Hacia la Democracia Orgánica

…y el Gobierno Corporativo -es decir, el Fascismo- nos encamina el Doctor Sánchez como caudillo de “este tiempo nuevo”, ansioso de controlar el CGPJ como de utilizar el TC para continuar con la liquidación del presente régimen, del Estado constitucional y de la misma Soberanía Nacional, motivo fundamental por el que debiera ser juzgado como traidor de lesa patria. “Lo justo es lo que es justo para Alemania”, que dijo Hitler -que podría decir Putin respecto a Rusia- y que podría decir Sánchez respecto a su persona, a falta de un mínimo de patriotismo.

Pero buena parte de las sociedades occidentales respiran un aire similar, con unas castas políticas enfeudadas a las oligarquías mediático-financieras, a su vez entregada a las coimas públicas que les brindan nuestros gobernantes, mientras se acusa de “populismo” a los que critican semejante diversión de la gestión política hacia el mero Saqueo Institucionalizado con las coartadas dispares de “la lucha contra el cambio climático” o “la lucha contra Putin”.

Nuestras sociedades ya no parecen democráticas porque hace tiempo que entregaron sus libertades a cambio de la protección mafiosa de los gestores “del Bienestar”, que harto aburridos de su vida muelle gracias al soborno de las masas han invertido sus mayores esfuerzos a la caída del Muro en expandir sus intereses y negociados por todo el globo, de ahí que China roce la hegemonía mundial mientras Putin aspirar a recuperar la de la URSS.

¿Qué tienen enfrente estos dos colosos? Unas dirigencias cada vez más desconectadas de sus gobernados, a su vez cada vez menos implicados en las cuestiones públicas que les atañen por culpa del bombardeo masivo de imágenes irrelevantes y falsos discursos, aparte de por una molicie estimulada desde el Poder con su ideología sustitutiva de las religiones tradicionales, ese Socialismo pedestre que se impone a todos por cobardía y mera falta de educación política.

Ahora bien, la onerosa factura del cambalache la pagamos los ciudadanos con sociedades cada vez más asustadas, incapaces de compromiso, de asumir riesgos o de cumplir con los más elementales de sus deberes, lo que sólo puede degenerar en más paro, mayor empobrecimiento general, crisis demográfica y definitiva quiebra del Estado asistencial: véanse los casos de Venezuela y Argentina, donde el exilio masivo sustituye a la baja natalidad de los países europeos como factor deletéreo para el país.

Lo más chocante es que esta enorme transformación política y económica (“social”) se esté produciendo ante los ojos que miran el mundo entero a través de las pantallas de la tele, del ordenador o del móvil, y no parezca surgir por ningún sitio un fuerte movimiento de verdadera contestación a este estado de cosas, embarrado al par el terreno de la opinión pública por todo ese guirigay de presuntos derechos y la orgía del revisionismo histórico “antidiscriminación”.

Tanto que da la impresión de que algunos, da lo mismo que sean de “los de arriba” o de “los de abajo”, van a despertarse cualquier día sin saber realmente si lo hacen en el mundo virtual del Multiverso o en el no menos aparentemente irreal que nos deparan los agendados a 2030: “No tendrás nada y serás feliz”. O sea: como un uigur después de las debidas clases de reeducación.

 Un futuro feliz en un mundo irreconocible, gobernado por el Partido Global y con sus gestores corporativos al frente de los estaditos multiculturales dedicados a tiempo completo a la extracción de materias primas para que La Máquina nunca se detenga. Es casi el modelo perfecto de totalitarismo, pero es que ¿acaso ha dejado de perfeccionarse desde hace ya más de un siglo?

La noción democrática es contraria al Socialismo

…porque no ofrece una fórmula mágica -ni siquiera científica- para todos y cada uno de los problemas que se le presenten al individuo o a la sociedad (conjunto de individuos) ahora o en el día de mañana. Todo lo contrario: el gobierno democrático responde a la asunción de que la mejor forma de resolver los problemas es a través de la deliberación entre iguales que piensan diferente, a su vez meros representantes de distintos cuerpos, segmentos o grupos dentro de la sociedad.

La democracia establece el conflicto político, frente a las muy urbanas maneras de los déspotas ilustrados del Antiguo Régimen tanto como frente a los consensos totalitarios del Socialismo de los pretendidos “ilustrados” posteriores a la Revolución de 1789 , llámense comunistas, anarquistas, fascistas, socialistas revolucionarios, nazis, socialdemócratas… El Socialismo es el problema porque no tiene la solución a nada: crea primero los problemas y luego impone siempre la misma solución nociva de la dictadura de “los que saben”.

Y por descontado estos sabelotodo no paran en barras a la hora de liquidar a cuerpos enteros de la sociedad para conseguir sus fines, así como no se conoce de sociedad que no haya sido degradada moralmente por las políticas socialistas (que llaman “sociales”) antes de ser arruinada hasta la miseria, mientras del caos se erige la casta de los intelectuales del Partido que no sabrían llevar un colmado ni hacer una declaración de la renta, pero pretenden conocer las ilimitadas condiciones de los mercados con sus propias variables de fijación de precios.

