Los últimos movimientos de Sánchez

…apuntan en la misma dirección de toda la trayectoria del psicópata que ocupa La Moncloa, pues no hay nueva medida anticrisis que no trate de comprar descaradamente “la voluntad del Pueblo” a través del engaño masivo, ni declaración que cese de estigmatizar a toda oposición como antidemocrática o de “extrema derecha”.

Un gobernante despótico contra la Nación, amén de fatuo, plagiario, mentiroso y traidor, que debiera ser expulsado del Poder vía moción de censura a la primera ocasión y con los votos suficientes de los diputados del PSOE que todavía quieran conservar el escaño una década más, so pena de que el Doctor No logre arrastrarlos al abismo a todos en su deletéreo proyecto unipersonal.

Ni una sola lágrima cabría derramar entonces por la suerte de tal partido, que jamás debió fungir de siglas manchadas de sangre a partir de la aprobación de la Constitución de 1978, y al que por el contrario se le entregó todo de entrada, de la legitimidad de origen al conjunto de las instituciones públicas y parte del conglomerado de las respectivas de la sociedad civil.

El PSOE, ya se sabe, lo que no pudo ocupar o apropiarse lo destruyó o expulsó del sistema, para quedarse ellos, hijos revirados del Franquismo, por encima de cualquier otra alternativa de gobierno a su régimen fascistoide, superación degradada del Gobierno corporativo que tanto gustó desde principios de siglo XX a las élites españolas (léase Cambó, Azaña, Ortega…).

Algo que, como nos hemos hartado de ver durante cuarenta años de Juancarlismo, era perfectamente compatible con la Monarquía parlamentaria, casi-casi como en tiempos del primorriverismo del bisabuelo del actual rey Felipe VI, sólo que con Felipón al mando -siempre el PSOE y la UGT como fuerzas “políticas” esenciales al Estado- y Arzalluz y Pujol al bombo y con la saca en las manos.

¿Que son cosas del pasado? No tanto como el bombardeo de Guernica, teniendo tan a mano el 11-M en Madrid que dejó más muertos y decenas de miles de víctimas; aunque mucho menos del pasado que el terrorismo abertzale y su hegemonía consecuente en una parte de España, saludada por todos estos mequetrefes del PP que se sienten euskadianos y agitan con fervor la Ikurriña del racista Sabino Arana esperando «recuperar los votos del PNV».

Como los imbéciles orgullosos del trapo blanquiverde que dicen que es “la bandera de Andalucía” -será de “la nacionalidad andaluza”. como la bautizó Javier Arenas en aquel estatuto de autonomía renovado a mayor gloria de la casta regional que aún perdura, saqueadores al por mayor de fondos públicos- consideran que ha ganado “la moderación” y «la buena gestión»… en la segunda Comunidad más pobre de España teniendo que ser la más rica.

Tenemos todavía en el sillón de mando a un chulo con vocación de caudillo que no se ha visto y no se va a volver a ver en otra jamás, con riesgo cierto de acabar dando con sus huesos en el banquillo de los acusados por más de una y de cinco causas distintas, desde la mera prevaricación a la alta traición, por lo que no es probable que deje el paso con gesto tranquilo, sino que trate de hacerse con todo el Poder o lo suficiente como para blindarse judicialmente en lo futuro.

Nos espera el horizonte de la quiebra técnica del Estado, una vez más, y si el único consuelo es que antes (o después) sucederá la intervención de la UE -ya le van dimitiendo secretarios de Estado al ministro de Hacienda, ¿por qué será?-, nada bueno nos deparará la próxima década si no somos capaces de hacer justas cuentas con nuestros dirigentes, nuestras élites, nuestro propio pasado de acciones y omisiones.

Deberíamos tomárnoslo todo a partir de ahora -la más que posible intervención, la caída de Sánchez, la drástica alteración de nuestro régimen constitucional o “Estado de Bienestar Social” (¡puaj!)- como una serie de acontecimientos traumáticos que, una vez superados, como si atravesáramos una espesa bruma perdidos en el bosque, nos permitirán encontrar el camino de nuevo.

Hay que resetear el sistema, dicho en términos más actuales. La España que conocimos ha hecho definitivamente crack.

