La Casta se indulta a sí misma

…y a pie de calle no parece importarle a nadie, razón por la cual este régimen de Saqueo Institucionalizado puede continuar sin reforma algunos lustros más. Queda la UE, claro, que podría intervenir España, sus finanzas y Administración, con más saña de la que emplea habitualmente para insultar a los húngaros sin apenas más argumentos que el disgusto provocado por las sucesivas y absolutas mayorías de un tal Orbán.

La Casta puede delinquir con total impunidad, de ahí que sea estrictamente casta con su fuero particular, y esto vale para los golpistas de ERC, Junts y las CUP, como para los políticos de la ETA, los ladrones de PSOE, PP y PNV, por no hablar de las coloridas marcas locales de las ínsulas, como esa Unión Balear o Coalición Canaria, con tantos casos en los juzgados entre todos que tienen a los jueces y fiscales cansados, los pobres.

Porque mucha murga con lo de la elección del “órgano de gobierno de los jueces” o CGPJ, cuando una sola palabra del Constitucional -que no es desde luego un tribunal- bastará para enmendarle la plana al más pintado y de paso enmendar la Ley con mayúsculas y la misma Constitución, que en todo caso no se ha cumplido jamás en regiones enteras de España, esto es: que no se ha cumplido jamás, ¿o puede acaso decirse que rige una Ley para unos españoles y para otros no?

La semilla del mal germina desde luego en la CE del 78, si bien podría salvarse lo esencial con la preservación del Título I sobre los derechos y deberes fundamentales, reescribiendo el Título preliminar y suprimiendo la mayor parte del resto, que podría devenir en leyes ordinarias y sus correspondientes reglamentos; pues es insensato pretender que una Ley Fundamental tenga decenas de páginas y cientos de artículos: supone de hecho faltar a la verdad de su definición, a su misma esencia.

Pero el problema reside más aún en los llamados a cumplir y hacer cumplir la Ley, porque no desean someterse a lo que rige para el resto de los ciudadanos, de ahí que ellos sean casta y nosotros veamos pisoteados a diario nuestros derechos elementales, oprimidos por las legislaciones lingüísticas que defienden los separatistas, el PSOE y el PP, todos de la mano porque a ellos les sirven además para crear cientos de miles de puestos para los suyos, y no exagero.

Así, a la clientela adicta vía colocación en la Administración o en empresas clientas a su vez de la misma, se suma la maraña de entes que dependen de financiación pública y/o de decisiones netamente políticas (si no directamente ideológicas) aunque tengan cariz privado, caso de fundaciones, universidades e incluso medios de comunicación, comenzando por el duopolio televisivo y terminando con diarios tanto impresos como digitales.

Me gustaría instar desde aquí a una auténtica rebelión democrática, pero sé que no son más que palabras vacías de significado para una sociedad como la española, tan pagada de sí misma para unas cosas y con semejante complejo de inferioridad respecto al mundo externo y a la propia casta gobernante; como durante el Franquismo, vaya.

Es conocida la respuesta que le dio Lenin al socialista Fernando de los Ríos cuando éste le inquirió por lo obvio: “Libertad, ¿para qué?”. Pues eso: “¡Libertad para Griñán!”, que podría exclamar y de hecho exclama por escrito otro notable progresista como Fernando Savater. En este país ya no cabe un solo sinvergüenza, golfo o trepa más. Pero qué más da, ¿no?

Hace tiempo que ya no es un secreto

…que el PSOE de Felipe González fue una creación de la CIA junto con los sindicatos alemanes y la “extrema derecha” del mismo país para acabar con la hegemonía del PCE de Santiago Carrillo, como tampoco es secreto que fue el Gobierno de aquél el que organizó los GAL, o que éste fue el peor criminal de guerra, junto a Lluis Companys, de la Guerra Civil del 36.

Como tampoco es un secreto que el rey Juan Carlos I fue el principal inductor del golpe de estado del 23-F, que en un nuevo cambiazo de las tornas sirvió para relegitimar al sucesor directo de Franco en la Jefatura del Estado, propiciando de paso el reparto amigable del Poder entre PSOE, CiU y PNV, con los negocios para la Derecha pastueña o pastoreable.

Pero llegó Zapatero al Poder, mediante la mentira manifiesta sobre sus intenciones, vía masacre terrorista del 11-M, e hizo saltar todos los consensos del Reparto o Saqueo Institucionalizado -recuérdese que Aznar decidió “pasar página” de los crímenes del Felipato (de la corrupción al asesinato)- para relegitimar a la ETA y al Frente Popular frente a la Derecha.