No es menester citar la Corea del Norte regida por el nieto de quien se autoproclamó monarca de una república comunista, ni la Cuba de los Castro (“Patria o Muerte”, que de todas-todas parece un lema fascista) o la Venezuela de Maduro, porque ahí al Sur existe todavía un país conocido como Argentina en el que la única política real que se da es la del expolio sistemático de todas las clases productivas para mantener a la casta narcosocialista de la Cristina Fernández, como otrora a los cientos de miles de arrebatacapas peronistas (luego fascistas).

En España, hasta ahora, derrotada por Franco en 1939 la Revolución organizada por el PSOE desde 1934 contra el legítimo gobierno de la II República, no se había experimentado con tanta saña un nuevo asalto al Poder hasta la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno -vía moción de censura apoyada por los terroristas de la ETA y los golpistas de ERC y demás “catalanistas”-, si bien ya desde el guerracivilismo del presidente Zapatero, ahora testaferro de la dictadura narcosocialista de Venezuela en Europa, se venía preparando el terreno para lo que hay ahora.

Por tanto, parece ocioso reiterar la necesidad no sólo de expulsar a Sánchez del Poder, sino de revertir todas sus políticas y no únicamente en materia económica, amén de profundizar en una liberación genuinamente política de todas aquellas instituciones sometidas al Socialismo de cuarenta años o más a nuestros días, desde la pretendida “protección social” -que a nadie protege a estas alturas, más que a los que la gestionan- hasta los medios de comunicación, la industria cultural, los centros educativos, los sindicatos y las grandes empresas nacionales.

Pues, pese a los diversos mantras que todavía pretende difundir entre nosotros, el modelo socialista no responde más que a la necesidad del Saqueo Institucionalizado, con sus varias persecuciones a discrepantes, generadores de riqueza y disidentes naturales a un sistema basado en la represión de la persona, en coherencia con una visión del mundo y del hombre que atenta contra la lógica, el bienestar real de las sociedades y la propia dignidad humana.

Pedro Sánchez es un déspota

…que como tal gobierna y pretenderá seguir gobernando, mientras el PP con Feijóo a la cabeza realiza estudios sobre expectativas de a cuánto le dejará la UE esta vez elevar el déficit anual al nuevo presumible Gobierno del PP. Claro que ésta no es la cuestión, sino el síntoma ahora más evidente de 40 años de Saqueo Institucional -esto es: perpetrado desde las instituciones- para copar todo el Poder y con ello su propia impunidad.

El Reparto del Presupuesto por los dos Partidos del Turno -PSOE y PP- en comandita con “los garantes de la estabilidad institucional” -el dicho Saqueo- que fueron hasta finales del siglo XX la catalanista CiU y el PNV abertzale, siempre hegemónicos en sus respectivos “ámbitos de decisión” gracias a las numerosas y consecutivas traiciones de los socialistas, pareció terminarse con la llegada al Gobierno de Zapatero, pero luego se vio que con Rajoy la cosa continuaba como siempre.

Hasta que llegó Sánchez y ya no es que no haya qué repartir, es que el déspota de La Moncloa lo quiere todo para sí y los suyos, que van variando según las necesidades del Caudillo socialista, izquierdista o “populista”, como se quiera: siempre intransigente en sus determinaciones, hasta que se le vuelven en contra; siempre demagógico, y tan mentiroso como para seguir mintiendo una vez que ya han sido puestas al descubierto sus mentiras.

¿O no ocultó a Ibrahim Galli, no ha trastocado la postura española sobre el Sahara, no prometió ayudar a los ucranianos y sancionar a Putin, no se erige como máximo impulsor de la OTAN el que pensaba suprimir el Ministerio de Defensa? Claro que prometió mucho cuando era Pedro Sánchez, no EL PRESIDENTE, tan feliz él de encontrarse en la Jefatura del Gobierno como odiado por todos los damnificados por su rastrera y torpísima ejecutoria -a estas alturas, mayoría absoluta de españoles-.

Este sujeto irresponsable, sin escrúpulos, psicopático, tosco y a la vez cursi, como casi todos los que le acompañaron en tan vertiginoso viaje al asalto del Poder, no debe llegar a Navidades, o las consecuencias de sus cada vez más extremosos actos -guiados por los pagos al contado de las deudas contraídas con sus diabólicos partenaires de la ETA y los golpistas de ERC más lo que resta de Podemos- excederán con mucho las previsiones más pesimistas de los críticos de la hora.

La entente PNVSETASUNA

…data al menos desde las misas negras de Loyola (2006) y no opera tal cual en las instituciones, pese a acuerdos puntuales, sino en el ámbito extraparlamentario en el que rige el “cordón sanitario” contra todos aquellos opuestos al “proceso de paz” o la derogación de facto de la Constitución Española tanto en la CAV como en Cataluña.

Antes se podía considerar al PP como objeto de este “cordón sanitario”, pero, habiendo sabido por declaraciones de ese menor de edad llamado Mariano Rajoy que él estaba al cabo de la calle del negociado de Zapatero con los terroristas, sólo cabe concluir que fueron únicamente unas cuantas personas, en la política como en los medios, las que se pretendía excluir.

Por eso cada día que pasa es más bochornoso e impresentable el papel de Carlos Iturgaiz al frente del actual PP vasco, que sirve estrictamente para “acordonar” a Vox en el parlamento vasco ¡de la mano de la entente PNVSETASUNA más los lerdos de Podemos, favorables a las carlistadas de los sacrosantos “derechos históricos” de los vascos y sus instituciones forales!