El permanente show del Estado descompuesto

…nos tiene a todos mirando, entretenidos, cómo el ex jefe del Estado arrastra los últimos jirones del prestigio que le quedaba por este Reino de España instaurado por Franco, que venció a la Revolución, mientras el Gobierno compuesto instrumentaliza su visita al país para atacar al Rey, en el caso del PSOE, y a la Monarquía, en el caso de todos sus socios.

Asistimos asimismo abochornados al cortés trato que dispensa el Doctor Sánchez a golpistas y terroristas, ofendidos a su vez porque el CNI los procura tener controlados, cuando sus formaciones debieran ser disueltas con la Ley de Partidos en la mano, hoy como hace veinte años, mientras por el contrario lo que se impone son sus directrices sobre Enseñanza y Financiación.

Pero parece que el dinero público “de nadie”, que tiende cuando gobiernan los socialistas y sus semejantes a quedarse en sus bolsillos, va a estar más caro a partir de junio debido a las nuevas medidas anticrisis que pretende adoptar el BCE. Y entonces qué: ¿40.000 funcionarios más? Para echar al triple en menos de un año. ¿Indexación al IPC de las pensiones y los sueldos públicos? Sea… para recortarlos después en un 20 o un 30%, a la vista está.

Hablamos de un Estado insostenible, sobre ser injusto, que es tan antiespañol como inviable, lo que ha de quedar reflejado no sólo en una nueva mayoría parlamentaria que brinde un Gobierno estable, sino en una auténtica alternativa a la descomposición acelerada del Estado para impedir la consecuente desintegración nacional.

De lo contrario, el día menos pensado, pese a la espesa capa de engaño y amnesia que cubre la vida de la sociedad española, nos podríamos ver envueltos en algo más grave que una mera dificultad para colocar la Deuda. A punto estuvo de verse ya en Cataluña, donde ya se vio bastante, un conflicto violento y abierto que habría podido devenir en un baño de sangre.

Por el momento, se ha cronificado la división. De no atajar bruscamente la trayectoria de Sánchez, con el PSOE y sus socios espoleándole, la desafección de todas las partes no hará sino crecer, hasta llegar al punto de no retorno que nos abocará decididamente al fin de este régimen; sin atisbar, siquiera, las personas necesarias y las instituciones que podrían servir para configurar el que ha de sustituirle.

A partir del Otoño, a Sánchez no lo salva ni la ETA

…que lo puso a fin de cuentas en el Poder, pero como las Cuentas ya no le van a cuadrar al desGobierno del Doctor y sus bandadas de ministros del PSOE y socios poco fiables de Podemos, conviene hacerse a la idea de que alguna última treta tramará el que desde el principio lo fió todo a la exaltación de su imagen y al ejercicio indiscriminado de su voluntad de poder. ¿Con qué escaños espera contar Sánchez a partir de las próximas Elecciones Generales?

Cuando por segunda vez consecutiva en breve plazo, después del triunfo incontestable de la Derecha en las elecciones de Castilla y León, un gobierno PP-Vox, esta vez de Andalucía, una de las tres regiones más potentes de España en todos los ámbitos junto a Madrid y Cataluña, demuestre que es posible la alternativa a ese marasmo de intereses creados que conocemos vulgar y genéricamente por “la Izquierda” -sin serlo del todo-, el tiempo de Sánchez habrá acabado.

Pero aún habrá que encarar el reto máximo, el desafío supremo que para la Nación Española tanto como para el Estado y sus principales instituciones, como los Partidos, la Justicia y las FSE, supone el permanente desacato a la legalidad vigente por parte de las (presuntas) “autoridades competentes” en Cataluña, que no han empezado a pagar todavía por sus crímenes recientes contra la Constitución y ya pretenden retomar la insurgencia de nuevo.

El “tema vasco”, como acostumbran hacer “en Madrid” desde hace dos décadas, quedará aparcado mientras el PNV no vea alterada su hegemonía en “Euskadi”, pero al cabo la distópica “excepcionalidad vasca” todo lo puede, y si Feijóo llegara a presidir España con mayoría absoluta y el apoyo prioritario de Vox, no sé qué me da que el nuevo Gobierno se daría por más que satisfecho si lograra liquidar decisivamente la ofensiva separatista de los catalanistas.

