Hacia la Democracia Orgánica

…y el Gobierno Corporativo -es decir, el Fascismo- nos encamina el Doctor Sánchez como caudillo de “este tiempo nuevo”, ansioso de controlar el CGPJ como de utilizar el TC para continuar con la liquidación del presente régimen, del Estado constitucional y de la misma Soberanía Nacional, motivo fundamental por el que debiera ser juzgado como traidor de lesa patria. “Lo justo es lo que es justo para Alemania”, que dijo Hitler -que podría decir Putin respecto a Rusia- y que podría decir Sánchez respecto a su persona, a falta de un mínimo de patriotismo.

Pero buena parte de las sociedades occidentales respiran un aire similar, con unas castas políticas enfeudadas a las oligarquías mediático-financieras, a su vez entregada a las coimas públicas que les brindan nuestros gobernantes, mientras se acusa de “populismo” a los que critican semejante diversión de la gestión política hacia el mero Saqueo Institucionalizado con las coartadas dispares de “la lucha contra el cambio climático” o “la lucha contra Putin”.

Nuestras sociedades ya no parecen democráticas porque hace tiempo que entregaron sus libertades a cambio de la protección mafiosa de los gestores “del Bienestar”, que harto aburridos de su vida muelle gracias al soborno de las masas han invertido sus mayores esfuerzos a la caída del Muro en expandir sus intereses y negociados por todo el globo, de ahí que China roce la hegemonía mundial mientras Putin aspirar a recuperar la de la URSS.

¿Qué tienen enfrente estos dos colosos? Unas dirigencias cada vez más desconectadas de sus gobernados, a su vez cada vez menos implicados en las cuestiones públicas que les atañen por culpa del bombardeo masivo de imágenes irrelevantes y falsos discursos, aparte de por una molicie estimulada desde el Poder con su ideología sustitutiva de las religiones tradicionales, ese Socialismo pedestre que se impone a todos por cobardía y mera falta de educación política.

Ahora bien, la onerosa factura del cambalache la pagamos los ciudadanos con sociedades cada vez más asustadas, incapaces de compromiso, de asumir riesgos o de cumplir con los más elementales de sus deberes, lo que sólo puede degenerar en más paro, mayor empobrecimiento general, crisis demográfica y definitiva quiebra del Estado asistencial: véanse los casos de Venezuela y Argentina, donde el exilio masivo sustituye a la baja natalidad de los países europeos como factor deletéreo para el país.

Lo más chocante es que esta enorme transformación política y económica (“social”) se esté produciendo ante los ojos que miran el mundo entero a través de las pantallas de la tele, del ordenador o del móvil, y no parezca surgir por ningún sitio un fuerte movimiento de verdadera contestación a este estado de cosas, embarrado al par el terreno de la opinión pública por todo ese guirigay de presuntos derechos y la orgía del revisionismo histórico “antidiscriminación”.

Tanto que da la impresión de que algunos, da lo mismo que sean de “los de arriba” o de “los de abajo”, van a despertarse cualquier día sin saber realmente si lo hacen en el mundo virtual del Multiverso o en el no menos aparentemente irreal que nos deparan los agendados a 2030: “No tendrás nada y serás feliz”. O sea: como un uigur después de las debidas clases de reeducación.

 Un futuro feliz en un mundo irreconocible, gobernado por el Partido Global y con sus gestores corporativos al frente de los estaditos multiculturales dedicados a tiempo completo a la extracción de materias primas para que La Máquina nunca se detenga. Es casi el modelo perfecto de totalitarismo, pero es que ¿acaso ha dejado de perfeccionarse desde hace ya más de un siglo?

Hace tiempo que ya no es un secreto

…que el PSOE de Felipe González fue una creación de la CIA junto con los sindicatos alemanes y la “extrema derecha” del mismo país para acabar con la hegemonía del PCE de Santiago Carrillo, como tampoco es secreto que fue el Gobierno de aquél el que organizó los GAL, o que éste fue el peor criminal de guerra, junto a Lluis Companys, de la Guerra Civil del 36.

Como tampoco es un secreto que el rey Juan Carlos I fue el principal inductor del golpe de estado del 23-F, que en un nuevo cambiazo de las tornas sirvió para relegitimar al sucesor directo de Franco en la Jefatura del Estado, propiciando de paso el reparto amigable del Poder entre PSOE, CiU y PNV, con los negocios para la Derecha pastueña o pastoreable.