No es un secreto que a través del “proceso de paz” se estipularon las condiciones para salvar a la organización criminal de su extinción real (sociopolítica, cultural, económica), en aras de tantear incluso la posibilidad de una alternativa al PNV similar a la del tripartito en Cataluña como pretendida alternativa al Pujolismo; total para cambiar la corrupción por una similar o mayor corrupción acompañada de un delirio ideológico, si cabe, superior al de PNV y CiU.

Tampoco debiera parecernos exactamente un secreto que la Constitución, tergiversada a gusto de los nuevos capitostes del PSOE y de su otrora sección del PSC -ahora es el PSOE una sección del PSC-, no pueda considerarse un texto constitucional al uso, sino más bien una carta otorgada; o que no pueda entenderse por democracia aquel sistema donde no existe la separación de poderes más elemental, que es la que se establece entre Ejecutivo y Legislativo.

Por eso padecemos una dictadura de los partidos o Partitocracia, devenidas sus más conspicuas élites en casta parasitaria de todas las instituciones públicas y de gran parte de las privadas, mientras el servilismo de la mayoría de los jueces -el lucro y el falso prestigio “social” es su divisa- rivaliza con el de los periodistas que expiden los carnets de demócrata cuando desconocen sus más elementales pilares.

LO DE LA ETA TAMPOCO ES UN SECRETO

No puede entonces sorprender a nadie que la ETA esté en el ajo con Pedro Sánchez y sus memorias particulares y secretos inconfesables, pues por ejemplo tal vez no conviene ahora que se sepa que son los responsables del atentado contra el Hotel Corona de Aragón, o los más que probables asesinos de “Pertur”, por no hablar de lo que podría derivarse de conocer las informaciones del CNI respecto al 11-M.

La ETA nació en un seminario, cosa bastante conocida aunque nunca se hayan dado los nombres exactos de los instructores ideológicos de los pistoleros; pero lo peor es que, habiendo podido ser liquidada antes de Franco, cumplida su misión de acabar con Carrero Blanco, parte de los servicios secretos del régimen decidieron que su continuidad terrorista podía corresponder a su propia continuidad en los aparatos del Estado.

Lo cuenta un tal “Teo” Uriarte en sus memorias, como que años después alguien como el máximo dirigente del PNV Javier Arzalluz trataba de convencer a los “polimilis” (ETA-pm) de que no lo dejaran, ¡tantos réditos sacaba el recién estrenado régimen abertzale del Terror impuesto a los discrepantes y críticos de su hegemonía! El exterminio público de la Derecha españolista vasca fue el precio a pagar por la aquiescencia jeltzale al nuevo régimen.

Algo que, entre otras cosas, explica bien a las claras el silencio cómplice del PNV ante los desmanes antiterroristas del GAL, como explica su reacción ante el verdadero levantamiento popular contra la ETA y sus cómplices institucionales a consecuencia del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco: el PNV vio en peligro su hegemonía y diseñó el Frente Abertzale de Estella con la ETA para conservar el Poder.

De aquí derivó a su vez la subsiguiente estrategia del Gobierno de Aznar con Mayor Oreja en Interior, que por vez primera en tres décadas trató a la organización criminal únicamente como tal, y no como a ese “agente político” con pretendida licencia para asesinar. Una política traicionada por el PSOE de Zapatero y Rubalcaba desde el primer minuto, y posteriormente abortada –atentados del 11-M mediante, cabe reiterar- y sustituida por el “proceso de paz”.

MEJOR HACER COMO SI NO

No es ningún secreto que el Pueblo español es en su mayoría gente ignorante de estos hechos y de la consecuente degradación del sistema, básicamente porque carece de la más elemental educación política, pero también por la inmensa pereza que le produce la mera noción de “asuntos públicos” o “cuestiones de Estado”. Pero una democracia sin demócratas es un imposible, a lo sumo un mausoleo de leyes y reglamentos que no se han de cumplir jamás.

Y qué duda cabe, porque tampoco es que sea un secreto, que una democracia en la que no existe -no se da, no se permite apenas- la libertad política no es una democracia, sino una dictadura más o menos encubierta. Claro que además podría ser peor con un caudillo del Socialismo rampante y saqueador al frente del Gobierno, o sea: justo lo que tenemos ahora. (Mejor quedarse muy quietos, entonces, y con la mascarilla puesta por si sirviera de algo.)