Todos los partidos en uno, pues, salvo Vox -Cs se coaligó con el PP, ya es casualidad, sólo en las provincias forales vascas y Navarra-, todos a favor de la relegitimación de ETA que es la relegitimación del movimiento abertzale que es la relegitimación del engendro institucional y delirantemente racista conocido como “Euskadi” (“Basque culinary nation” o “Nación foral”).

Francamente, el margen es amplio para la oposición y no sólo para la disidencia, que, como no está remunerada, apenas se da, la verdad, a diferencia de la bien pagada patota de comunistas, peronistas (fascistas), euskonazis, racistas catalanistas, etc. Todos ellos en el Poder, pastando del presupuesto y al par dispuestos a quemar las calles a la mínima ocasión.

Pero, ¿es el PP oposición a este estado de cosas? Y no me refiero ya al PP vasco, que no, sino al PP en general, el de Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo, el de Feijóo y el de Ayuso… Pues Rajoy liquidó a María San Gil y a la docena de cargos que aún creían en la derrota de ETA “sin pagar precio político” y también… que el PP de Rajoy les respaldaba en su postura.

Luego pasaron los Basagoiti, Quiroga, Alonso, antes de volver Iturgaiz, pero siempre fue Alfonso Alonso con Oyarzábal, Maroto y Sémper los que dirigieron ese abrazo al consenso que Joseba Egibar, jeltzale plus de Guipúzcoa durante las últimas cuatro décadas de diálogos en la oscuridad con la ETA -el Eguiguren del PNV, vaya-, saludó diciendo aquello de “el PP ha pasado de no existir a existir”: de los 17 escaños conseguidos en 2005 a los 6 de ahora de PP+Cs.

Era Sémper el que decía, en entrevista muy chic publicada por la sesuda Jot Down, que había que “construir el futuro con Bildu”, que ya sabemos lo que son y lo que pretenden, sobre todo después de escucharle a Arnaldo Otegi explicar cómo iban a pactar “presos por presupuestos” después de haber simulado apenas horas antes que lamentaba el “daño causado” a las víctimas de ETA.

ESPERANDO A GODOT

Ciertamente, sostiene al respecto Sémper diez años después -la actualidad manda- de celebrar esa presunta renuncia de ETA al Terror que “hay que pasar de la exigencia de las palabras a las exigencias de los hechos”, es decir: fuoh. La lengua de madera de que hace gala la mitad de los tertulianos televisivos, sino las tres cuartas partes de ellos: la nada con sifón.

Algo así podrían haber dicho (y de hecho dijeron) Zapatero o Rubalcaba, Rajoy, Alonso, Eguiguren, Urkullu, Egibar y cualquier día de éstos Pedro Sánchez -pero en este último caso el Doctor Fraude lo dirá no como reproche, sino para que le aprueben alguna otra cosa (decretos, leyes, vetos, sus mentiras habituales en el Parlamento) que necesite en un momento dado-.

Es tan claro, tan obscenamente idílico el panorama de Konsenso radical en el “ámbito de decisión vasco” -del que llegó a hablar el propio Alonso con respecto a “Madrid” (en realidad, Génova)-, que sólo consuela el hecho de que al menos los principales traidores de la trama están políticamente muertos, pero ¿pretenderá resucitarlos Pablo Casado? Quién sabe.

De momento, Iturgaiz parece recién salido de la tumba, remedando torpemente un discurso de hace cuarto de siglo. Y Mayor Oreja, de romería: puede que sea mejor así. Abascal es alavés, el único rasgo relacionado vagamente con el “conflicto vasco” que se conoce de Vox. Y todo en este plan.

Parece que habrá que esperar a que entre Cayetana y Rosa Díez pergeñen un nuevo fiasco “constitucionalista”, convencidas de que la fuerza de la Razón hará mella en esta sociedad decrépita de racistas de toda laya, estómagos agradecidos, señoritismo espurio y privilegios institucionalizados. Pero como siguen pensando que el problema es el “nacionalismo”, pues ná’.

Los que justifican el terrorismo son socios del Gobierno

…y esta es una verdad inapelable, en cuanto que llevan una década vendiendo a sus congéneres que gracias a ETA, a su “militancia”, a sus medios criminales en suma, se ha alcanzado lo que la autodenominada “izquierda abertzale” entiende como suculentos objetivos políticos; ergo: el terrorismo no ha sido en balde, aunque haya que (aparentar) “lamentar el daño causado”.

Del mismo modo, los que persiguen el castellano en media España también son socios del Gobierno, especialmente las formaciones despóticas y despilfarradoras que han dejado Cataluña en quiebra económica, cultural, moral y política, mientras a ojos de todos se devanan únicamente en las escaramuzas por los sillones y la gestión de las cuentas del Saqueo.

Asimismo, por si no fuera ya mucho, tanto unos como otros vehiculan sus apoyos al Gobierno a través de terceros, incrustados en el mismo consejo de ministros, que lo mismo sirven para justificar las narcodictaduras bolivarianas, a sus patrocinadores castristas y a sus cortacabezas en el continente tipo FARC, que para armarla gorda con el Polisario o ponerse a los pies de Irán.

Ciertamente, la hora es grave, pero a fuerza de repetirlo no va a pasar más deprisa. Es como si de hecho España toda, y por extensión la UE misma, estuviera en punto muerto respecto a muchísimos de los grandes problemas que ante sí tiene, a punto de comenzar a descender una cuesta a velocidad vertiginosa pero sin motor, ni frenos, ni dirección, ni volante.