Pero llegó Zapatero al Poder, mediante la mentira manifiesta sobre sus intenciones, vía masacre terrorista del 11-M, e hizo saltar todos los consensos del Reparto o Saqueo Institucionalizado -recuérdese que Aznar decidió “pasar página” de los crímenes del Felipato (de la corrupción al asesinato)- para relegitimar a la ETA y al Frente Popular frente a la Derecha.

No es un secreto que a través del “proceso de paz” se estipularon las condiciones para salvar a la organización criminal de su extinción real (sociopolítica, cultural, económica), en aras de tantear incluso la posibilidad de una alternativa al PNV similar a la del tripartito en Cataluña como pretendida alternativa al Pujolismo; total para cambiar la corrupción por una similar o mayor corrupción acompañada de un delirio ideológico, si cabe, superior al de PNV y CiU.

Tampoco debiera parecernos exactamente un secreto que la Constitución, tergiversada a gusto de los nuevos capitostes del PSOE y de su otrora sección del PSC -ahora es el PSOE una sección del PSC-, no pueda considerarse un texto constitucional al uso, sino más bien una carta otorgada; o que no pueda entenderse por democracia aquel sistema donde no existe la separación de poderes más elemental, que es la que se establece entre Ejecutivo y Legislativo.

Por eso padecemos una dictadura de los partidos o Partitocracia, devenidas sus más conspicuas élites en casta parasitaria de todas las instituciones públicas y de gran parte de las privadas, mientras el servilismo de la mayoría de los jueces -el lucro y el falso prestigio “social” es su divisa- rivaliza con el de los periodistas que expiden los carnets de demócrata cuando desconocen sus más elementales pilares.

LO DE LA ETA TAMPOCO ES UN SECRETO

No puede entonces sorprender a nadie que la ETA esté en el ajo con Pedro Sánchez y sus memorias particulares y secretos inconfesables, pues por ejemplo tal vez no conviene ahora que se sepa que son los responsables del atentado contra el Hotel Corona de Aragón, o los más que probables asesinos de “Pertur”, por no hablar de lo que podría derivarse de conocer las informaciones del CNI respecto al 11-M.

La ETA nació en un seminario, cosa bastante conocida aunque nunca se hayan dado los nombres exactos de los instructores ideológicos de los pistoleros; pero lo peor es que, habiendo podido ser liquidada antes de Franco, cumplida su misión de acabar con Carrero Blanco, parte de los servicios secretos del régimen decidieron que su continuidad terrorista podía corresponder a su propia continuidad en los aparatos del Estado.

Lo cuenta un tal “Teo” Uriarte en sus memorias, como que años después alguien como el máximo dirigente del PNV Javier Arzalluz trataba de convencer a los “polimilis” (ETA-pm) de que no lo dejaran, ¡tantos réditos sacaba el recién estrenado régimen abertzale del Terror impuesto a los discrepantes y críticos de su hegemonía! El exterminio público de la Derecha españolista vasca fue el precio a pagar por la aquiescencia jeltzale al nuevo régimen.

Algo que, entre otras cosas, explica bien a las claras el silencio cómplice del PNV ante los desmanes antiterroristas del GAL, como explica su reacción ante el verdadero levantamiento popular contra la ETA y sus cómplices institucionales a consecuencia del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco: el PNV vio en peligro su hegemonía y diseñó el Frente Abertzale de Estella con la ETA para conservar el Poder.

De aquí derivó a su vez la subsiguiente estrategia del Gobierno de Aznar con Mayor Oreja en Interior, que por vez primera en tres décadas trató a la organización criminal únicamente como tal, y no como a ese “agente político” con pretendida licencia para asesinar. Una política traicionada por el PSOE de Zapatero y Rubalcaba desde el primer minuto, y posteriormente abortada –atentados del 11-M mediante, cabe reiterar- y sustituida por el “proceso de paz”.

MEJOR HACER COMO SI NO

No es ningún secreto que el Pueblo español es en su mayoría gente ignorante de estos hechos y de la consecuente degradación del sistema, básicamente porque carece de la más elemental educación política, pero también por la inmensa pereza que le produce la mera noción de “asuntos públicos” o “cuestiones de Estado”. Pero una democracia sin demócratas es un imposible, a lo sumo un mausoleo de leyes y reglamentos que no se han de cumplir jamás.

Y qué duda cabe, porque tampoco es que sea un secreto, que una democracia en la que no existe -no se da, no se permite apenas- la libertad política no es una democracia, sino una dictadura más o menos encubierta. Claro que además podría ser peor con un caudillo del Socialismo rampante y saqueador al frente del Gobierno, o sea: justo lo que tenemos ahora. (Mejor quedarse muy quietos, entonces, y con la mascarilla puesta por si sirviera de algo.)