La noción democrática es contraria al Socialismo

…porque no ofrece una fórmula mágica -ni siquiera científica- para todos y cada uno de los problemas que se le presenten al individuo o a la sociedad (conjunto de individuos) ahora o en el día de mañana. Todo lo contrario: el gobierno democrático responde a la asunción de que la mejor forma de resolver los problemas es a través de la deliberación entre iguales que piensan diferente, a su vez meros representantes de distintos cuerpos, segmentos o grupos dentro de la sociedad.

La democracia establece el conflicto político, frente a las muy urbanas maneras de los déspotas ilustrados del Antiguo Régimen tanto como frente a los consensos totalitarios del Socialismo de los pretendidos “ilustrados” posteriores a la Revolución de 1789 , llámense comunistas, anarquistas, fascistas, socialistas revolucionarios, nazis, socialdemócratas… El Socialismo es el problema porque no tiene la solución a nada: crea primero los problemas y luego impone siempre la misma solución nociva de la dictadura de “los que saben”.

Y por descontado estos sabelotodo no paran en barras a la hora de liquidar a cuerpos enteros de la sociedad para conseguir sus fines, así como no se conoce de sociedad que no haya sido degradada moralmente por las políticas socialistas (que llaman “sociales”) antes de ser arruinada hasta la miseria, mientras del caos se erige la casta de los intelectuales del Partido que no sabrían llevar un colmado ni hacer una declaración de la renta, pero pretenden conocer las ilimitadas condiciones de los mercados con sus propias variables de fijación de precios.

No es menester citar la Corea del Norte regida por el nieto de quien se autoproclamó monarca de una república comunista, ni la Cuba de los Castro (“Patria o Muerte”, que de todas-todas parece un lema fascista) o la Venezuela de Maduro, porque ahí al Sur existe todavía un país conocido como Argentina en el que la única política real que se da es la del expolio sistemático de todas las clases productivas para mantener a la casta narcosocialista de la Cristina Fernández, como otrora a los cientos de miles de arrebatacapas peronistas (luego fascistas).

En España, hasta ahora, derrotada por Franco en 1939 la Revolución organizada por el PSOE desde 1934 contra el legítimo gobierno de la II República, no se había experimentado con tanta saña un nuevo asalto al Poder hasta la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno -vía moción de censura apoyada por los terroristas de la ETA y los golpistas de ERC y demás “catalanistas”-, si bien ya desde el guerracivilismo del presidente Zapatero, ahora testaferro de la dictadura narcosocialista de Venezuela en Europa, se venía preparando el terreno para lo que hay ahora.

Por tanto, parece ocioso reiterar la necesidad no sólo de expulsar a Sánchez del Poder, sino de revertir todas sus políticas y no únicamente en materia económica, amén de profundizar en una liberación genuinamente política de todas aquellas instituciones sometidas al Socialismo de cuarenta años o más a nuestros días, desde la pretendida “protección social” -que a nadie protege a estas alturas, más que a los que la gestionan- hasta los medios de comunicación, la industria cultural, los centros educativos, los sindicatos y las grandes empresas nacionales.

Pues, pese a los diversos mantras que todavía pretende difundir entre nosotros, el modelo socialista no responde más que a la necesidad del Saqueo Institucionalizado, con sus varias persecuciones a discrepantes, generadores de riqueza y disidentes naturales a un sistema basado en la represión de la persona, en coherencia con una visión del mundo y del hombre que atenta contra la lógica, el bienestar real de las sociedades y la propia dignidad humana.

Los últimos movimientos de Sánchez

…apuntan en la misma dirección de toda la trayectoria del psicópata que ocupa La Moncloa, pues no hay nueva medida anticrisis que no trate de comprar descaradamente “la voluntad del Pueblo” a través del engaño masivo, ni declaración que cese de estigmatizar a toda oposición como antidemocrática o de “extrema derecha”.

Un gobernante despótico contra la Nación, amén de fatuo, plagiario, mentiroso y traidor, que debiera ser expulsado del Poder vía moción de censura a la primera ocasión y con los votos suficientes de los diputados del PSOE que todavía quieran conservar el escaño una década más, so pena de que el Doctor No logre arrastrarlos al abismo a todos en su deletéreo proyecto unipersonal.

Ni una sola lágrima cabría derramar entonces por la suerte de tal partido, que jamás debió fungir de siglas manchadas de sangre a partir de la aprobación de la Constitución de 1978, y al que por el contrario se le entregó todo de entrada, de la legitimidad de origen al conjunto de las instituciones públicas y parte del conglomerado de las respectivas de la sociedad civil.