Un estado de confusión total, de crisis radical pero sin liderazgos en claro, de Argentina a Canadá, de España a Ucrania, mientras enfrente se crece una alianza no escrita de regímenes cada vez más represivos y descarnadamente antioccidentales, fundamentalmente la Rusia de Putin y la China de Xi Jinping. Y la balanza está a punto de decantarse.

En el interior, las fuerzas más extremistas del último medio siglo español se conjuntan con los que aún se dicen defensores del sistema o incluso de la Constitución (“constitucionalistas”), tal que el PSOE en el Gobierno, cuando en rigor su fin es la destrucción del Estado para desintegrar la Nación Española y quedarse con las regiones que reivindican como propias.

Para el PSOE, quedaría el exiguo botín de una España dividida y miserable, con poco que explotar en realidad, pero su importante posición geoestratégica haría del territorio una cabeza de puente en Europa para cualquier Estado canalla y cualesquiera organizaciones criminales, de cualquier parte del mundo y para cualquier tipo de tráfico: de personas, de drogas, de armas, de información…

Por aquí los medios venden en el entretiempo los importantes “avances” que hacen desde el mundo de ETA para, en principio (no por principios), evitar soliviantar a las víctimas del terrorismo, cuando en rigor se trata de ayudar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a blanquearse a sí mismo después de tanto estrechar, él y sus compañeros del PSOE, tantas manos manchadas de sangre desde hace tanto tiempo.

La sociedad dividida

…es el modelo que consagra el Izquierdismo ideológico cuando se encuentra en el Poder, prevaliéndose de todos los recursos públicos y yugulando parte de los privados con el fin de hacer ver a los propios que todo es necesario en pos de la victoria sobre los otros, pues se trata de victoria o muerte (políticamente hablando), victoria o derrota, pero en todos los órdenes de la vida.

Porque para la casta política la lucha por el Poder es la Vida, y a esa visión del mundo deben someterse los gobernados en todo tiempo y lugar, pues de ahí viene su presunción de legitimidad, de cierta infalibilidad, de necesidad misma para que la Política pueda simplemente existir, no digamos ya un sistema democrático como tal, con su pugna entre las distintas facciones o formaciones de representantes en una sociedad plural.

Pero, ¿es que esto es así? ¿No es la corrupción moral de los partidos la que se extiende por todo el Estado en que se han enquistado desde los inicios del régimen del 78? ¿No es su omnipresencia la que asfixia el Presupuesto, a las empresas y a los particulares? ¿No es su falta de escrúpulos y su evasión de responsabilidades las que tienen la Hacienda a punto de quebrar, comenzando por el insostenible sistema público de pensiones?

Partidos ahora mismo que no acatan la Ley, partidos que proceden del terrorismo, al que en su día sirvieron de pantalla, todos ellos socios en el Gobierno de un partido de historial criminal como el PSOE, que durante un tiempo se presumió liberado de las ataduras de su pasado revolucionario y antidemocrático, básicamente durante los años de Felipe González al frente del partido y del Gobierno de España.

Mas después sólo ha mantenido ciertas trazas de liberalismo democrático para disimular en tiempos de oposición, como en el caso de Zapatero y luego de Sánchez, ambos implicados hasta el cuello, a la hora de la verdad, en otorgar soluciones “de prestigio” a los problemas rarunos de los separatistas de la ETA, ERC, Junts, las CUP y demás ralea -como en el 34, al PSOE todo aliado extremista le parece poco, habiendo fijado ya el objetivo a batir como enemigo.

Por eso ahora, como prácticamente desde el momento en que Pedro Sánchez asaltó el Poder mediante la moción de censura -con el apoyo ya entonces de Podemos, ERC y Bildu-, sólo queda recordar una vez más a las formaciones de oposición, PP y Vox sobre todo, que así como sólo de manera conjunta podrán constituirse en alternativa y echar al Doctor Fraude de La Moncloa, para el Frente de la Izquierda ambos representan un todo que hay que dividir y finalmente liquidar.

Que impere la unidad, entonces; y a por ellos.

Vendidos al oro persa

…desde hace mucho ya, casi desde el mismo momento en que cayó el Muro y Occidente decidió caer sobre Rusia y sus ex posesiones y dominios, a la par que decidía convertir a China en el mayor mercado del mundo y a los países árabes en afables aliados exportadores de petróleo y multimillonarias inversiones en la construcción, los servicios financieros, las infraestructuras turísticas…

Hasta que llegó el ansia por tener -aparte de cientos de caballos corriendo en USA y en Francia, caso de los amos de los petrodólares- una serie de clubes de fútbol a modo de símbolo del nuevo poder emergente en los otrora desdeñados países que no participaban de las glorias y lujurias del capitalismo occidental: afluyó el maná desde la ex URSS, China, Arabia… y hoy es el día que todas esas potencias esperan -gracias a sus benefactores encubiertos- el retorno de la inversión, que no sólo ni principalmente es económico.

Porque mal puede Occidente (USA y UE) objetar la sistemática violación de derechos humanos perpetrada por los que al par son sus principales partenaires en todo tipo de suculentos negocios a nivel global, ya que son lo suficientemente cobardes como para no exponer jamás al público la verdad de las cosas -con sus consiguientes conclusiones y sacrificios- y tan interesados como para dejarse mansamente sobornar por las promesas envenadas de paz y cooperación que les regalan quienes han sometido siempre al servicio de su proyecto las palabras, los pactos y la Verdad.

