, fue tomando forma a lo largo del siglo XIX y cristalizará ya en las cuatro décadas de la Restauración canovista, pudiendo ser homologable a los más importantes de su entorno ya en los inicios del siglo XX -pese a la “leyenda negra” de los “noventayochistas”-.

De qué si no consignar en la España del primer tercio de siglo semejante elenco de nombres en tantos ámbitos distintos, de la Literatura a la Medicina y del Arte a la Filosofía: Ramón y Cajal u Ortega, Dalí, Juan Ramón Jiménez, Marañón, Pío Baroja, Lorca o Buñuel. ¿Acaso hablamos de fascistas o de locos patrioteros? ¿Acaso no creaban y pensaban todos en España y por España, generalmente en “España como problema” pero también en el venero inagotable de su tradición?

A la contra más que a favor de la Historia de España, un número inmenso de intelectuales (escritores, profesores, políticos) transformaron el folclorismo españolista de los espadones de Isabel II en una revisión crítica -ciertamente superficial y nihilista en muchos casos- en un afán de “regeneración” con la vista puesta en la modernización del país, esto es: positivamente, con carácter constructivo.

Y de ahí no sólo el Instituto Libre de Enseñanza sino los mismos maestros de escuela -antes, durante y después de la efímera II República-, cuya labor decisiva en tantos pueblos de España logró sacar de la ignorancia y la miseria a varias generaciones de españoles después de siglos de incuria. Por vocación y por patriotismo, como tantos siguen esmerándose a día de hoy por alimentar espiritualmente a las nuevas generaciones de españoles.

LAS VIEJAS BRUJAS DE SIEMPRE

¿Qué tenemos que enfrentar, a todo esto? Sólo el odio racista antiespañol, infundado -fruto de complejos retrógrados más que de agravios reales-, que busca segregar a gran parte de la población sobre la que pretende asentar un nuevo estado-nación, todo con motivo de hacerse con el Poder con la coartada de legendarias singularidades (nuevamente, se trata de singularidades étnicas) y falsarias historias de terror inducido.

Valga como ejemplo la sempiterna falacia de la persecución inquisitorial contra las brujas en el País Vasco, que sirve para reseñar la brutalidad y crueldad del eterno “régimen opresor” español tanto como para ilustrar a incautos sobre la presunta religión ancestral de los vascos (¡y las vascas!), en relación con las prácticas del “aquelarre” -palabro inventado a posteriori- y otras místicas de índole pagana.

Porque todo esto es falso, como dejó sentado para los restos el mismo investigador del Santo Oficio Alonso de Salazar, bien aconsejado por algunos jesuitas, cuando dictaminó que todo eso de las prácticas brujeriles era pura mentira y se prohibió en adelante ajusticiar a nadie bajo tal acusación -casi tres siglos antes que en otros “países avanzados de nuestro entorno”-. Negarse a aceptar los hechos históricos es puro abertzalismo; ¿mostrarlos es prueba de nacionalismo español?

PSOE: ESPAÑOL A FUER DE ESTATALISTA

Es en el fondo patético ver los (supuestamente) bienintencionados esfuerzos de los “centristas” por reconducir al hato de bestias españolistas al redil del marco “constitucionalista”, cuando no parecen capaces de asumir que la base de la Constitución es la Nación, que por eso tratan de destruirla en cada gesto, libro de texto o declaración institucional que se les brinde los separatistas de toda índole con sus habituales aliados de la Extrema.

Y el PSOE no es que esté en el ajo por convicción, sino porque es indistinguible del Estado maleado por extremistas de todo pelaje prácticamente de 1982 a nuestros días. Sólo la traición de Zapatero a la hipócrita conveniencia (¡conllevanza!) del Felipismo con los límites naturales de la Nación y la Ley ha cambiado el panorama, poniendo de paso en un brete, involuntariamente, a sus aliados tradicionales de régimen: CiU y PNV.

Ahora mismo el Estado es pasto de todas las facciones que pretenden alimentarse de él para constituir y blindar su Poder aparte, sobre los gobernados en las pretendidas “naciones” que más que constituir pretenden sojuzgar. Y el PSOE considera factible dominar la situación “desde arriba”, que no implica en su caso sólo el Gobierno de la Nación, sino el Estado mismo. Pero se trata de un Estado en quiebra, insostenible si no es por la pertenencia a la UE.