El PSOE, ya se sabe, lo que no pudo ocupar o apropiarse lo destruyó o expulsó del sistema, para quedarse ellos, hijos revirados del Franquismo, por encima de cualquier otra alternativa de gobierno a su régimen fascistoide, superación degradada del Gobierno corporativo que tanto gustó desde principios de siglo XX a las élites españolas (léase Cambó, Azaña, Ortega…).

Algo que, como nos hemos hartado de ver durante cuarenta años de Juancarlismo, era perfectamente compatible con la Monarquía parlamentaria, casi-casi como en tiempos del primorriverismo del bisabuelo del actual rey Felipe VI, sólo que con Felipón al mando -siempre el PSOE y la UGT como fuerzas “políticas” esenciales al Estado- y Arzalluz y Pujol al bombo y con la saca en las manos.

¿Que son cosas del pasado? No tanto como el bombardeo de Guernica, teniendo tan a mano el 11-M en Madrid que dejó más muertos y decenas de miles de víctimas; aunque mucho menos del pasado que el terrorismo abertzale y su hegemonía consecuente en una parte de España, saludada por todos estos mequetrefes del PP que se sienten euskadianos y agitan con fervor la Ikurriña del racista Sabino Arana esperando «recuperar los votos del PNV».

Como los imbéciles orgullosos del trapo blanquiverde que dicen que es “la bandera de Andalucía” -será de “la nacionalidad andaluza”. como la bautizó Javier Arenas en aquel estatuto de autonomía renovado a mayor gloria de la casta regional que aún perdura, saqueadores al por mayor de fondos públicos- consideran que ha ganado “la moderación” y «la buena gestión»… en la segunda Comunidad más pobre de España teniendo que ser la más rica.

Tenemos todavía en el sillón de mando a un chulo con vocación de caudillo que no se ha visto y no se va a volver a ver en otra jamás, con riesgo cierto de acabar dando con sus huesos en el banquillo de los acusados por más de una y de cinco causas distintas, desde la mera prevaricación a la alta traición, por lo que no es probable que deje el paso con gesto tranquilo, sino que trate de hacerse con todo el Poder o lo suficiente como para blindarse judicialmente en lo futuro.

Nos espera el horizonte de la quiebra técnica del Estado, una vez más, y si el único consuelo es que antes (o después) sucederá la intervención de la UE -ya le van dimitiendo secretarios de Estado al ministro de Hacienda, ¿por qué será?-, nada bueno nos deparará la próxima década si no somos capaces de hacer justas cuentas con nuestros dirigentes, nuestras élites, nuestro propio pasado de acciones y omisiones.

Deberíamos tomárnoslo todo a partir de ahora -la más que posible intervención, la caída de Sánchez, la drástica alteración de nuestro régimen constitucional o “Estado de Bienestar Social” (¡puaj!)- como una serie de acontecimientos traumáticos que, una vez superados, como si atravesáramos una espesa bruma perdidos en el bosque, nos permitirán encontrar el camino de nuevo.

Hay que resetear el sistema, dicho en términos más actuales. La España que conocimos ha hecho definitivamente crack.

España no soportará un segundo rajoyato

…y lo digo, más o menos convencido, en el doble sentido de que no está dispuesta (la Nación) a hacerlo y además tampoco lo resistiría, dado el contexto de grave crisis cronificada (en lo político no menos que en lo económico) que amenaza con devastar la sociedad de relaciones que es una democracia, justo antes o justo después de haber culminado la liquidación institucional.

Pedro Sánchez es el responsable máximo, por lo tanto el culpable principal de la situación; pero el PP de Rajoy y luego de Casado y ahora de Feijóo no le va a la zaga, precisamente, lo que es tan obvio por sus políticas respecto a Cataluña, Baleares, Valencia, País Vasco, Navarra y Galicia, como en lo referido a sus diversas trapacerías con el PSOE para hacerse con todos los recursos y mecanismos del Poder: de la Justicia a la Prensa, del “diálogo social” con el Íbex al CNI.

En rigor, siempre nos parecerá más pulcro un Gobierno del PP que del PSOE a los que conocemos los datos de corrupción, negligencia criminal y despilfarro de cada cual, pero eso viene a encubrir el problema máximo de nuestra democracia, que es la falta absoluta de representatividad NACIONAL de la misma, cuando el viejo juego del “bipartidismo imperfecto” PSOE-PP -que no estaba llamado a ser tal, desde el momento en que los socialistas con Felipe al frente y Polanco dando por detrás aspiraban a convertirse en el PRI- consiste en simular divisiones antagónicas entre ellos que les impedirían otra opción que gobernar con CiU-PNV, como en los viejos buenos tiempos de los 80 y 90, o con esos tripartitos y hasta heptapartitos “de progreso” que tanto le van al viejo y corrupto y menguante PSOE desde los tiempos del malhadado Zapatero a hoy mismo.