Y no hay más: ¡como para que nos interesen las historietas de los Iturgáiz, Alonso, Oyarzábal… o de los Madina o Andueza o Itxaso de turno! Pues viven todos en una realidad paralela, perfectamente al margen de quienes aún les votan o de quienes, antaño, lo hicieron, creyendo además que viven en el mejor de los mundos posibles, porque “ahora que ETA ya no mata” nos encontramos de nuevo con que “como aquí no se vive en ningún sitio”, aunque sigan persiguiéndolos.

El dilema Vox

…no es tal para nadie, salvo para los dos partidos del régimen, PSOE y PP, que sólo se acuerdan de lo peligroso de pactar con “populismos” cuando a ellos no les dan los números para hacerlo, y la prueba la tenemos en el abrazo Sánchez-Iglesias después de la repetición electoral de noviembre de 2019 tanto como en las declaraciones de Casado respecto al partido de Abascal antes de sus primeras Generales como candidato del PP, el viernes 26 de abril de 2019:

 «Al final, Vox o Ciudadanos, tengan 10 escaños o tengan 40, van a tener la influencia que ellos quieran tener para entrar en el Gobierno o para decidir la investidura o la legislatura. ¿Para qué vamos a andar pisándonos la manguera entre nosotros?»

No se entiende bien qué haya podido pasar en estos últimos tres años para que el aún presidente del PP considere a Vox más “extremista” o “derechista” que entonces, sobre todo después de haber podido formar gobiernos en varias comunidades gracias, precisamente, al apoyo activo o pasivo (abstención) de la formación que ahora vuelve a ser de “extrema derecha” e incompatible con el perorado “estándar democrático UE”, en rigor tan degradado.

«Queda claro que es falso que en España haya tres derechas, era un opción falsaria, hay otro partido de extrema derecha, que es Vox, y un partido que, como mucho, está en el centro izquierda (Ciudadanos), facilitando el gobierno de Pedro Sánchez.»

Pero es que estas declaraciones las realizaba Casado el martes 30 de abril de 2019, apenas cinco días después de las citadas en primer término, por lo que nadie puede llamarse a engaño a estas alturas respecto a la cierta esquizofrenia del barbado presidente del PP, si bien se podrían explicar porque las expectativas del viernes eran superar los 100 escaños y resultó el martes que el PP sólo tenía 66… ¡para hablar después de la “veleta naranja” o de “resultadismo”!

Qué decir de Pedro Sánchez, el más interesado de toda España en este momento y desde hace varios años en fomentar la “extrema derecha” como espantajo para incautos, sobre todo para los que no acaban de enterarse de que Vox no ha puesto un millar de cadáveres sobre la mesa para negociar ningún gobierno, presupuesto o auxilio político, a diferencia de los socios del Doctor No.

Verdaderamente las caras duras de Sánchez y Casado, como las de sus cada vez más exiguas cohortes, paniaguados y cráneos privilegiados como Lastra o Casero, y tantos otros, son las necesarias para continuar en la vida pública como los miembros vitalicios de esa casta política en la que todos convergen por igual.

Pero no sé qué me da que su tiempo se acaba, y el teatrillo del Bipartidismo ofendidito y censor que se ha desplegado a partir de los últimos resultados electorales en Castilla y León no es más que el reflejo de ello; y, hablando estrictamente, un acto reflejo de líderes desaforados en la agonía de unas vidas políticas que se prevé, aun y todo, no muy larga.   

Las expectativas decrecientes del Gobierno Sánchez

…para 2022 guardan relación con su incapacidad manifiesta para gestionar los asuntos públicos a fin de darles solución, o al menos salida, unida a la facilidad con la que, sobre todo la cuota podémica del Ejecutivo, se mete en charcos insondables por la única razón de que sienten que si no salen en TV desaparecen del mapa.

Luego están los socios, que oscilan entre comportarse como auténticos maltratadores, recurriendo al chantaje permanente ante los ojos de todos, propios y extraños, y presentarse como los garantes de la gobernabilidad del Estado, papel este último que ni a ERC -formación separatista, racista y golpista- ni a Bildu -pantalla política de la ETA- les va lo más mínimo.