CONCLUSIÓN

A consecuencia de esta identidad PSOE-Estado, en ningún caso podría un Dr.Sánchez cualquiera separarse de la UE, lo que le distancia decisivamente de su propio socio en el Ejecutivo (Podemos), como de los separatistas a los que no puede autorizar la secesión de sus “naciones” a riesgo de desintegrar precisamente uno de los “países miembro” de la UE que además se halla sujeto a la disciplina implícita y explícita del pacto por la moneda única (euro).

Lo que no es óbice para que el PSOE acabe definitivamente por arruinar y liquidar el mismo Estado -un suicidio partidista aun antes que nacional-, por lo que de buenas a primeras cabe demandar a los patriotas o demócratas o “constitucionalistas” que se dejen de zarandajas conceptuales y comiencen a defender de veras la Nación, “la España de los balcones” y la de los talleres y restaurantes, la de “la gente”: la de quienes esperan aún ser tratados como ciudadanos.

Unos medios cada vez más didácticos

…pretenden no sólo orientar nuestra opinión, sino formarla haciendo tabula rasa de toda tradición moral anterior (si fuera menester), y ello sólo puede conducir a la desafección creciente del público informado -vulgo “opinión pública”- que abandona consecutivamente TV, redes y diarios, lo que debiera preocupar sobremanera a los responsables y periodistas de estos últimos.

Ciertamente, la crítica de Sartori es válida para el medio televisivo, por su peligrosa “sentimentalización” de la política (o de sus públicos, más bien) no antes que por el contrastado reblandecimiento de la mente que causa la exposición continuada a las telemiserias, a las telebobadas, a las ocasionales cazas de brujas televisadas en los presuntos “informativos” o en los programas de presunto “entretenimiento”.

Pero continuando con la TV, medio siglo de degradación de los contenidos conforme crecía el control sobre los mismos -por parte además de quienes han concentrado en muy pocas manos la capacidad para recabar y difundir información y opinión- depara una genuina dictadura de los grandes conglomerados que han copado el mercado de la información y el entretenimiento, consagrados en la actualidad a la acumulación de influencia política y su derivada en forma de censuras varias.

Si Walt Disney actúa globalmente como el Gran Inquisidor de contenidos para el público infantil, ya hemos visto con el mismo presidente USA Donald Trump cómo Twitter y Facebook se erigían al par en el Gran Censor político -desde su estatus privilegiado por la presunta “neutralidad” de sus administradores, cuando no dejan de representar asimismo un Gran Hermano que todo lo observa y todo lo puede manipular y encauzar a su antojo-.

En España, los diarios se prestan cada vez más al didactismo moralizante propio del falso progreso de “lo políticamente correcto”, con reconvenciones constantes a pensamientos e ideas ajenos o contrarios al ecologismo apocalíptico, al feminismo histérico, al igualitarismo subyugante y a la postre discriminatorio, etc. Pero es que a estas alturas consideran que es su deber aleccionarnos de continuo sobre nuestra salud, modos de alimentación, sexualidad o preferencias estéticas de cualquier índole.

Nada que la TV no haya hecho en una dimensión incomparablemente mayor (respecto a su impacto en el público), con más obscenidad y falta de escrúpulos que cualquier otro tipo de medio de comunicación masivo, incluidas las redes sociales que no dejan de ser, constitutivamente, un sumidero de infinidad de opiniones contrariadas, exabruptos, injurias las más de las veces producto de la espontaneidad y la inmediatez inherentes a estos canales -que ni de lejos tienen la repercusión que los medios convencionales (todavía) a día de hoy-, y no un servicio público como aquéllos.

Porque lo más pernicioso no son las campañas de bots para mover las corrientes de opinión en tal o cual dirección -se trata de un delito más o menos grave que puede ser reconocido, perseguido y castigado-, sino las campañas que implican a cientos de comunicadores de distintos medios pero unidos por la misma “necesidad” o “convicción” de ser indispensables para la transmisión del Mensaje (La Buena Nueva), sin reflexionar acerca de los intereses últimos a que sirven tales campañas.