La noción democrática es contraria al Socialismo

…porque no ofrece una fórmula mágica -ni siquiera científica- para todos y cada uno de los problemas que se le presenten al individuo o a la sociedad (conjunto de individuos) ahora o en el día de mañana. Todo lo contrario: el gobierno democrático responde a la asunción de que la mejor forma de resolver los problemas es a través de la deliberación entre iguales que piensan diferente, a su vez meros representantes de distintos cuerpos, segmentos o grupos dentro de la sociedad.

La democracia establece el conflicto político, frente a las muy urbanas maneras de los déspotas ilustrados del Antiguo Régimen tanto como frente a los consensos totalitarios del Socialismo de los pretendidos “ilustrados” posteriores a la Revolución de 1789 , llámense comunistas, anarquistas, fascistas, socialistas revolucionarios, nazis, socialdemócratas… El Socialismo es el problema porque no tiene la solución a nada: crea primero los problemas y luego impone siempre la misma solución nociva de la dictadura de “los que saben”.

Y por descontado estos sabelotodo no paran en barras a la hora de liquidar a cuerpos enteros de la sociedad para conseguir sus fines, así como no se conoce de sociedad que no haya sido degradada moralmente por las políticas socialistas (que llaman “sociales”) antes de ser arruinada hasta la miseria, mientras del caos se erige la casta de los intelectuales del Partido que no sabrían llevar un colmado ni hacer una declaración de la renta, pero pretenden conocer las ilimitadas condiciones de los mercados con sus propias variables de fijación de precios.

No es menester citar la Corea del Norte regida por el nieto de quien se autoproclamó monarca de una república comunista, ni la Cuba de los Castro (“Patria o Muerte”, que de todas-todas parece un lema fascista) o la Venezuela de Maduro, porque ahí al Sur existe todavía un país conocido como Argentina en el que la única política real que se da es la del expolio sistemático de todas las clases productivas para mantener a la casta narcosocialista de la Cristina Fernández, como otrora a los cientos de miles de arrebatacapas peronistas (luego fascistas).

En España, hasta ahora, derrotada por Franco en 1939 la Revolución organizada por el PSOE desde 1934 contra el legítimo gobierno de la II República, no se había experimentado con tanta saña un nuevo asalto al Poder hasta la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno -vía moción de censura apoyada por los terroristas de la ETA y los golpistas de ERC y demás “catalanistas”-, si bien ya desde el guerracivilismo del presidente Zapatero, ahora testaferro de la dictadura narcosocialista de Venezuela en Europa, se venía preparando el terreno para lo que hay ahora.

Por tanto, parece ocioso reiterar la necesidad no sólo de expulsar a Sánchez del Poder, sino de revertir todas sus políticas y no únicamente en materia económica, amén de profundizar en una liberación genuinamente política de todas aquellas instituciones sometidas al Socialismo de cuarenta años o más a nuestros días, desde la pretendida “protección social” -que a nadie protege a estas alturas, más que a los que la gestionan- hasta los medios de comunicación, la industria cultural, los centros educativos, los sindicatos y las grandes empresas nacionales.

Pues, pese a los diversos mantras que todavía pretende difundir entre nosotros, el modelo socialista no responde más que a la necesidad del Saqueo Institucionalizado, con sus varias persecuciones a discrepantes, generadores de riqueza y disidentes naturales a un sistema basado en la represión de la persona, en coherencia con una visión del mundo y del hombre que atenta contra la lógica, el bienestar real de las sociedades y la propia dignidad humana.

Pedro Sánchez es un déspota

…que como tal gobierna y pretenderá seguir gobernando, mientras el PP con Feijóo a la cabeza realiza estudios sobre expectativas de a cuánto le dejará la UE esta vez elevar el déficit anual al nuevo presumible Gobierno del PP. Claro que ésta no es la cuestión, sino el síntoma ahora más evidente de 40 años de Saqueo Institucional -esto es: perpetrado desde las instituciones- para copar todo el Poder y con ello su propia impunidad.

El Reparto del Presupuesto por los dos Partidos del Turno -PSOE y PP- en comandita con “los garantes de la estabilidad institucional” -el dicho Saqueo- que fueron hasta finales del siglo XX la catalanista CiU y el PNV abertzale, siempre hegemónicos en sus respectivos “ámbitos de decisión” gracias a las numerosas y consecutivas traiciones de los socialistas, pareció terminarse con la llegada al Gobierno de Zapatero, pero luego se vio que con Rajoy la cosa continuaba como siempre.