Con las encuestas avanzando el desplome de la coalición gubernamental, ante un año que rubricará triunfos del PP en comunidades como Castilla y León y Andalucía, el PSOE lo tiene difícil a la hora de recuperar pulso para mantenerse como primera fuerza en intención de voto, mientras Podemos queda al albur del cuestionable “efecto Yolanda Díaz”.

Los indicadores económicos acompañarán lo justo el discurso, si no triunfalista, de optimismo del presidente Sánchez, a quien ya no parece quedarle un solo as en la manga pese a haber logrado la aprobación de los Presupuestos y, previsiblemente, la de “su” reforma laboral, que en la práctica queda al descubierto que no es tal porque la UE retendría los codiciados fondos.

No es que, ciertamente, el Doctor Fraude no pueda volver a engañar a parte del electorado que se dice de Izquierda presentando un programa incluso a la Derecha del PP, habida cuenta de que a Sánchez sólo le importa Sánchez y de cualquier tipo de ideología anda más bien escaso, el hombre; es que ni aun así logrará convencer a muchos de su buena gestión económica.

Por no hablar del hartazgo creciente, que ahora tiene en Vox a su más cualificado portavoz -precisamente por no haber renunciado, como el PP, a dar todas las batallas necesarias en todos los campos-, de una ciudadanía que rechaza de plano las espurias divisiones entre “fachas” y “rojos”, “machirulos” y “LGTBs”, “negacionistas” y “concienciados”, etc.

Ya no parecen contar, pese a la abrumadora unanimidad mediática frente a estas cuestiones, con esa impostada legitimidad moral y política que les brindara antaño tantos réditos, comenzando por la ventaja que les suponía autoerigirse en poco menos que fundadores de nuestro presente régimen constitucional.

No es que la situación política española sea una balsa de aceite, con el Estado asediado en buena parte del territorio nacional donde la Ley ya no se cumple, pero al menos da la impresión de que las expectativas de cambio aumentan a cada día que esta Izquierda antiprogresista incide en sus vicios -corrupción-, prejuicios -autoodio identitario- y fatales errores -puritanismo ñoño-.

Pero sabemos por experiencia cómo se las gastan al final del trayecto, cuando sienten verdadero pavor a perder el Poder y regresar a su estado habitual de cesantes sin porvenir alguno, por lo que no estaría de más que PP y Vox se prepararan para lo que viene, incluido en este aspecto la posible firma de un “pacto de no agresión” entre los que han de gobernar España.

El futuro de la Nación se lo demanda, como así lo espera una mayoría (absoluta) de españoles que no pueden seguir soportando la degradación institucional constante y la depredación impune de los recursos del país y de las rentas de los ciudadanos.

Nochevieja con la ETA sentada a la mesa

…para variar, desde hace ya más de medio siglo, por la sencilla razón de que “el proceso de construcción nacional” demanda bastante más del Terror que de los mensajes navideños del siempre cariacontecido Iñigo Urkullu, lehendakari con el apoyo de menos de una quinta parte de los vascos.

Así las cosas, resulta de lo más burdo a estas alturas de la película que PSOE y PP mantengan que a la organización criminal del separatismo vasco (más bien, abertzale) se la derrotó con la Ley en la mano gracias a las Fuerzas de Seguridad del Estado, cuando lo cierto es que al ir a darse esta oportunidad de liquidación decisiva del terrorismo alguien decidió organizar y ejecutar la masacre del 11-M en 2004 y desde entonces “todos los días son 11-M”.

Ahora mismo parece sorprender o molestar que la ETA mantenga mando en plaza, parapetada tras las siglas de Sortu y Bildu y la denominación genérica de “izquierda abertzale”, aprobándole los presupuestos al PNV en la CAV y al PSOE en Navarra, extendiendo su programa ideológico por escuelas y facultades, medios de comunicación públicos y privados, actividades culturales, festivas, deportivas…

Pero hasta aquí nos han conducido con la coartada de “la Paz” el PSOE y el PNV, a los que se sumó el PP de Mariano Rajoy (que es el realmente existente a día de hoy), tres formaciones más preocupadas por acordonar a Vox que a la ETA, y en esto, desengáñese el último de los engañados, son prácticamente indistintas, y buscan proteger con ello lo mismo: sus diversos privilegios de carácter cuasi estamental en los varios niveles de la Administración española.

