No debemos olvidar del todo

…lo que vivimos en el 2020, primer año de la pandemia coronavírica, ni los desafueros pasados, ni las negligencias de toda índole por parte de todos, a fin de cuentas, para poder al menos contrastar todo ello con un 2021 que ha transcurrido con cierta normalidad pese a la expansión mundial del virus, en gran medida gracias a la vacuna susceptible de prevenir en alto grado el contagio y la enfermedad.

Esta última ola pasará, menos mortífera que la anterior, y aun y todo quedarán todavía por ver y resolver las cuestiones, más técnicas (luego políticas) que científicas en torno al origen y a la posible erradicación del virus, la vacunación masiva global, los tratamientos susceptibles de frenar en seco el proceso letal del síndrome de deficiencia respiratoria, etc.

Pero es desde luego en el campo político, social, donde se jugará la partida del futuro de nuestras sociedades cada vez con más ahínco, una vez realizado todo lo que en el campo clínico aconsejan los conocimientos actuales sobre el virus.

A eso es a lo que debemos estar atentos en el 2022 que viene, que de los virus de la naturaleza ya se han de encargar nuestros organismos, también naturales, con el apoyo suplementario de los productos de nuestro conocimiento.

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