En rigor, la virtud mayor de esa salida de pata de banco que ha representado el anuncio de la Superliga es que deja al descubierto -para quien aún no hubiera sido capaz de verlo o entreverlo siquiera- que hace mucho también desde que el negocio del fútbol se convirtiera en el fútbol del negocio, con esa innumerable cantidad de traspasos a modo de transacciones financieras que pueden incrementar o no su valor (como las acciones bursátiles) según la venta a corto o a medio plazo: de aquí que existan jugadores con contratos multimillonarios que no llegan a jugar nunca un minuto.

Toda esta basura especulativa ha empobrecido el fútbol, qué duda cabe; pero más ha empobrecido aún a los clubes después de años de reventar el mercado con una serie de genuinos blufs. Hace una década la Liga española era cosa de dos -Barça y Madrid- desde inicios de temporada; pero su juego del gallina ha acabado por depararles plantillas inasequibles y únicamente (¡!) susceptibles de ganar unas cuantas Champions… con lo que tampoco les llega: ¿será que el Fútbol es ingrato?

Pero en la jugada de crear una Superliga del Fútbol Global con los Mejores Equipos del Mundo están hasta el cuello los europeos y los magnates USA, los de China e India, Arabia y Rusia; así que no parece ser Florentino Pérez el único Lex Luthor sobre el planeta Tierra: en tanto los grandes jerarcas del Fútbol y del Dinero (y del Poder, del que no son tan distinguibles en muchos países, cada vez menos) planean los grandes eventos del siglo presente, con faramalla de retransmisiones por TV y apuestas por la Red, los pobres hinchas queman banderas en señal de protesta.

Es el nuevo tiempo de la Impostura internacional y del Capitalismo sin barreras ni escrúpulos, que mantiene a esos “ganadores de la Globalización” apostando desesperadamente para no perderlo todo a manos de sus pares, cuando el resto de la población mundial asiste entre impávida y estupefacta a este auténtico separatismo de las oligarquías multimillonarias y acaparadoras en todos los órdenes -de la Cultura al Deporte y de la Moral al Dinero- mientras los colosales bloques geopolíticos entran en colisión con Ejércitos que no pertenecen más que al ansia totalitaria de Poder.

En medio, atrapados o expulsados, los desharrapados desheredados del Progreso; y no en mucho tiempo todos los demás, entre el Saqueo de los coaligados (Dinero y Poder) y las fatuas promesas de los Redentores de todo pelaje: socialistas, islamistas, tribalistas… La pesadilla del Nuevo Mundo.

Una nueva transferencia de responsabilidad

…a manos del PSOE opera sobre la actualidad acerca de la gestión de la crisis sanitaria causada por el coronavirus, que el Gobierno Sánchez-Iglesias ha delegado en las comunidades autónomas como si se tratase de otra competencia más, mientras se formula mal disimulada la acusación a los ciudadanos de ser ellos quienes podrían provocar la extensión de la epidemia.

Ciertamente, depende de cada uno hasta cierto punto frenar los contagios, pero no es esto lo que han dado a entender las autoridades sanitarias con su estrategia de reclusión forzosa de la población en general, habiendo minimizado con anterioridad al 8-M el grave riesgo inminente que amenazaba a los españoles desde hacía al menos un mes.

Los caudillos totalitarios actúan así, convirtiendo cada uno de sus disparates, desastres y crímenes en objeto de proceso contra “el Enemigo”, ese “Otro” que, no siendo elemento del Movimiento (o incluso perteneciendo al mismo) resulta tan desechable en cuanto persona como útil y acaso rentable como chivo expiatorio. Y lo peor es que les funciona (antes en la URSS como ahora en China).

Entre nosotros, los socialistas españoles acabarán por hacernos creer que fueron los botellones en las residencias los que han (de)generado las peores cifras mundiales de defunciones por la Covid-19, de sanitarios infectados y de períodos de reclusión (con sus fatídicos datos económicos y sociales aparejados), por no hablar del perjuicio causado a los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

Ya hicieron creer durante el mandato de Rajoy que el PP era el partido más corrupto de España, cuando las cifras reflejadas en los sumarios juzgados y sentenciados con imputados y condenados del PSOE (o el PSOE como organización, o la UGT) escandalizan incluso fuera del mundo occidental. También le atribuyeron, contra toda evidencia, los “recortes” sociales que nos legó el incalificable gestor conocido como ZP.

Entonces Rubalcaba –“yo lo sé todo de todos”, decía en sus ratos villarejos- se parapetaba detrás de la presunta espontaneidad del 15-M, aunque con alevosa diurnidad venía de votar aquello impuesto por la UE al propio Zapatero para que la devolución de la deuda antecediera al pago de las pensiones, reforma de la Constitución mediante, que efectivamente Rajoy también apoyó una vez seguro de heredarle el cargo.

Sucedió con el asesinato de Isaías Carrasco antes de las Generales de 2008 -con un Patxi López espetándole a Rajoy aquello de: “¿Y ahora qué dices de que traicionamos a nuestros muertos?”- y simultáneamente los socialistas transfirieron el protagonismo social de la culpa de la ETA asesina a un “Machismo español” que ocasionaba “víctimas de violencia de género”, que desde entonces sustituyeron en el espacio público a las del terrorismo.