Por eso no cabe lamentarse, ni siquiera con la voz de Teresa Jiménez Becerril -que no se ha apeado de la política en dos décadas, siempre a favor de un PP que funciona como ningún otro partido para el blanqueamiento definitivo de “la izquierda abertzale” (vulgo euskonazis)-, de que la ETA siga cautivando a buena parte de la sociedad vasca, y sus marcas y símbolos distintivos fascinando a las nuevas generaciones vasconavarras.

Es que la gente comprende, todos comprendemos, el agotamiento de un sistema de gobierno podrido, que se viene abajo como el vertedero aquél que sepultó a dos personas pero ni de lejos la gigantesca vergüenza de este estado euskadiano de las cosas, ni la inmensa corrupción que aquí se produce de 20 en 20 millones de euros cada vez, a repartir entre los de siempre. ¿Cómo no va a estar la juventud vasca en contra de estos saqueadores tan severos y trajeados?

Juega además contra el PNV el hecho de que sus medidas restrictivas vuelven a colocarlo, pese a los denodados esfuerzos de PRISA y Vocento por hacer del partido de Ortúzar una especie de formación libero-gay (o poco más o menos), en “la Derecha”, estigma que el vasco medio que lleva votando al Partido de Dios durante cuarenta años -antes, venía de apoyar a Franco- quiere ahorrarse “ahora que ETA ya no mata” y somos todos vecinos de nuevo.

Pero, obviamente, si hay “izquierda abertzale” será como oposición a la “derecha abertzale”, motete éste que valdría como definición política neutra si los plumillas de los grandes medios de Prensa no se comportaran todos los días del año como esbirros de la nueva Internacional roja, verde y morada que prescribe el término “extrema derecha” para Vox, Orban y Trump, pero no para los racistas antiespañoles, los ayatolás iraníes o el régimen genocida de Xi Jinping.

UNA RAZA SUPERIOR DE SEÑORITOS MANTENIDOS

Luego, más que alternativa, se podría dar la alternancia entre fuerzas hegemónicas abertzales, apoyadas ora por PSE y Podemos, ora por PSE y PP, sin otro proyecto que no sea seguir parasitando las cuentas públicas, tal como consagra la malhadada Constitución de 1978 -aunque Cayetana se haga la loca-, a pesar de que la gangrena de la sociedad vasca siga extendiéndose mientras sus expectativas demográficas no hacen otra cosa que menguar.

O, dicho de otro modo, ¿quién va a querer ser vasco o vivir aquí sometido a la permanente mentira, el discurso odioso y odiante del etarrismo ambiente, con cada vez menos oportunidades laborales, en este yermo de la Kultura Waska, sometidos al pago del chantaje constante de los terroristas que dicen “lamentar el daño causado” y al par reconocen que era “necesario” y a la vez no ocultan que “lo volverían a hacer”?

Ni a izquierda ni a derecha se revela/rebela nadie, ningún partido o medio o plataforma civil. El futuro pasa por la consunción progresiva del “conflicto vasco”, de no tolerarse la ruptura total entre “Euskadi” y el resto de España o de no alcanzar el punto, que sería de justicia, en que los demás españoles decidan dejar de mantener el balneario abertzale con el fruto de su trabajo y los impuestos aparejados.

Las pensiones de la Raza de los Señores que las pague la Kutxa, o qué.

La mascarada no tiene fin

…y por eso, dos años después del inicio de la pandemia coronavírica que los negacionistas del Gobierno se empeñaron en ignorar hasta que ya fue demasiado tarde, nos quieren de nuevo embozados, amordazados, a instancias de los socios separatistas del Ejecutivo del fraudulento Doctor Sánchez, ERC y PNV, que no saben qué hacer con sus competencias ahora que por vez primera tenían la oportunidad de comportarse como un gobierno de verdad.

Nos quieren con el barbijo aunque sea de babero, después de que no haya habido restricción ninguna al acabar el verano y se hayan sucedido conciertos masivos, maratones de miles de participantes, puentes festivos y los partidos incesantes de la Liga, con los estadios sin límite de aforo, aunque de nuevo haya que insistir en que los contagios se producen mayoritariamente en el puesto de trabajo o en el seno del propio hogar.