Vivimos de nuevo en una era de higienistas y depuradores convencidos de tener al alcance en el medio plazo la creación del Hombre Nuevo que heredará la Tierra, una vez eliminadas las excrecencias particulares de la Antigua Humanidad decadente y degenerada. En el camino se realizarán multitud de experimentos -¡los que haga falta!-, así caigan millones o cientos de millones de “inadaptados” al Nuevo Tiempo del Mundo Feliz. Nos encontramos exactamente en el umbral de ese tiempo extraño, con todos los medios urgiéndonos a traspasarlo.

Pero la realidad y la vida son irreductibles al espacio rectangular de la pantalla, como la verdad, aunque resulte a estas alturas poco menos que herético sostener algo tan obvio; o algo menos obvio, en estas ciénagas del relativismo en que nos movemos, como la existencia misma de verdad, que nos permite básicamente reconocer las mentiras -aunque las televisen-.

El resentimiento es mutuo

…entre la clase política española y la ciudadanía, sobre todo a partir de la profunda crisis económica mundial de 2007-8, crisis de la que no hemos llegado a recuperarnos los españoles -ni otros países de la UE- ni en tiempos de Rajoy con los indicadores más optimistas y las perspectivas más halagüeñas.

Con el mal fario del Gobierno Sánchez-Iglesias a las puertas de una pandemia que ha acabado por arrasar lo que quedaba estable y próspero -el sector terciario en general, el vinculado a servicios turísticos al extranjero en particular; más la hostelería-, las perspectivas actuales para la sociedad española parecen directamente cegadas.

Pese a todo, las maniobras del pérfido caudillo de Podemos no lograrán ocultar la estrecha relación de sus socios del PSOE sanchista en el Ejecutivo de España con el Madurato venezolano -de tal forma que de allí llegaron unas cuarenta maletas traídas por una jerifalta del régimen matarife que tiene prohibido pisar suelo de la UE, ¿dónde están ahora, Ábalos?-.

Lo que necesariamente ha de redundar en un mayor celo por parte de las autoridades competentes de las que depende librar los fondos europeos para reanimar la exhausta economía nacional, fundamentalmente la de pymes y autónomos, mientras el Ejecutivo PSOE-Podemos pretende arruinarlos para hacerlos dependientes de su Poder.

Hasta ahora -desde la caída de Zapatero a la de Rajoy-, bastaba al PSOE y sus agitadores de la Extrema avivar ese indeleble resentimiento popular contra la Derecha (“los fachas”, “los ricos”) en las calles, las redacciones y los platós, quedando vacíos para la protesta una vez los suyos alcanzaban el Poder (ante el remanso de buen rollo e indudable progresismo a fuer de subvención).

Pero en el momento en que se quiebra de manera general la confianza en la clase política, en sus prácticas habituales y en los modos que tienen sus miembros de relacionarse -reducido todo de pronto a tejemanejes de corrupción política y económica, entreverados con ambiciosos afanes o vanidades delirantes-, todo torna a volverse incierto… electoralmente.

A su vez, también los políticos parecen haber perdido el respeto por las formas democráticas, no ya respecto a los adversarios partidistas: respecto a los mismos electores. Y es que hace mucho en verdad que recurren a sondeos y estadísticas, que prefieren a comunicarse directamente con sus bases y los posibles votantes en general -aquéllos por lo visto dicen siempre la verdad, cuando éstos se dedican a hacer preguntas y a demandar explicaciones-.

Es el triunfo de la vídeopolítica o política/dictadura de la Imagen, socavada únicamente por el masivo y deletéreo abuso de las redes sociales por parte del común y, paradójicamente, por la manipulación perpetrada en ellas de continuo por los propios agentes que sirven al establishment de lo políticamente correcto para la estabulación social.

Definitivamente enrocados en sus comités a puerta cerrada y sus ejecutivas blindadas contra la crítica de propios y ajenos, los partidos españoles que aún se mantienen sobre la lona parecen destinados a lanzar golpes a diestro y siniestro por si alguno suelto lograra noquear al adversario, cuando el peor adversario es ahora el público que abuchea a ambos -así la TVE (o Atresmedia o Mediaset) quite el sonido o vaya a fundido en negro-.