Por supuesto sucedió con la masacre del 11-M, cuyo horror y cuya responsabilidad (práctica culpabilidad: “Gobierno asesino”, etc.) fueron transferidos en todas sus dimensiones al presidente saliente José María Aznar y, por extensión, a todo el PP -contra “la Guerra” llegó “la Paz” de ZP, que ya había encomendado a Eguiguren años antes la aproximación a los terroristas para informarles de sus buenas intenciones para con ellos-.

En rigor sucedió ya con el 23-F, puesto que el “Gobierno de concentración” que presidiría Armada tenía como vicepresidente a Felipe González y no faltaban tampoco Narcís Serra o el recientemente difunto Enrique Múgica (junto con varios socialistas más), lo que no fue óbice para que la mayoría del electorado decidiera rechazar a una UCD ya muy castigada -y encima “por el Cambio”…

EL PSOE NO CAMBIA

Eran otros tiempos, desde luego; aunque el PSOE siga pretendiendo que votar sus listas infectas de procesados por corrupción y familiares en todos los grados representa votar “cambio”. Cambio de qué: ¿de nombres, de costumbres, de tácticas y estrategias, de ideas? Nada de eso: es otra seña identitaria más, como un tatuaje antiguo que ya no significa nada.

Hace un siglo acusaron de corrupción a los partidos de la Restauración y se aprestaron a colaborar con la dictadura de Primo de Rivera (con la UGT en pleno) y su “diálogo social”. Luego fracasó el Directorio y se posicionaron los primeros para tomar al asalto el Gobierno de la II República, que tanto contribuyeron a socavar Largo Caballero e Indalecio Prieto antes de lanzar la insurrección (para la guerra civil) en Octubre del 34, con anarquistas y la colaboración de PNV y ERC.

Luego en comandita con la CNT y el PCE robaron las elecciones como Frente Popular, se apoderaron del Estado y comenzaron con su plan de genocidio (la prueba es Paracuellos), antes de que Negrín le vendiera el Gobierno a la URSS junto con las reservas de oro del Banco de España y parte de lo que aún quedaba del Estado «republicano», pues con ello perseguían alargar la guerra para enlazarla con la que iba a ser denominada Segunda Guerra Mundial.

Y no escarmientan, no descansan en su estupidez, les guía una extraña Idea que no concuerda casi nunca con la sociedad que tienen delante, pero les da igual: la culpa es siempre de los otros, de la Derecha, de los que están en frente o simplemente pasaban por ahí. Así lo creen porque lo han interiorizado y eso explica, tal vez, por qué se la pasan 80 años después de acabada la guerra removiendo tumbas de propios y ajenos.

Al cabo, la culpa de todo la tuvieron (la tienen) “los fachas”, “las Derechas” o Franco (¡los tres!). Como ahora con el coronavirus -“la maldición de Francokamón”, que le llama Federico- igual resulta que la tiene el Rey.

El Fascismo es Socialismo darwinista

…si bien el Socialismo marxista es darwinista en sí, lo que da una idea de lo imbuida que quedó la intelligentsia europea a lo largo del siglo XIX (e incluso después) de las teorías de Charles Darwin sobre el origen y evolución de las especies, ampliamente tergiversadas por unos y otros para dar pie a disparatadas cosmovisiones ideológicas como las de Lenin, Mussolini o Hitler.

Básicamente, la concepción paneslavista de los nihilistas finiseculares entendía que a la vanguardia del pueblo ruso, durante siglos oprimido por el Zar y la Iglesia ortodoxa, debían situarse los intelectuales, artistas y hombres de ciencia, cuyos privilegios sólo eran posibles debido al sacrificio histórico de las clases bajas, especialmente el campesinado por representar a la gran masa servil de la Santa Madre Rusia.

Su darwinismo, por tanto, concebía que un selecto grupo de hombres (y mujeres) avanzados podían y debían sacrificarse, incluso físicamente -a través del terrorismo ciertamente suicida que practicaban contra el Zar y sus próximos-, por mor de redimirse de su culpa y redimir también al ignorante y servil Pueblo de su condena impuesta por el oscurantismo del régimen.

LA SELECCIÓN NATURAL DE LAS NACIONES

Una visión que Lenin despreciará, en un desplazamiento de esta cosmovisión en buena medida romántica a fin de abrazar el “socialismo científico” de Marx, que desde luego el mismo Vladimir Ílich Uliánov se encargaría de adaptar a cada circunstancia de su singular trayectoria vital y moral hasta alcanzar el Poder en la Rusia de los Soviets. El marxismo-leninismo es, por tanto, específicamente un Socialismo darwinista.

Mussolini a su vez aprovecha lo que aprovecha de los bolcheviques: su audacia violenta o su violencia audaz; pero constante, persistente, parte esencial de todo lo que articula la estrategia y permite actuar y hacerse presente y expansivo al movimiento, que nunca se detiene en pos de alcanzar sus objetivos -hoy son fórmulas tan manidas entre los profesionales de la Publicidad (medios, márketing) que no reparamos en su chirriante originalidad fascista: “Vamos a ganar la batalla contra el coronavirus”, por ejemplo, eslogan propio de un Musso-.