Para el caso da igual, dan lo mismo los altos índices de vacunación en España, porque se trata de aparentar que hacen algo por nuestro bien los partidos que, viniendo de celebrar mítines multitudinarios este fin de semana, ahora abogan por prohibirnos la reunión de más de diez personas. Ciertamente, en muy poco deben considerar a sus simpatizantes y afiliados: cualquiera de nosotros vale por cientos de los suyos, a juzgar por las cifras y las proporciones.

Pero se trata de prohibir, no sólo de aparentar: Apariencia y Poder como origen y producto todo del Gobierno Sánchez y de sus adláteres, que se muestran dispuestos a aplicar las medidas más extremas siempre que se ejecuten en nombre de otro, por ejemplo “Madrid” (por no mentar España), y todo para “luchar contra un virus” invisible y todavía no del todo comprendido por los científicos en sus fases y grados de mutación.

Contra lo que no les compete, porque sin información adecuada ninguna de sus medidas restrictivas resulta útil, desde luego se muestran tremendamente concernidos nuestros trasuntos de gobernantes, pero contra lo que de verdad debieran imponer su autoridad y la aplicación rigurosa de las leyes se muestran inermes, indiferentes, tibios o directamente cómplices: desde las algaradas de los separatistas catalanes a las asechanzas de los etarras.

Un bozal es lo que preferirían ponernos, no sé si a todos, para que no sigamos refiriendo las peripecias ridículas pero criminales de este Gobierno del PSOE con el Doctor Fraude a la cabeza, más sus socios bolivarianos de Podemos, apoyado por la ETA, los golpistas catalanes y el demediado PNV del mustio Urkullu, que pacta presupuestos -luego parte de su proyecto político- con los tradicionales representantes de los asesinos (todos ellos, al cabo, abertzales).

Todo vale para este Gobierno, porque todo le da igual a Sánchez: mascarillas lo mismo contra el coronavirus que contra el hedor a cadaverina que desprenden sus pactos, todos ellos encaminados al asesinato de los principios constitucionales y de la misma Nación que se supone que ordenan, todo ello para encaramarse al Poder como última ratio, todo ello de la mano de los enemigos de España, de sus gentes y de la democracia.

Ojalá 2022 sea la tumba del Sanchismo.

La entente PNVSETASUNA

…data al menos desde las misas negras de Loyola (2006) y no opera tal cual en las instituciones, pese a acuerdos puntuales, sino en el ámbito extraparlamentario en el que rige el “cordón sanitario” contra todos aquellos opuestos al “proceso de paz” o la derogación de facto de la Constitución Española tanto en la CAV como en Cataluña.

Antes se podía considerar al PP como objeto de este “cordón sanitario”, pero, habiendo sabido por declaraciones de ese menor de edad llamado Mariano Rajoy que él estaba al cabo de la calle del negociado de Zapatero con los terroristas, sólo cabe concluir que fueron únicamente unas cuantas personas, en la política como en los medios, las que se pretendía excluir.

Por eso cada día que pasa es más bochornoso e impresentable el papel de Carlos Iturgaiz al frente del actual PP vasco, que sirve estrictamente para “acordonar” a Vox en el parlamento vasco ¡de la mano de la entente PNVSETASUNA más los lerdos de Podemos, favorables a las carlistadas de los sacrosantos “derechos históricos” de los vascos y sus instituciones forales!

Todos los partidos en uno, pues, salvo Vox -Cs se coaligó con el PP, ya es casualidad, sólo en las provincias forales vascas y Navarra-, todos a favor de la relegitimación de ETA que es la relegitimación del movimiento abertzale que es la relegitimación del engendro institucional y delirantemente racista conocido como “Euskadi” (“Basque culinary nation” o “Nación foral”).

Francamente, el margen es amplio para la oposición y no sólo para la disidencia, que, como no está remunerada, apenas se da, la verdad, a diferencia de la bien pagada patota de comunistas, peronistas (fascistas), euskonazis, racistas catalanistas, etc. Todos ellos en el Poder, pastando del presupuesto y al par dispuestos a quemar las calles a la mínima ocasión.

Pero, ¿es el PP oposición a este estado de cosas? Y no me refiero ya al PP vasco, que no, sino al PP en general, el de Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo, el de Feijóo y el de Ayuso… Pues Rajoy liquidó a María San Gil y a la docena de cargos que aún creían en la derrota de ETA “sin pagar precio político” y también… que el PP de Rajoy les respaldaba en su postura.