Hasta que llegó Sánchez y ya no es que no haya qué repartir, es que el déspota de La Moncloa lo quiere todo para sí y los suyos, que van variando según las necesidades del Caudillo socialista, izquierdista o “populista”, como se quiera: siempre intransigente en sus determinaciones, hasta que se le vuelven en contra; siempre demagógico, y tan mentiroso como para seguir mintiendo una vez que ya han sido puestas al descubierto sus mentiras.

¿O no ocultó a Ibrahim Galli, no ha trastocado la postura española sobre el Sahara, no prometió ayudar a los ucranianos y sancionar a Putin, no se erige como máximo impulsor de la OTAN el que pensaba suprimir el Ministerio de Defensa? Claro que prometió mucho cuando era Pedro Sánchez, no EL PRESIDENTE, tan feliz él de encontrarse en la Jefatura del Gobierno como odiado por todos los damnificados por su rastrera y torpísima ejecutoria -a estas alturas, mayoría absoluta de españoles-.

Este sujeto irresponsable, sin escrúpulos, psicopático, tosco y a la vez cursi, como casi todos los que le acompañaron en tan vertiginoso viaje al asalto del Poder, no debe llegar a Navidades, o las consecuencias de sus cada vez más extremosos actos -guiados por los pagos al contado de las deudas contraídas con sus diabólicos partenaires de la ETA y los golpistas de ERC más lo que resta de Podemos- excederán con mucho las previsiones más pesimistas de los críticos de la hora.

Ni la Verdad ni la Memoria se imponen

…a no ser despóticamente, desde luego no por mayoría simple pero tampoco por mayoría cualificada, y eso es lo que pretende y pretenderá cualquier llamada Ley de Memoria o Ley de Verdad Histórica, pues que la memoria es particular de cada cuál o de un grupo reducido, por cuanto cuando se amplía el número de los implicados sólo algunas verdades generales, si no directamente abstractas, siguen pareciendo tales a ojos de todos.

La Historia, o el relato de los hechos verídicos y comprobables del decurso humano, funciona por elaboración de conceptos, imágenes y visiones del pasado a partir de fuentes dispares, luego resulta sin duda un producto de la imaginación abstracta más aún que de la erudición, sin que ello signifique que se puede hacer tabula rasa de los mismos datos, de los estudios anteriores, de las anteriores filosofías de la Historia.

La Memoria, por el contrario, corresponde a cada uno según factores que nadie controla a priori, como la tradición familiar -de antepasados y sus costumbres tanto como de sus relaciones actuales- o como el entorno de los iguales a uno en edad -caso de la escuela y los equipos deportivos, las cuadrillas y grupos de amigos, etc.-, dándose el contraste generacional entre lo asimilado en el seno familiar y lo que uno descubre por sí junto a sus pares.

Nada de esto es tomado en consideración, por descontado, por los últimos beneficiarios de este régimen infausto de partidos dedicados al Saqueo Institucional no menos que al Adoctrinamiento Ideológico, que les reporta pingües beneficios no sólo en forma de réditos políticos sino asimismo a través de subvenciones a sus plataformas “sociales” o “culturales” o “verdes”, medios de comunicación, productoras de TV y así hasta el infinito y hasta la náusea.

De forma que el Antifranquismo a día de hoy es prácticamente una industria, con decenas de miles de trepas haciendo de maquis de la Información y de la Cultura con sus bodrios -fanzines, libros, pelis, documentales, ponencias, conferencias y demás- cuando a duras penas conocen de la Guerra Civil que comenzó en 1936 y terminó en 1939, y dudosamente atinarían con la fecha de la muerte de Franco, o con la edad a la que murió.

Pero todo da igual cuando se trata de crear apartados, aparatos, departamentos, comités y consejas, con muchísimas mujeres por todas partes, para impulsar de corrido la imposición de esta Verdad y esta Memoria a todos los españoles, con su propia Gestapo para multar y amedrentar a los que no se sometan al Discurso Oficial del Progreso, de hace décadas enarbolado por los del PSOE hasta que, de tanto progresar, han ido a coincidir en fondo y forma con la ETA.

Los días de Pedro Sánchez en el Poder están contados. Queda por ver ahora si habrá algo más de reacción por parte de los pretendidos defensores de la Nación y de la Constitución que la que se ha dado en las dos últimas décadas ante los desmanes de todo tipo que el PSOE, en comandita no sólo con la ETA sino con ésta liderando la entente con el PNV y con los otros separatistas -de la extinta CiU o PdCAT a ERC-, ha perpetrado contra la integridad de España y de sus instituciones.