Y tiene la teoría de que las Naciones -cada Nación como un todo orgánico pero único- han de luchar o competir entre ellas para demostrar su condición, su superioridad, lo que representa un movimiento natural de la especie humana en pos de allanar el futuro para su propia prole. Queda por tanto excluida la “lucha de clases”, aunque cabría matizarlo en el caso de Mussolini, de vocación socialista, que instaura -y se trata del rasgo más representativo y sintomático del Fascismo, aparte de su desprecio a las instituciones y formas democráticas- el “diálogo social” como forma de solucionar las disputas entre patrones y trabajadores.

Y no le fue mal al caudillo italiano, verdadero padre de la Italia que conocemos, pues gobernó sin mayores traumas durante dos décadas que le brindaron el favor de la opinión pública en general (de Churchill a Miguel Primo de Rivera, pasando por Baroja o Valle-Inclán), en toda Europa, de Izquierda a Derecha… hasta que se dejó arrastrar por Hitler a la Segunda Guerra Mundial en una nefasta decisión producto del rechazo británico a su mediación con propuestas de paz.

EL NAZISMO OSCURECE LA COMPRENSIÓN DEL COMUNISMO

Pese a que Lenin y Hitler pueden (y deberían) ser considerados gemelos morales, cuando en rigor sus similares fines eugenésicos han quedado expresados en multitud de documentos, actos registrados, leyes ad hoc y un sinfín de declaraciones públicas y privadas -muy recomendable al respecto consultar el segundo y tercer volumen de la trilogía Los enemigos del comercio de Antonio Escohotado-, los nazis quedarán siempre estigmatizados por el Mal frente a los comunistas, en gran medida por la victoria inapelable de la URSS en la IIGM, en parte porque se vanagloriaban de la perversidad que como superhombres podían permitirse respecto a sus víctimas.

Pero precisamente por esto el comunismo es más dañino y por tanto más peligroso que el nazismo, a cuyos adeptos se les ve por lo general venir a kilómetros de distancia: porque el Comunismo dice representar el Bien de la comunión fraterna de todos los hombres en esta vida y en este mundo, renunciando de antemano a la Promesa del Paraíso, una vez superada la sociedad clasista y desaparecido el mismo Estado; mientras que los nazis proclaman la inevitabilidad de un Imperio mundial dirigido por los más aptos de “la Raza de los Señores”, que gobernarían a la especie humana con un riguroso manual de jerarquía racista.

Bolcheviques (esto es, leninistas: como nuestro vicepresidente Pablo Iglesias), fascistas mussolinianos (dudosamente Trump, o Abascal) y nazis (los abertzales etarras, sin ir más lejos) comparten esas raíces intelectuales producto de una mala digestión de Darwin, Marx y Nietzsche, para dar al fin con el decantado de lo que hoy día denominamos Totalitarismo.

Sólo que persiste la errónea creencia de que los regímenes totalitarios son producto a su vez del Estado asaltado por los totalitarios cuando, en realidad, se fundan y cimentan en una sociedad ya entregada a la ideología totalitaria que permite fácilmente -porque la legitima- la toma del Poder incluso violenta (nunca democrática) de los defensores del Socialismo darwinista en cualquiera de sus múltiples variantes.

TODO ESPAÑOL ES FACHA

Todo Fascismo es de Izquierda, en cuanto que se trata de otro Socialismo (darwinista) más, que apela al Colectivo (nacional, en su caso) y pretende del Estado que sea la herramienta de “construcción” o proyección de la totalidad social, en liza con los demás estados de las demás naciones. Como comunistas o nazis, los fascistas parten de uno y diversos victimismos para justificar sus demandas iracundas, sus exigencias (universales, eternas) de reparación, su sed de Justicia y prontamente de sangre.

Por supuesto, en España se emplea el método victimista para denigrar a la Derecha o el mero españolismo, a través de la eviterna, omnímoda y omnipresente acusación de “facha” -que según qué provincias es sinónimo estricto de “español”-. Pero la verdad es que son los autodenominados “Antifascistas” los que son nazis, fascistas y/o comunistas; los socialistas darwinistas que aspiran a gobernar como “Vanguardia (intelectual, moral, política, ¡económica!) del oprimido Pueblo” a sus conciudadanos, a los que pretenderán pronto marcar como ganado antes de decidir sobre su suerte.

Ahora tenemos elecciones al parlamento-farsa que sólo existe para justificar a su vez un “gobierno vasco” o “de Euskadi”, cuando cada provincia tiene su propio parlamento con gobierno y hasta Hacienda Foral incluida -lo que cuenta-; un parlamento de 75 miembros a tercio de ellos por provincia, como si esto pudiera ser en cualquier circunstancia tomado por algo remotamente democrático; un parlamento donde lo usual en los últimos años es el Consenso para aprobar los presupuestos -y que el dinero fluya a los acostumbrados beneficiarios del régimen del PNV-.

Y pretenden que la Amenaza se llama Vox, la “Extrema Derecha”, los “herederos del Franquismo” y de aquellos que, según la candidata de la ETA institucionalizada, Maddi Iriarte, “nos arrebataron nuestros derechos como Pueblo” -sintagma que tantas veces pronunció Hitler cuando lo suyo, en distintos grados de histerismo-. Por un momento, al leer sus declaraciones, he pensado que se refería a los navarros que se bajaron a Guipúzcoa y Vizcaya a liberar la Sagrada Tierra Vasca de las hordas rojas del Frente Popular.