Es hora de que un Gobierno de España sea nacional, al menos, en su proyección y representación, o de lo contrario habrá que asistir a una reorganización total de los territorios en la que según las banderías se estará en zona amiga o enemiga, o en zona franca, o no se estará de ninguna de las maneras por alguna especie de traspapeleo burocrático o maldición bíblica que nos hará perder los más elementales derechos de un día para otro.

Porque la arbitrariedad campa desde la cúpula del Estado, con excepción del Rey -que por ello mismo no está precisamente “a salvo”- hasta el último de los portavoces de los partidos, decididamente convertidos en partidas, que no saben hasta qué punto una palabra suya más allá del tiempo indicado puede hacer arder, en lo sucesivo, algo más que las redes sociales.

Lo presumible, aunque Feijóo no se lo quiera creer, es que Vox se halle cerca o incluso supere al PP en próximas elecciones. Si no quiere el nuevo viejo líder del PP asistir a su vez a la debacle de uno de los dos grandes partidos, mejor haría con atender cuidadosamente, con saber escuchar finamente lo que los españoles que jamás votarán Izquierda (no a ésta, desde luego, del PSOE y Podemos) están esperando desde ya del nuevo Gobierno que sustituya al presente.

El tiempo de Casado pasó

…y ¿tan breve fue? Efectivamente, tan breve: por sus múltiples errores y la nula confianza que suscita a estas alturas entre propios y ajenos, electores o suegras, columnistas o jugadoras de ajedrez. Ya nadie traga a Pablo Casado, por mezquino, precisamente, por no haberse atrevido a ser el sustituto de Rajoy sino su heredero, pertinaz en la lengua de trapo aunque con otro estilo.

Ya no puede enmendarse Pablo Casado, presidente del PP que nunca se ha creído tal, al parecer, o desde luego nunca se ha comportado como tal, pese a convenciones y faramallas varias, cuando se trataba de constituir una genuina alternativa de Poder, comenzando por el Gobierno, a esta coalición abigarrada de despropósitos y desmanes que perpetra a diario el Ejecutivo de Sánchez, vulgo Sánchez El Ejecutor de despropósitos y desmanes.

En vez de ello, con denuedo digno de mejor causa se ha dedicado a enfrentarse o “confrontar” con Isabel Díaz Ayuso, la que debiera ser su primera baza como alternativa creíble al proyecto de Sánchez, que tiene desde luego un estilo propio y un coraje a prueba de maledicencias y trampas varias, y una imagen ya consolidada de buena gestión que no resulta incompatible con cierta cercanía sentimental, y hasta populachera, con “la gente”.

De hecho, ríete tú y riámonos todos de la “empatía” que se gasta un Pablo Iglesias con esa misma “gente”, pongamos por caso, por no hablar del Casado que se pasa media vida subiendo al tractor y tomándose unos vinitos a media mañana, aunque luego apoye sin mayor esfuerzo las anticonstitucionales medidas de confinamiento y suspensión general de derechos que han desconcertado a todos, empresarios, trabajadores y familias, durante todo este tiempo.

Así ha conseguido Casado reforzar el liderazgo de Ayuso, al dar durante meses la impresión de que hacía optar a todos, cargos de su partido y militantes, votantes y meros opinadores afines al PP, por el dilema “O ella o yo”. Pero los hechos actuales, las acusaciones sin pruebas y los descalificativos aparejados contra Díaz Ayuso no tienen perdón, y no lo conocerán, entre los más acérrimos defensores de lo que debe ser el PP: un partido democrático e integrador.

La partida se les acaba a los tahúres de Génova, pero no al PP, y en esto me muestro en desacuerdo con la mayoría de los comentaristas en la hora actual: tarde o temprano creo que a Casado le harán ver la única salida de aquel “bufete europeo”, porque su crédito está por completo agotado y sería incapaz de ganar unas elecciones aunque fuese el único candidato. La ocasión es más clara que nunca: un congreso para ungir a un candidato de consenso y ya.

Y que Mañueco haga el favor de aceptar el apoyo de Vox de inmediato, o su condenación será similar a la del propio Casado en no mucho tiempo. Amén.