Luego pasaron los Basagoiti, Quiroga, Alonso, antes de volver Iturgaiz, pero siempre fue Alfonso Alonso con Oyarzábal, Maroto y Sémper los que dirigieron ese abrazo al consenso que Joseba Egibar, jeltzale plus de Guipúzcoa durante las últimas cuatro décadas de diálogos en la oscuridad con la ETA -el Eguiguren del PNV, vaya-, saludó diciendo aquello de “el PP ha pasado de no existir a existir”: de los 17 escaños conseguidos en 2005 a los 6 de ahora de PP+Cs.

Era Sémper el que decía, en entrevista muy chic publicada por la sesuda Jot Down, que había que “construir el futuro con Bildu”, que ya sabemos lo que son y lo que pretenden, sobre todo después de escucharle a Arnaldo Otegi explicar cómo iban a pactar “presos por presupuestos” después de haber simulado apenas horas antes que lamentaba el “daño causado” a las víctimas de ETA.

ESPERANDO A GODOT

Ciertamente, sostiene al respecto Sémper diez años después -la actualidad manda- de celebrar esa presunta renuncia de ETA al Terror que “hay que pasar de la exigencia de las palabras a las exigencias de los hechos”, es decir: fuoh. La lengua de madera de que hace gala la mitad de los tertulianos televisivos, sino las tres cuartas partes de ellos: la nada con sifón.

Algo así podrían haber dicho (y de hecho dijeron) Zapatero o Rubalcaba, Rajoy, Alonso, Eguiguren, Urkullu, Egibar y cualquier día de éstos Pedro Sánchez -pero en este último caso el Doctor Fraude lo dirá no como reproche, sino para que le aprueben alguna otra cosa (decretos, leyes, vetos, sus mentiras habituales en el Parlamento) que necesite en un momento dado-.

Es tan claro, tan obscenamente idílico el panorama de Konsenso radical en el “ámbito de decisión vasco” -del que llegó a hablar el propio Alonso con respecto a “Madrid” (en realidad, Génova)-, que sólo consuela el hecho de que al menos los principales traidores de la trama están políticamente muertos, pero ¿pretenderá resucitarlos Pablo Casado? Quién sabe.

De momento, Iturgaiz parece recién salido de la tumba, remedando torpemente un discurso de hace cuarto de siglo. Y Mayor Oreja, de romería: puede que sea mejor así. Abascal es alavés, el único rasgo relacionado vagamente con el “conflicto vasco” que se conoce de Vox. Y todo en este plan.

Parece que habrá que esperar a que entre Cayetana y Rosa Díez pergeñen un nuevo fiasco “constitucionalista”, convencidas de que la fuerza de la Razón hará mella en esta sociedad decrépita de racistas de toda laya, estómagos agradecidos, señoritismo espurio y privilegios institucionalizados. Pero como siguen pensando que el problema es el “nacionalismo”, pues ná’.

Los que justifican el terrorismo son socios del Gobierno

…y esta es una verdad inapelable, en cuanto que llevan una década vendiendo a sus congéneres que gracias a ETA, a su “militancia”, a sus medios criminales en suma, se ha alcanzado lo que la autodenominada “izquierda abertzale” entiende como suculentos objetivos políticos; ergo: el terrorismo no ha sido en balde, aunque haya que (aparentar) “lamentar el daño causado”.

Del mismo modo, los que persiguen el castellano en media España también son socios del Gobierno, especialmente las formaciones despóticas y despilfarradoras que han dejado Cataluña en quiebra económica, cultural, moral y política, mientras a ojos de todos se devanan únicamente en las escaramuzas por los sillones y la gestión de las cuentas del Saqueo.

Asimismo, por si no fuera ya mucho, tanto unos como otros vehiculan sus apoyos al Gobierno a través de terceros, incrustados en el mismo consejo de ministros, que lo mismo sirven para justificar las narcodictaduras bolivarianas, a sus patrocinadores castristas y a sus cortacabezas en el continente tipo FARC, que para armarla gorda con el Polisario o ponerse a los pies de Irán.