De nuevo, y más allá de cualquier cálculo mezquino, el PP con Feijóo al frente debe estar preparado para gobernar… con el apoyo de Vox y un programa amplio, capaz de suscitar adhesiones entre lo que aún quede de Izquierda nacional entre los diputados del PSOE; pero sin perder de vista en ningún caso que este régimen que tanto parece querer sostener la Derecha no es sostenible ni un solo día más contra semejante amenaza a nuestras libertades.

La desconexión con las élites es total

…en una sociedad donde los trámites burocráticos indispensables se han vuelto cada vez más arduos, pese al desfasado incremento de plantillas -de suyo desfasadas, obsoletas prácticamente a los pocos años por falta de estándares básicos de promoción vía adecuación al puesto de trabajo, más la existencia de cientos de miles de parásitos enchufados sin tareas concretar a desarrollar-, y pese a las jacarandosas declaraciones favorables a la automatización de los servicios en una denominada “sociedad de servicios” donde la Administración es la primera que no cumple con lo que predica.

Pero hablamos de la misma dirigencia de socialistas de todos los partidos en la mayoría de los gobiernos europeos donde, a la Caída del Muro, decidieron lucrarse ilimitadamente a cuenta de los cuentos verdes de diversas pseudociencias, así que viniéndose abajo la permanente campaña de “lucha contra el hambre” en África, donde hay tanto que seguir saqueando entre todos -USA, China, Rusia, Francia, etc.-, les ha dado por la “lucha contra el cambio climático” pese a las onerosas consecuencias de renunciar a la energía nuclear, quedando subyugados por el contrario a los potentados exportadores de combustibles fósiles, ¡menudo progreso!

Debe de tratarse de un entreguismo voluntario a las tesis comunistas y a su fracasado modelo en Corea del Norte y Cuba, como en Rusia y la misma China, ese fenómeno mediático que mantiene campos de concentración donde encierra a millones, mientras experimenta con la población urbana a través de esos confinamientos tan extraños, cuando no ha acabado de esclarecer el origen del SARS-Cov-2 y se dedica a una agresiva expansión militarista por el Océano Pacífico. Pero qué duda cabe de que el Partido Comunista Chino cuenta con recursos de sobra para sobornar a decenas de miles de políticos europeos, sobre todo si carecen de honor y patriotismo.

En éstas estamos, absortos contemplando el dedo de la invasión rusa en Ucrania, cuando son nuestros propios dirigentes los que no han cesado de poner en almoneda la seguridad y el bienestar de sus gobernados, se llamen Schroeder o Merkel, Scholz o Macron, sean los cobardes dirigentes de países como Holanda o Bélgica, los negligentes de los países escandinavos o los sinvergüenzas de España o Italia. Vendidos al oro persa, tratando de renegociar con Putin sus comisiones, sus prebendas, sobre la sangre de decenas de miles de muertos ucranianos y millones de damnificados. Ésa es la catadura moral de los líderes de la UE.

Y lo cierto a estas alturas es que aún cabría pedir como español, dado lo razonable del empeño, que nuestro país volviera a ser soberano, neutral e independiente, alejado de esas brumas de la Historia reciente de Europa que nos pillan tan al Este, que son la base conjetural de la misma existencia de la UE, que han quedado ahora despejadas nuevamente con el Brexit y con la invasión rusa de Ucrania, sobre todo después de haber asistido a las reacciones principales de los dirigentes citados y varios otros en estos últimos cinco meses. A mí me da vergüenza que se me pueda considerar “ciudadano europeo”. Claro que hace mucho, muchísimo tiempo, décadas incluso, que se hace bastante duro también ser “ciudadano español”.

Cuando la realpolitik no garantiza ni los propios intereses

…ni mucho menos los derechos humanos, y ni siquiera parece poder garantizar la mínima seguridad de sus ciudadanos -y esto es tan válido ahora para varias naciones europeas ante la amenaza rusa, que de momento se ceba en Ucrania, como para España a corto plazo si no aprende a cuidarse mejor de la explosiva situación en que se encuentra el Magreb, de Marruecos a Egipto, con las injerencias varias de rusos, turcos, useños, británicos y franceses-, entonces es que conviene cambiar de juego.

En realidad, ¿a qué ha estado jugando la UE desde la Caída del Muro? Lo que surgió como un conglomerado germano-francés para constituir la Comunidad Económica del Carbón y el Acero ha devenido en un balneario-geriátrico para millonarios cansados de ser occidentales, tal vez ansiosos de experiencias más fuertes que las vividas, que en detrimento de acción al menos obtienen el placebo del “Bienestar” verde y reciclable y (presuntamente) autogestionario. Las nuevas generaciones, a su vez, se evaden en mundos virtuales mientras esperan la paga y el finde.