El dilema Vox

…no es tal para nadie, salvo para los dos partidos del régimen, PSOE y PP, que sólo se acuerdan de lo peligroso de pactar con “populismos” cuando a ellos no les dan los números para hacerlo, y la prueba la tenemos en el abrazo Sánchez-Iglesias después de la repetición electoral de noviembre de 2019 tanto como en las declaraciones de Casado respecto al partido de Abascal antes de sus primeras Generales como candidato del PP, el viernes 26 de abril de 2019:

 «Al final, Vox o Ciudadanos, tengan 10 escaños o tengan 40, van a tener la influencia que ellos quieran tener para entrar en el Gobierno o para decidir la investidura o la legislatura. ¿Para qué vamos a andar pisándonos la manguera entre nosotros?»

No se entiende bien qué haya podido pasar en estos últimos tres años para que el aún presidente del PP considere a Vox más “extremista” o “derechista” que entonces, sobre todo después de haber podido formar gobiernos en varias comunidades gracias, precisamente, al apoyo activo o pasivo (abstención) de la formación que ahora vuelve a ser de “extrema derecha” e incompatible con el perorado “estándar democrático UE”, en rigor tan degradado.

«Queda claro que es falso que en España haya tres derechas, era un opción falsaria, hay otro partido de extrema derecha, que es Vox, y un partido que, como mucho, está en el centro izquierda (Ciudadanos), facilitando el gobierno de Pedro Sánchez.»

Pero es que estas declaraciones las realizaba Casado el martes 30 de abril de 2019, apenas cinco días después de las citadas en primer término, por lo que nadie puede llamarse a engaño a estas alturas respecto a la cierta esquizofrenia del barbado presidente del PP, si bien se podrían explicar porque las expectativas del viernes eran superar los 100 escaños y resultó el martes que el PP sólo tenía 66… ¡para hablar después de la “veleta naranja” o de “resultadismo”!

Qué decir de Pedro Sánchez, el más interesado de toda España en este momento y desde hace varios años en fomentar la “extrema derecha” como espantajo para incautos, sobre todo para los que no acaban de enterarse de que Vox no ha puesto un millar de cadáveres sobre la mesa para negociar ningún gobierno, presupuesto o auxilio político, a diferencia de los socios del Doctor No.

Verdaderamente las caras duras de Sánchez y Casado, como las de sus cada vez más exiguas cohortes, paniaguados y cráneos privilegiados como Lastra o Casero, y tantos otros, son las necesarias para continuar en la vida pública como los miembros vitalicios de esa casta política en la que todos convergen por igual.

Pero no sé qué me da que su tiempo se acaba, y el teatrillo del Bipartidismo ofendidito y censor que se ha desplegado a partir de los últimos resultados electorales en Castilla y León no es más que el reflejo de ello; y, hablando estrictamente, un acto reflejo de líderes desaforados en la agonía de unas vidas políticas que se prevé, aun y todo, no muy larga.   

Las expectativas decrecientes del Gobierno Sánchez

…para 2022 guardan relación con su incapacidad manifiesta para gestionar los asuntos públicos a fin de darles solución, o al menos salida, unida a la facilidad con la que, sobre todo la cuota podémica del Ejecutivo, se mete en charcos insondables por la única razón de que sienten que si no salen en TV desaparecen del mapa.

Luego están los socios, que oscilan entre comportarse como auténticos maltratadores, recurriendo al chantaje permanente ante los ojos de todos, propios y extraños, y presentarse como los garantes de la gobernabilidad del Estado, papel este último que ni a ERC -formación separatista, racista y golpista- ni a Bildu -pantalla política de la ETA- les va lo más mínimo.

Con las encuestas avanzando el desplome de la coalición gubernamental, ante un año que rubricará triunfos del PP en comunidades como Castilla y León y Andalucía, el PSOE lo tiene difícil a la hora de recuperar pulso para mantenerse como primera fuerza en intención de voto, mientras Podemos queda al albur del cuestionable “efecto Yolanda Díaz”.

Los indicadores económicos acompañarán lo justo el discurso, si no triunfalista, de optimismo del presidente Sánchez, a quien ya no parece quedarle un solo as en la manga pese a haber logrado la aprobación de los Presupuestos y, previsiblemente, la de “su” reforma laboral, que en la práctica queda al descubierto que no es tal porque la UE retendría los codiciados fondos.

No es que, ciertamente, el Doctor Fraude no pueda volver a engañar a parte del electorado que se dice de Izquierda presentando un programa incluso a la Derecha del PP, habida cuenta de que a Sánchez sólo le importa Sánchez y de cualquier tipo de ideología anda más bien escaso, el hombre; es que ni aun así logrará convencer a muchos de su buena gestión económica.