Ciertamente, la hora es grave, pero a fuerza de repetirlo no va a pasar más deprisa. Es como si de hecho España toda, y por extensión la UE misma, estuviera en punto muerto respecto a muchísimos de los grandes problemas que ante sí tiene, a punto de comenzar a descender una cuesta a velocidad vertiginosa pero sin motor, ni frenos, ni dirección, ni volante.

Un estado de confusión total, de crisis radical pero sin liderazgos en claro, de Argentina a Canadá, de España a Ucrania, mientras enfrente se crece una alianza no escrita de regímenes cada vez más represivos y descarnadamente antioccidentales, fundamentalmente la Rusia de Putin y la China de Xi Jinping. Y la balanza está a punto de decantarse.

En el interior, las fuerzas más extremistas del último medio siglo español se conjuntan con los que aún se dicen defensores del sistema o incluso de la Constitución (“constitucionalistas”), tal que el PSOE en el Gobierno, cuando en rigor su fin es la destrucción del Estado para desintegrar la Nación Española y quedarse con las regiones que reivindican como propias.

Para el PSOE, quedaría el exiguo botín de una España dividida y miserable, con poco que explotar en realidad, pero su importante posición geoestratégica haría del territorio una cabeza de puente en Europa para cualquier Estado canalla y cualesquiera organizaciones criminales, de cualquier parte del mundo y para cualquier tipo de tráfico: de personas, de drogas, de armas, de información…

Por aquí los medios venden en el entretiempo los importantes “avances” que hacen desde el mundo de ETA para, en principio (no por principios), evitar soliviantar a las víctimas del terrorismo, cuando en rigor se trata de ayudar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a blanquearse a sí mismo después de tanto estrechar, él y sus compañeros del PSOE, tantas manos manchadas de sangre desde hace tanto tiempo.

La sociedad dividida

…es el modelo que consagra el Izquierdismo ideológico cuando se encuentra en el Poder, prevaliéndose de todos los recursos públicos y yugulando parte de los privados con el fin de hacer ver a los propios que todo es necesario en pos de la victoria sobre los otros, pues se trata de victoria o muerte (políticamente hablando), victoria o derrota, pero en todos los órdenes de la vida.

Porque para la casta política la lucha por el Poder es la Vida, y a esa visión del mundo deben someterse los gobernados en todo tiempo y lugar, pues de ahí viene su presunción de legitimidad, de cierta infalibilidad, de necesidad misma para que la Política pueda simplemente existir, no digamos ya un sistema democrático como tal, con su pugna entre las distintas facciones o formaciones de representantes en una sociedad plural.

Pero, ¿es que esto es así? ¿No es la corrupción moral de los partidos la que se extiende por todo el Estado en que se han enquistado desde los inicios del régimen del 78? ¿No es su omnipresencia la que asfixia el Presupuesto, a las empresas y a los particulares? ¿No es su falta de escrúpulos y su evasión de responsabilidades las que tienen la Hacienda a punto de quebrar, comenzando por el insostenible sistema público de pensiones?

Partidos ahora mismo que no acatan la Ley, partidos que proceden del terrorismo, al que en su día sirvieron de pantalla, todos ellos socios en el Gobierno de un partido de historial criminal como el PSOE, que durante un tiempo se presumió liberado de las ataduras de su pasado revolucionario y antidemocrático, básicamente durante los años de Felipe González al frente del partido y del Gobierno de España.

Mas después sólo ha mantenido ciertas trazas de liberalismo democrático para disimular en tiempos de oposición, como en el caso de Zapatero y luego de Sánchez, ambos implicados hasta el cuello, a la hora de la verdad, en otorgar soluciones “de prestigio” a los problemas rarunos de los separatistas de la ETA, ERC, Junts, las CUP y demás ralea -como en el 34, al PSOE todo aliado extremista le parece poco, habiendo fijado ya el objetivo a batir como enemigo.

Por eso ahora, como prácticamente desde el momento en que Pedro Sánchez asaltó el Poder mediante la moción de censura -con el apoyo ya entonces de Podemos, ERC y Bildu-, sólo queda recordar una vez más a las formaciones de oposición, PP y Vox sobre todo, que así como sólo de manera conjunta podrán constituirse en alternativa y echar al Doctor Fraude de La Moncloa, para el Frente de la Izquierda ambos representan un todo que hay que dividir y finalmente liquidar.

Que impere la unidad, entonces; y a por ellos.