Al menos ya se comienza a conocer los nombres de los principales valedores del Saqueo -Mediapro, Abengoa, Duro Felguera, Globalia…- así como el tipo de aviones (compañía Air Plus Ultra) en que habrán de salir algunos con sus maletas rumbo al Caribe y más allá cualquier día de estos, casi de manera inopinada, por una serie de condenas judiciales en cadena. A ver.

Madrid será la tumba de Podemos

…o de lo que deje tras de sí el-amado-líder Pablo Iglesias, tan aburrido de su actual papel inoperante e irrelevante como vicepresidente segundo del Dr.Sánchez como dispuesto a embarrar el campo de aquí al 4 de mayo (fecha de las elecciones madrileñas), que es en definitiva lo que a él le gusta, porque es básicamente lo único que se le da bien -aparte de las conspiraciones para decapitar a los que le llevan la contraria en su (ejem) partido-.

Pero aparte de su tradicional (y desaforado) interés por acaparar los focos (“¡A mí dame la TVE y quédate con lo demás!”) con astucia oportunista -dado que Isabel Díaz Ayuso es ahora mismo, y por buenos motivos, la auténtica bestia negra de esta Izquierda corrupta y fascistoide, más incluso que Abascal y una vez liquidada Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP-, más que para enfrentar el “enorme peligro” de un gobierno de Madrid del PP con Vox da la impresión de que se quiere cargar a su otrora íntimo amigo Iñigo “Errejín” Errejón, que no en vano le montó Más Madrid.

Porque pretende entablar con este partido negociaciones para una candidatura única, y con ello vuelve la burra podemita al trigo de esta pareja de arribistas fanáticos, ¿pues no andan desde 2014 Iglesias y Errejón jugando a presentar al otro como el “traidor” y “divisor de la Izquierda”, casi como única estrategia para ganarse la confianza de los suyos? Y encima resulta que la posible candidata de Podemos en Madrid, Isa Serra, todavía podría acabar inhabilitada al haber sido condenada por insultar y agredir a una agente de la Policía.

Así que el-amado-líder cree poder matar varios pájaros de un tiro, comenzando por su marginación de hecho en el Gobierno Sánchez-Iglesias, continuando por su falta de presencia diaria en los medios y sobre todo en la TV, pasando por la necesidad de relevar a Serra en una plaza tan sensible como Madrid (también a nivel organizativo interno de Podemos) y culminando con la posibilidad de poder enfrentarse a su bienodiado Iñigo, “el Niño” que le robó la merienda con la ayuda de la abuelita Carmena.

Todo en orden, pues; menos lo esencial: Pablo Iglesias difícilmente logrará que los seguidores de Errejón le entreguen la cabeza de éste, puesto que no les va tan mal ahora mismo y se ven libres de la tutela jerárquica (verdadera dictadura del Coletariado) de la pareja del chalet en Galapagar; ¿cómo habrían de querer una lista única con el-amado-líder de salida en el primer puesto, monopolizador de seres y évoles y alcachofas, ferreras y ondas catódicas, cintoras y grisos y demás, sólo Él, “VUELVE», Pablemos y Pablemos y Pablemos al cabo?

Por otro lado, uno ve el vídeo en que justifica su decisión y sólo cabe concluir una vez más que el caudillo de esta banda de iluminados complutenses no sólo nos toma por idiotas, sino que se pasa largamente de listo: ¿pues no se atreve a hablar de corrupción el que gobierna con el PSOE (el partido más corrupto de la Historia de España y de Europa), y alarma contra la “ultraderecha” a los madrileños que llevan votando lo mismo más de tres décadas, y encima de la manita de sus amigachos de la ERC y las CUP (golpistas separatistas y antisistema) y de Bildu (ETA)?

Como estos de Podemos -que a veces parece que de la Guerra Civil sólo se conocen unas pelis, cuatro fotos y dos carteles- no saben mucho de la Historia, me imagino a el-amado-lider Iglesias lanzando su primer mitin bajo una pancarta del “No pasarán. El fascismo quiere conquistar Madrid. Madrid será la tumba del fascismo”, si bien en la presentación “formal” -¿en verdad resultará telegénico este sujeto con semejantes pintas de pirata malayo?- de este lunes aparecía sentado delante de las banderas de España (¡la Patria!) y la Unión Europea (¡la Pasta!).