Por no hablar del hartazgo creciente, que ahora tiene en Vox a su más cualificado portavoz -precisamente por no haber renunciado, como el PP, a dar todas las batallas necesarias en todos los campos-, de una ciudadanía que rechaza de plano las espurias divisiones entre “fachas” y “rojos”, “machirulos” y “LGTBs”, “negacionistas” y “concienciados”, etc.

Ya no parecen contar, pese a la abrumadora unanimidad mediática frente a estas cuestiones, con esa impostada legitimidad moral y política que les brindara antaño tantos réditos, comenzando por la ventaja que les suponía autoerigirse en poco menos que fundadores de nuestro presente régimen constitucional.

No es que la situación política española sea una balsa de aceite, con el Estado asediado en buena parte del territorio nacional donde la Ley ya no se cumple, pero al menos da la impresión de que las expectativas de cambio aumentan a cada día que esta Izquierda antiprogresista incide en sus vicios -corrupción-, prejuicios -autoodio identitario- y fatales errores -puritanismo ñoño-.

Pero sabemos por experiencia cómo se las gastan al final del trayecto, cuando sienten verdadero pavor a perder el Poder y regresar a su estado habitual de cesantes sin porvenir alguno, por lo que no estaría de más que PP y Vox se prepararan para lo que viene, incluido en este aspecto la posible firma de un “pacto de no agresión” entre los que han de gobernar España.

El futuro de la Nación se lo demanda, como así lo espera una mayoría (absoluta) de españoles que no pueden seguir soportando la degradación institucional constante y la depredación impune de los recursos del país y de las rentas de los ciudadanos.

Sánchez quiere quedarse para siempre

…pero para ello debe sopesar si le conviene un adelanto electoral, lo que no es una decisión fácil en este momento de profusión de datos, promesas de reforma, avisos de la UE, recomposición interna de sus socios en el Gobierno, incertidumbre de las finanzas públicas, precariedad del suministro energético a cuenta en parte de antiguas rivalidades geoestratégicas…

Obviamente, el Doctor puede seguir actuando como si nada de lo que pasara en España o en el resto del mundo fuese con él, volcado como está el hombre en auspiciar “el Cambio” a nivel global, en todos los órdenes, de arriba abajo, mientras se pasea en Falcon siempre que puede para preservar la imagen que tiene de las personas reales, allá abajo, tan pequeñitas.

Otra cosa es que la Realidad le deje plantado cualquiera de estos días, o sus mentados socios podemitas en dura pugna por disgregarse en decenas de marcas con sus coloristas lidercillos, o la gente rara y siniestra de ERC, a su vez en perpetua guerra de desgaste con sus aliados separatistas al par que enemigos feroces por el negociado de la Generalidad, o el mismo y taimado PNV cuando la ocasión así lo demande.

Con estas bazas, mal que bien, ha ido tirando Sánchez toda la exigua legislatura y parte de los años precedentes a partir de la moción de censura contra Rajoy, y aspira de hecho a continuar con los mismos socios que imposibilitan el Gobierno aunque se les contente con el Reparto del Saqueo. Parece labor de equilibrista, pero ya saludé como “transformista” el extraño pacto PSOE-Podemos para arramblar con el Poder; un pacto nacido de la pura y urgente necesidad.

Ahora bien, sean cuando sean las elecciones, todo el variopinto entramado que sustenta al Ejecutivo del Doctor deberá deshacerse y acudir al encontronazo fácil para hacer ver a sus respectivos electorados y bases que el PSOE no les tiene cogido por los bajos, sino que es al revés. Y la cuestión entonces es cuándo se producirá esa artificiosa ruptura del Frente que apoya a Sánchez y le permite gobernar, si durante una votación presupuestaria o en cualquier otro momento.

Hasta entonces, sólo queda esperar por si alguien cabal queda en el PP con suficiente autoridad como para enmendar a Casado de su yerro esencial, que es pretenderse alternativa en solitario al otro supuesto “partido de Estado” (el PSOE, ¡ja!) en vez de asumir de una vez por todas que el Bipartidismo está felizmente enterrado, entre otras cosas porque el PSOE no desea alternarse en el Poder con ningún otro partido de ámbito nacional.

Definitivamente, la Oposición tampoco parece tener las ideas muy claras, ni la estrategia ni puede que, en el caso del PP, el discurso, cuando viene de hecho de negociar entre bambalinas la designación de una serie de cargos institucionales que vuelve a dejar en agua de borrajas sus promesas todas de “regeneración democrática”, precisamente en el peor momento posible para ello.