Pero en la vida real, donde un poderoso Ejército que está dejando miles de bajas propias -mientras no pierde la oportunidad de masacrar a la población civil y causar el mayor número de destrucción material y saqueo generalizado- para asentar su posición en el tablero del siglo XXI podría lanzar ataques con armas de destrucción masiva sobre ciudades escandinavas, de Alemania o de Polonia, no parece que la UE pueda seguir estirando el chicle de la hostilidad contra Putin sin llegar, literalmente, a las manos. Que es la justificación que, por supuesto, éste espera.

¿Se trata entonces de no jugar a lo que quiere el tirano ruso? Se trata lisa y llanamente, como nos enseñan tantas lecciones históricas, de entender por lo menos que, de manera no precisamente velada, la guerra ya les ha sido declarada a todas esas naciones sobre las que Putin desea ejercer una hegemonía recuperada, con la misma o parecida coartada que la empleada para invadir Ucrania, y se trata de cerca de una docena de ellas, de Rumanía a Finlandia. Puede que uno no elija a sus enemigos, pero al menos debiera ser consciente de quiénes son y de cuándo vienen a por uno.

El dilema Vox

…no es tal para nadie, salvo para los dos partidos del régimen, PSOE y PP, que sólo se acuerdan de lo peligroso de pactar con “populismos” cuando a ellos no les dan los números para hacerlo, y la prueba la tenemos en el abrazo Sánchez-Iglesias después de la repetición electoral de noviembre de 2019 tanto como en las declaraciones de Casado respecto al partido de Abascal antes de sus primeras Generales como candidato del PP, el viernes 26 de abril de 2019:

 «Al final, Vox o Ciudadanos, tengan 10 escaños o tengan 40, van a tener la influencia que ellos quieran tener para entrar en el Gobierno o para decidir la investidura o la legislatura. ¿Para qué vamos a andar pisándonos la manguera entre nosotros?»

No se entiende bien qué haya podido pasar en estos últimos tres años para que el aún presidente del PP considere a Vox más “extremista” o “derechista” que entonces, sobre todo después de haber podido formar gobiernos en varias comunidades gracias, precisamente, al apoyo activo o pasivo (abstención) de la formación que ahora vuelve a ser de “extrema derecha” e incompatible con el perorado “estándar democrático UE”, en rigor tan degradado.

«Queda claro que es falso que en España haya tres derechas, era un opción falsaria, hay otro partido de extrema derecha, que es Vox, y un partido que, como mucho, está en el centro izquierda (Ciudadanos), facilitando el gobierno de Pedro Sánchez.»

Pero es que estas declaraciones las realizaba Casado el martes 30 de abril de 2019, apenas cinco días después de las citadas en primer término, por lo que nadie puede llamarse a engaño a estas alturas respecto a la cierta esquizofrenia del barbado presidente del PP, si bien se podrían explicar porque las expectativas del viernes eran superar los 100 escaños y resultó el martes que el PP sólo tenía 66… ¡para hablar después de la “veleta naranja” o de “resultadismo”!

Qué decir de Pedro Sánchez, el más interesado de toda España en este momento y desde hace varios años en fomentar la “extrema derecha” como espantajo para incautos, sobre todo para los que no acaban de enterarse de que Vox no ha puesto un millar de cadáveres sobre la mesa para negociar ningún gobierno, presupuesto o auxilio político, a diferencia de los socios del Doctor No.

Verdaderamente las caras duras de Sánchez y Casado, como las de sus cada vez más exiguas cohortes, paniaguados y cráneos privilegiados como Lastra o Casero, y tantos otros, son las necesarias para continuar en la vida pública como los miembros vitalicios de esa casta política en la que todos convergen por igual.

Pero no sé qué me da que su tiempo se acaba, y el teatrillo del Bipartidismo ofendidito y censor que se ha desplegado a partir de los últimos resultados electorales en Castilla y León no es más que el reflejo de ello; y, hablando estrictamente, un acto reflejo de líderes desaforados en la agonía de unas vidas políticas que se prevé, aun y todo, no muy larga.   

El “diálogo social” muestra sus tripas

…en la escabechina por los fondos europeos en que se ha convertido la política española al completo, pues las empresas o los proyectos dependen del Dr.Fraude, al cabo, y de Presidencia para abajo de los distintos niveles de la Administración Pública -como se sabrá a estas alturas, parasitada por decenas de partidos políticos, sindicatos y organizaciones amigas-.

De ahí que al esperpento en el Congreso mientras se trataba de aprobar una reforma laboral aceptable para las autoridades de la UE le siga otra medida netamente agresiva contra el empleo, como es elevar una vez más el Salario Mínimo Interprofesional, medida que se calcula que ha destruido durante la legislatura unos 100.000 empleos.