Ya que no parece (o no lo creo) capaz de haber evolucionado ideológicamente tanto en año y poco de pertenencia al Ejecutivo, tal vez haya que explicar la escenificación por el contexto -los deterministas históricos como él hablarían de “signo de los tiempos” y de reconocer “la clave histórica del momento”, cuando lo que les pasa en rigor es que su proyecto se desintegra y tienen que aparentar formalidad y buenas maneras-, que en resumidas cuentas, y si hablamos de Madrid, tiene que ver con que ni Sánchez ni Iglesias pueden salir a dar una vuelta sin que les abucheen los ciudadanos, esa «gente» (¿o vuelve a ser «lumpen»?) y esos trabajadores (o más bien parados) a los que dicen representar y defender.

Al cabo, confrontando su proyecto -si no común con el del PSOE, vinculados por el Gobierno- al de Díaz Ayuso, nada bueno depararán a Podemos las próximas elecciones en la comunidad madrileña, aunque proclamen ser “la Izquierda transformadora” que defiende a los trabajadores y a las minorías, y prometan pan y vivienda y dignidad si hace al caso. Que en este último año de ruina económica y desastre social y sanitario los madrileños (y el resto de los españoles, también) ya han tenido tiempo de sobra para conocer el percal de quien vela por sus intereses.   

Por esto mismo, reitero, Sánchez es abucheado e Iglesias se encuentra como sitiado en su propio chalet-fortaleza, mientras Almeida y Ayuso (pero también Abascal) salen a la calle -en Madrid como en Barcelona como en Murcia- y la gente se les echa encima… para darles las gracias o un abrazo, para hacerse selfis y hasta para recomendarles pareja a los dos primeros. ¡Como para que el-amado-líder pretenda ganar Madrid para la causa antifascista! Simplemente, no pasará.

Entre el 8 y el 11 de marzo

…se decantan los hechos de imprevisibles consecuencias, posiblemente más a largo que a corto plazo, que las pasadas elecciones catalanas del 14 de febrero no han hecho más que poner sobre el tablero: Cs es un partido zombi, que a derecha y/o a izquierda busca apoyo y orientación para su existencia; la estrategia de dominio de Sánchez (Producciones Redondo) no cuenta más que con un PP jibarizado y un Vox cada vez más fuerte; Casado no se entera de nada.

Pero Isabel Díaz Ayuso, único personaje relevante que le queda al PP con permiso del alcalde Almeida a nivel nacional -Feijóo, a fuerza de galle(gue)ar, a veces parece nomás un Revilla-, ha debido ver muy claro que la jugada ensayada en Murcia (con incierto resultado, ojo) apuntaba más bien a su jaque mate, con el beneplácito de Arrimadas y Casados -pues no en vano ambas “primeras figuras” de Cs y PP respectivamente se ven de continuo rebajados por la presencia emergente o la emergencia en presente continuo que representa la presidente de Madrid-.

Ahora que “El Guapo” Dr.Sánchez no tiene cosa mejor que hacer hasta pasada la Semana Santa, su Goebbels de Donosti le ha de preparar juegos circenses y fuegos de artificio en la suficiente cuantía como para conducir al personal surfeando la “cuarta ola” de la Covid19 desde hoy hasta lo más profundo de julio -total, las Cortes seguirán sin actividad permanente-, cuando sus señorías, entre bostezos, marcharán a sus vacaciones pagadas con la vista puesta en septiembre.

Entonces comenzará la precampaña, con los despojos de Podemos y de Cs y del propio PP acudiendo a la cita electoral sin programa, ni actitud ni posición respecto a nada ni a nadie -Gobierno o Pueblo, electorado o Poder, España o  “la demanda social”-, frente a un Sánchez crecido ante la adversidad, como acostumbra, y empujado por la mejora de casi todos los indicadores -porque peor que ahora no los puede tener-, de manera casi idéntica que Abascal y Vox (aunque por motivos diametralmente opuestos).

Nuevas perspectivas de cambio, que sin duda serán bien recibidas por el común porque esclarecerán en buena medida el oscuro panorama político actual -con esa multitud de siglas minoritarias que no acaban de encontrar acomodo o sentido en la dimensión nacional-; pero que arrojarán probablemente una incertidumbre mayor de aquí a medio plazo, al menos en el interior de un PP ya abiertamente dividido entre la consolidación de un poder regional mínimo o la apuesta por un proyecto nacional.