Lo cierto es que el PP vuelve a parecer un partido poco fiable para gran parte del electorado de la Derecha, pero tampoco Vox da la impresión de ser del todo capaz de imponer un liderazgo propio y distinto como alternativa al Frente de la Izquierda, así que la inminencia o no de las elecciones no altera sustancialmente el hecho de que Sánchez quiere quedarse para siempre en el Poder, y Casado y Abascal siguen sin hacer la suficiente mella en las pretensiones del Doctor.

Atrapados en “un tiempo nuevo” permanente

…por lo menos desde 2004, los españoles no parecemos querer superar el actual marco de relaciones anquilosadas entre partidos, gran empresa, sindicatos, lobis varios de presión… y los propios ciudadanos, quienes como Caín están dispuestos a vender su primogenitura democrática -¿a quién cabe atribuir la Soberanía Nacional?- por un plato de lentejas que no sólo carece de sacramentos (como en un menú escolar cualquiera), sino que apenas tiene lentejas.

A cambio, el Gobierno Sánchez (gafe, nefasto, horribilis) ofrece récords de gasto público en los Presupuestos, precisamente en el momento de mayor endeudamiento público de la historia de España, con todos los indicadores económicos lanzando avisos preocupantes desde hace ya años -paro crónico y juvenil, inflación, encarecimiento de la energía y de la vivienda, insostenibilidad de las pensiones- sin que ello no parezca preocupar más que a una minoría.

Por el contrario, la ruina de la administración catalana asumida por el Gobierno sin ponerles límites a los que la han provocado, más la extensión de la política degradante (característica de la Generalidad y aledaños desde hace décadas) al conjunto de la Nación, sólo puede deparar un futuro a medio plazo, más que incierto, de pura carestía por falta de inversión, de empleo, de oportunidades reales de medro y progreso para la mayoría de los españoles.

Con los medios de comunicación y la Universidad sometidos al Poder político y económico, ante el que se arrastra miserablemente “el mundo de la Cultura” -y servilmente, además, cuando se trata de un Poder “repartidor” que patrimonializa la Izquierda-, los ciudadanos tienen difícil expresar su descontento porque se han quedado sin intermediarios -partidos, sindicatos, asociaciones empresariales, medios, universidades…-, todos en obscena coyunda como receptores netos de fondos públicos.

Con unas élites tan frívolas como nihilistas, que tanto parecen despreciar a “la gente” o Pueblo Español que es verdadero titular de la Soberanía -no Sánchez, ni el Parlamento ni el Rey-, todavía hay quienes motejan de “populismo” el más mínimo y tímido gesto de regeneración democrática, que nunca fue lo de Podemos sino lo de UPyD, Cs y, ahora mismo, lo de Vox, mientras el PP pareció renunciar de entrada a ello ya en tiempos de Aznar, pactando con el principal corruptor patrio Jordi Pujol mientras decidía “pasar página” a los años criminales del PSOE felipista.

Con un sistema educativo orientado a la liquidación del esfuerzo y de la misma transmisión de conocimientos, los partidos y demás acólitos mencionados del establishment se disponen, una vez más, a practicar el Saqueo Institucionalizado que les ha procurado la hegemonía total sobre la sociedad española sin apenas oposición intelectual, básicamente mediante el recurso al Soborno Público y gracias al control cada vez mayor sobre todo tipo de información crítica fiable.

Lo llamarán “tiempo nuevo” o “nueva normalidad” aprovechando que parece remitir la epidemia de coronavirus, pero aparenta más bien tratarse de los últimos días del mundo conocido y no por los ardores apocalípticos de los agendados para 2030 y 2050, sino porque cuesta imaginar que puedan mantenerse en el Poder los gobernantes más inútiles y delirantes que ha conocido España en su larguísima historia.

Hasta que los echemos, sin embargo, van a aprovechar para llevarse hasta los ceniceros -como han hecho siempre en el pasado-, sobre si todo si el PP se dedica hasta 2023 a deshojar la margarita de si gobernará con Vox o no si con éstos les dieran los números… Cuando para nada debiera ser ésta la cuestión, sino qué están dispuestos a cambiar una vez que alcancen (si lo alcanzan) el Gobierno.

Para más de lo mismo, no acabarán de tener ya más el apoyo electoral suficiente, precisamente porque ahora existe Vox para denunciar su inacción -y ésta es, sin duda, la mayor virtud del partido de Abascal-. A ver si son capaces de asumirlo de una vez y actuar en consecuencia.