Ahora celebrarán Sánchez y Díaz no sé qué cosas, con tres millones de parados fijos y las tasas de paro juvenil más altas de Occidente, pues que el “diálogo social” para ellos, como durante el Fascismo italiano y el Franquismo, consiste básicamente en hacer como que Patronal y Sindicatos (verticales/paraestatales) se ponen de acuerdo en firmar “la paz social”.

A diferencia de aquellos regímenes -ambos dictaduras paliadas por la corrupción, como dijo aquél-, en que a veces se les torcía el brazo a los industriales, y otras a los obreros y sus representantes, en el vigente sistema y desde la defenestración de Redondo Urbieta el Gobierno, cuando es del PSOE, se vale de UGT y CCOO para imponer sus demagógicos planes.

Pero el PP, jugando a que respeta “los consensos democráticos básicos”, no acaba de llevar a cabo en esta materia ni siquiera su programa de mínimos, tal vez porque prefiere también él descargar la responsabilidad del acuerdo por la citada “paz social” en los “agentes sociales” o sospechosos habituales desde principios de la Transición: CEOE, por un lado, y UGT y CCOO.

A estas alturas de la crisis pandémica, cuando decenas de miles de pymes atacadas directamente por las restricciones o han cerrado ya, o están a punto de quebrar, o se encuentran con la tremenda dificultad de levantar ERTEs y devolver créditos, y no acaban de ver un solo euro de los fondos porque Sánchez los quiere distribuir entre quienes puedan servirle mejor…

PROSIGUE LA COMPRA DE VOLUNTADES CON EL AMÉN GENERALIZADO DE LOS MEDIOS

Con la luz disparada por negligencia y corrupción de políticos y gestores de las empresas energéticas en su coyunda manifiesta e ininterrumpida desde las privatizaciones de los años Aznar, más todas las tasas de unos ayuntamientos que perviven en su sobredimensionado tamaño gracias a las rentas del suelo que no dejan de encarecer la vivienda y el alquiler comercial…

Que así y todo nos tengan durante días y semanas con las monsergas consabidas de la “seguridad” y la “estabilidad” en el empleo, o con los episodios chuscos de errores en la votación, o “transfuguismo”, o chalaneo de apoyos, tratándose del Dr.Fraude y sus chapuzas de cara a la galería UE, indica bien a las claras la cierta conjunción de intereses por el despiste de la opinión pública.

Para que los españoles no nos demos cuenta de la gran estafa y del intenso saqueo institucionalizado que siguen perpetrando desde el Poder los que mandan, ahora mismo el PSOE con Sánchez a la cabeza, con los que se reparten el botín a la carta, visitadores a La Moncloa de grupos de comunicación, banca, aerolíneas, energéticas renovables…

Entre eso y el negociado mismo entre partidos, escasamente transparente y, por ende, dudosamente democrático, que tiene ahora mismo en el Consenso sobre el Saqueo a todo el arco parlamentario -incluidos PP, UPN y Cs (“Navarra Suma”)- salvo Vox, igual resulta que a los ciudadanos de Castilla y León no les importa tanto el agro como su futuro como españoles.

Vamos, se me ocurre a mí.  

La guerra no salvará a Sánchez

…de su más que previsible hundimiento electoral -constatable a lo largo del presente 2022 en algunas elecciones autonómicas- porque no queda claro al español medio qué se le ha perdido a España en el conflicto entre Rusia y Estados Unidos, más allá de servir a los intereses de la Alianza Atlántica de la que forma parte, pero irrelevante, siendo además de los países que menos aportan presupuestariamente en relación a su PIB (como ya denunciara Trump en su día).

Queda no obstante por ver si los partidos españoles desarrollarán, al albur de la situación, una orientación estratégica para el Gobierno que pueda calificarse propiamente de “política exterior”, lo cual es más que dudoso, incluso en el caso de Vox. Básicamente, porque la situación geoestratégica de España demanda la protección de la entrada al Mediterráneo, según el eje Mallorca-Gibraltar-Canarias, como no se cansa de reiterar Pío Moa casi a diario.

En consecuencia, debería alterarse la política respecto a Gibraltar, que es un punto de la Defensa estratégicamente indispensable; como reforzar la seguridad en el Mediterráneo con el control del tráfico ilegal de personas, también hacia las Islas Canarias; y reafirmar la españolidad de Ceuta y Melilla con la debida, si es menester, presencia militar naval y terrestre.