PSOE y Vox, a su manera, tienen una “idea de España”, cosa de la que el Podemos de Pablo Iglesias o el Cs de Rivera, primero, y Arrimadas, después, han carecido siempre: ahí están los resultados de Cataluña. Pero en el PP, como acostumbran, siguen sin enterarse -menos Isabel Díaz Ayuso, claro; por descontado-.

A Sánchez lo puso ETA en el Poder

…a través del apoyo a su fraudulenta moción de censura contra Rajoy, de la que lo más pérfido y notorio (por lo extraño) no es la morcilla introducida por el juez De Prada -acólito de Garzón, ex juez multiprevaricador y actual abogado de los testaferros de Maduro, o sea del Narco- acusando al entonces presidente de “falta de credibilidad”, sino el respaldo cerrado del partido de la ETA o de la misma ERC.

Un apoyo abortado en primera instancia por ERC (con ocasión de la aprobación de los PGE), a manera de simulacro, antes del definitivo abrazo Sánchez-Iglesias después de los resultados electorales del 10-N de 2019; pero que se mantiene en la actualidad por cuenta del vicepresidente segundo Pablo Iglesias, además de por las múltiples vías establecidas por los socialistas con los etarras en tiempos del “proceso de paz”, muchas de ellas por supuesto favorecidas desde las instancias controladas por el PNV.

Precisamente son estos vínculos, a medias secretos y a medias desvelados a la opinión pública -para que en ningún caso se pierda de vista cuál es el marco del consenso esencial que procura la entente PSOE-Podemos-, los que debieran ser puestos en conocimiento de las autoridades europeas; y no sólo para restringir en lo posible la discrecionalidad de los fondos UE a cargo del Gobierno, cuestionada por el propio Consejo de Estado, sino por lo que revelan del mismo.

Pues Sánchez como presidente se mantiene sin rechazar el apoyo de quienes no condenan el terrorismo etarra, o el de quienes siguen en el golpismo separatista, o el de los que jalean a regímenes represivos como los de Cuba o Venezuela: prácticamente no parece ni de lejos un gobernante europeo, occidental, aunque “El Guapo” se considere a sí mismo un “estadista” por encima de “presidentes de gobierno” como los que dirigen las CCAA, los más de ellos unos genuinos mindundis.

Y en esta especie de ficción creada a mayor gloria del Presidente por el vendedor de burras Iván Redondo no falta siquiera el poli malo y corrupto -¡el tuerto Villarejo, que ahora dice que va a cantar!-, ni el viejo y cansado y regio villano -«El Emérito»- con sus conspiraciones para retornar al hogar usurpado, ni el malévolo Lenin -«El Coletas»- al acecho. Lo malo es que ni él sabe cómo acabará la película, dados los giros cada vez más perversos que ha decidido imprimir al guión.

Si en farsa, será de nuevo Sánchez presidente con un programa a la derecha del PP (y puede que con sus votos); si en tragedia, aunque ya sólo parezca quedar un héroe trágico en España -tal es el caso del rey Felipe VI-, puede que los españoles todavía hayamos de pagar con sangre nuestra tibia conformidad con todos los desmanes, todas las corrupciones, todas las humillaciones e injurias a nuestros compatriotas caídos y a nuestra propia inteligencia.

Quién defiende la igualdad entre los españoles

…es la única cuestión que debiera esclarecer ahora mismo -ahora que casi todos los partidos han entrado en un proceso de autodestrucción incomprensible para el común- quien todavía se considere patriota (patriota español, insisto, por si alguno no se aclara a estas alturas de siglo).

Por descontado que no se es «esencialista» por amar a la Patria en sí, el mismo terruño que nos viera nacer, pero entonces cabe agregar que sólo quienes se preocupan por sus conciudadanos pueden (y deben) dárselas entonces de patriotas y demócratas a la vez; “patriotas democráticos” o “demócratas patrióticos”, que en ningún caso es el caso de PSOE o Podemos, ni por lo uno ni por lo otro.