O sea: Gran Bretaña, Marruecos, Francia (por su ascendiente sobre Marruecos y Argelia, y su propio interés) y, en segundo término, USA son los obligados interlocutores de cualquier Gobierno de España que pretenda asegurar la Defensa y Seguridad de la Nación; dicho lo cual cabe referirse al agravio comparativo de que, como miembros de la OTAN, ésta no se comprometa a defender la españolidad de las ciudades autónomas citadas ni de las Canarias.

EL PAÍS DEL “NO A LA GUERRA”

En su día, el presidente Aznar ofreció a la OTAN la sede canaria para albergar una especie de submando atlántico, pero cabe recordar que toda política “atlantista” del Gobierno español quedó arrumbada por el asalto del PSOE de Zapatero a las instituciones después del 11-M de 2004, razón por la cual (para llevarnos de vuelta al “corazón de Europa”) no existe desde entonces “política exterior española” que no sea los siniestros comisionados de los Bono, ZP, Monedero … de Guinea a Bolivia y Venezuela.

Cabe recordar al respecto que antes de Aznar tampoco parecía haber una coherente “política exterior” en los gobiernos del Felipismo, aunque con Solana de secretario general de la OTAN se bombardease Belgrado mientras participábamos con fragatas, aviones y legionarios en lo más crudo de la Guerra de los Balcanes -honor por siempre a nuestros aguerridos defensores de Móstar, que evitaron una más que segura masacre genocida-, como antes en la del Golfo.

Así las cosas, más allá de nuestra “tradicional amistad con los países árabes” -que viene del Franquismo, pero que el Juancarlismo convirtió en muy otra cosa-, la “Alianza de Civilizaciones” ha sido el trampantojo utilizado por el Gobierno -con Z, con Rajoy y con el Doctor- para despistar a los españoles, pues a fin de cuentas tanto España como Turquía forman parte de la OTAN a fecha de hoy, pese a todas las desavenencias con Erdogan y los pujos de éste por lograr una posición intermedia entre Rusia y EEUU.

Vamos, que no tiene tan poca razón ese discursito de manual bolchevique que ahora tienen la oportunidad de esgrimir los podemitas -se les ha olvidado aullar el “¡Fuera bases!”-, porque, ciertamente, España es “el país del No a la Guerra” (y del No a la Muerte, No al Machismo, No al Coronavirus y otras obviedades, también). Sólo que entonces cabría haber recordado a su socio bolivariano los aviones que mandó, sin pedir permiso alguno al Congreso, a bombardear la Libia de Gadafi junto a sus amigos de la hora: Cameron, Sarkozy, Berlusconi…

¿HABRÁ SELFI PRESIDENCIAL EN EL INVIERNO UCRANIO?

Por eso digo que, más allá de las críticas oportunistas de Podemos, que le vienen hasta bien para dar algo de imagen de estadista occidental, Sánchez no podrá salvarse gracias al papel de España -al suyo como presidente del Gobierno-, en una guerra que tampoco ha de dar para imágenes vistosas, como tampoco las han brindado los alrededor de 14.000 muertos que desde 2014 ha sembrado en suelo ucraniano.

Podemos entretenernos, pues -como durante la Gran Guerra de la que permanecimos felizmente al margen-, con las especulaciones de expertos y no tanto que estos días inundan los medios/miedos de comunicación, dando pie a múltiples teorías o meras tesis sobre la resolución del conflicto, sus implicaciones y consecuencias, etc. Entre la casta política nacional y la creciente irrelevancia de los medios patrios, precisamente por su falta de credibilidad en tantos momentos cruciales, han logrado conducirnos a esta situación de “espléndido aislamiento”.

Porque no niego que la guerra, cualquier guerra en este mundo actual que es uno solo, podría generar todo tipo de derivadas para España, aunque mucho más en este caso para la Europa oriental -sobre todo si Putin decide, sin ir más lejos, hacer estallar el polvorín balcánico, seguro de que los serbios se dejarán querer-. Lo que pretendo decir es que, dada la ausencia de política exterior del Gobierno, del Estado mismo, a los españoles nos queda mirar los toros desde la barrera, con barcos o sin ellos.

Y eso es todo, por lo que “El Guapo” apenas podrá lucirse aunque pose en el Falcon “con las gafas de puto amo”, como escribió Gistau de la famosa (y ridícula) imagen “a lo Kennedy”. A fin de cuentas, Sánchez sólo controla omnímodamente las teles españolas, lo que a estas alturas ya viene a ser un consuelo. La guerra (o la no-guerra), para enterarnos de algo, la habremos de seguir los españoles por la BBC o la CNN -como en tantas otras ocasiones, dicho sea de paso-.