Para los socios del actual desGobierno España importa poco -les importa sólo el Estado, ¡el botín y su reparto vía Presupuestos!-, y menos aún la Nación, a no ser como obstáculo principal a sus conjuras y maquinaciones con quienes quieren destruirla para así controlar mejor los pedazos restantes: de los catalanistas a los abertzales, pasando por los caciques regionalistas procedentes de los otrora dos grandes partidos “nacionales” (PSOE y PP), cuando no directamente del régimen anterior, caso de un tal Revilla o de dirigentes del PAR, CC…

En este afán de crear nacioncillas a escala, con sus parlamentos y televisiones y modelos educativos “diferenciados” en los contenidos y en la misma lengua, “Euskadi” (©Sabino Arana) es el modelo más extremo, con la imposición más antidemocrática de las pergeñadas por los “Padres de la Constitución” al conjunto de los españoles, singularmente a los habitantes de las provincias vascas -que para más escarnio gozan de una hacienda foral propia, pero sometida al “Gobierno Vasco”, vulgo PNV-.

Desde el Poder central fue que se entregó la Policía, el dinero, la TV, la bandera y el himno, con el resto de símbolos vascos y la Educación (euskaldunización forzosa, en resumidas cuentas) a una administración creada a imagen y semejanza de ese partido de contubernios que es más un movimiento reaccionario de masas que otra cosa, dirigido siempre (eso sí) por una decena de “cráneos privilegiados” o «burukides» que desde la tribuna o la sombra lo deciden y controlan todo -algunos de ellos ostentan a manera de título lo de «JELtzales» («seguidores de Dios y la Ley Vieja») ¡en pleno 2021!-.

Con el tiempo -y la inestimable contribución del Gobierno de Aznar y, a la postre, la de sus “barones autonómicos” en Valencia, Galicia, Baleares y Andalucía-, el fenómeno se ha extendido a otras regiones, agravándose de manera acelerada con la ejecutoria de Zapatero luego continuada por Rajoy hasta alcanzar las cotas delirantes de hoy, cuando cerca de la mitad de los españoles ya no puede estudiar en la lengua nacional y oficial, o es castigada por ello como se sanciona el empleo del español en esas férreas administraciones autonómicas, o se multa incluso a ciudadanos en su actividad privada por no someterse a las regulaciones discriminatorias (netamente anticonstitucionales) por razones lingüísticas e incluso racistas.  

Por todo lo anterior me parece claro que esta situación es producto de un fenómeno que no es sólo antinacional, sino antidemocrático, pero a quienes debe quedar más claro es a los españoles que todavía dudan sobre qué opción política podría representar mejor la alternativa radical a este estado de cosas degradado e insoportable (para empezar, financieramente insoportable). Básicamente, porque defender la Nación (reunión de libres e iguales) es defender la democracia, como defender una democracia pasa por defender la Nación contra sus enemigos tanto externos como internos, aunque tanto “constitucionalista” se ponga estupendo al respecto.

Precisamente el gran fracaso del “Estado español” (y “nacional-católico”) franquista fue su incapacidad para nacionalizar a las élites disgregadoras, a las que su rancia ideología suministró involuntariamente argumentos para socavar los fundamentos de la Nación -concepto liberal y democrático, después de todo, en España como en Francia como en los Estados Unidos de América-. De aquellos polvos mitológicos -que si el «iberismo» o «lo vasco es el alcaloide de lo español», que si la «monarquía hispánica» de los Austrias protegió las (presuntas) libertades forales y regionales-, servidos por lo general por eruditos eclesiásticos (muchos de ellos vascos, cuando no catalanes) reconvertidos en propagandistas del régimen, vinieron después las excrecencias identitarias en que chapoteamos hoy día.

En pleno primer cuarto del siglo XXI, los españoles queremos vivir definitivamente con libertad en nuestra propia patria (como españoles y como ciudadanos) y encima somos amplia mayoría tanto en términos nacionales como en cada región por separado -incluidas provincias vascas y Cataluña, ¡entérense bien, políticos!-, pero luego resulta que para la Izquierda española esto es lo “fascista”, ¿será entonces “lucha patriótica y democrática” únicamente lo de los golpistas catalanistas, lo de los terroristas de la ETA? A otro perro con ese hueso: en la hora actual sólo nos queda Vox.