CONCLUSIÓN

Pero claro, esto sería tanto como reconocer que los “enemigos del Pueblo” son los bisabuelos y abuelos de todos los abertzales de la hora y de la inmensa mayoría del resto de los vascos… y el Fascismo se sustenta sobra la liquidación de las contradicciones para imponer el retrato del Enemigo contra el que movilizar al Pueblo; así como el Marxismo postula -y ¡cómo se jactan sus seguidores de ello!- “desatar todas las contradicciones” en el Enemigo -como el Fascismo, el Marxismo no conoce adversarios y no toma rehenes-.

De ahí que muchos (en partidos, en medios, en asociaciones, a título particular) ya no puedan condenar las acciones etarras contra representantes elegidos democráticamente por los ciudadanos, caso de los de Vox, puesto que sería tanto como romper solidariamente el “cordón sanitario contra la extrema derecha” que es básicamente la razón de ser (legitimadora) del actual Ejecutivo Divisivo, aunque bastante dividido, de Pedro Sánchez y sus cuates: una banda de fascistas, comunistas y nazis amparados turbiamente a la sombra del marbete “Antifascista”.

Covid19: lo que debería cambiar en España

…a partir de ahora son los mismos fundamentos de nuestro malhadado “Estado del Bienestar”, para resumirlos en uno solo: nadie tendrá derecho a vivir “del Estado” -esto es: “del de al lado”-, a no ser que deba ser asistido por razón de minusvalía psíquica o física o dependencia grave por su estado (provisional) de precariedad.

Estos días en que muchos jubilados se llevan las manos a la cabeza por las presiones para volver a la normalidad laboral, debiera explicarse reiteradamente que sin actividad empresarial no hay trabajo y sin trabajo no sólo cerrarán las empresas, sino que no se podrán pagar los subsidios al desempleo, las pensiones, los salarios de empleados públicos (de la Sanidad, de la Educación, de la Justicia, de las Fuerzas de Seguridad o del Cuerpo de Bomberos, del Servicio a Domicilio o de las residencias, ¡de los partidos políticos!), etc.

Como también debiera quedar meridianamente claro que cuando se elige a gobiernos corruptos y manirrotos (vulgo Socialismo) para gestionar las cuentas públicas lo único que queda al final para repartir es la miseria. De hecho, sobran un tercio de los empleados públicos y todas aquellas sociedades artificialmente creadas para colocar a los próximos, entre las que no cabe no incluir a partidos y sindicatos, que a la hora de la verdad demuestran servir para bien poco.

El INEM -esa institución expendedora de presuntos “derechos sociales” al cobro de ayudas por no trabajar- debe ser liquidado y sustituido por ETT (empresas de trabajo temporal), en cuanto que aquél se sufraga con fondos públicos y tiene como objeto permitir cobrar sin trabajar, mientras que éstas son empresas privadas cuyo único beneficio deriva de encontrar trabajo a sus clientes.

Sobran parlamentos en España, agencias públicas y comisionistas de toda laya; sobran cargas fiscales sobre los creadores de riqueza -esto es: los empresarios-, que aparte de ser quienes fomentan la contratación para sostener a las familias de los trabajadores se ven obligados a pagarles horas que no trabajan -como las vacaciones, los dos meses de paga extra, las fiestas de guardar, etc.- así como las cuotas de la Seguridad Social.

Sobran las millonarias subvenciones con que el Estado riega a distintas entidades con fines escasamente productivos, generalmente opacos, entre ellas decenas de miles de empresas de particulares dedicadas presuntamente a la promoción del “mundo de la Cultura”, pero que no crean ni producen nada; por no hablar de hasta qué punto sobran todas esas radios y televisiones públicas debidamente plegadas a la voluntad del cacique local de turno o al mismo Gobierno que concede las licencias.

Pero también debe quedar claro qué otros sectores deberán cambiar de métodos y actitudes si quieren sobrevivir a la terrible crisis económica que se avecina.

BARES SÓLO PARA FUMADORES

Ojalá sea cierto que el tabaco inmuniza -como se especula actualmente en Francia- porque será el único factor que permita la reapertura de los establecimientos como bares y discotecas -aun con mamparas (que ya debieran ser obligatorias para siempre, no sólo para los pinchos expuestos) para proteger al personal del servicio-, ya que de lo contrario no podrán abrir hasta que se encuentre la vacuna contra el SARS-CoV2 o bien tratamientos adecuados para evitar la muerte de los pacientes con la Covid19 y el mero colapso de las UCIs.

En la calle, no podrá aglomerarse la gente sino que deberán establecerse medidas de aislamiento entre grupos -tales como las ya habituales jaulas de cristal para los fumadores en las terrazas exteriores de bares y restaurantes-, lo cual no impedirá el contagio dentro de cada grupo pero lo restringirá. Esto significa que los que acudan a dichos establecimientos no podrán después mantener contacto con personas susceptibles de conformar los grupos de mayor riesgo (diabéticos, obesos, personas con problemas cardiorrespiratorios, etc.).

En el mismo sentido, toda protección será poca para los empleados de las Farmacias, dado que los usuarios de estos establecimientos suelen estar enfermos y de ahí que acudan a por fármacos, si bien no siempre se tratará de clientes infecciosos. En todo caso, mamparas y guantes y mascarillas y protección para los ojos deberán ser obligatorios para proteger a los farmacéuticos

EN EL TRANSPORTE PÚBLICO

La distancia de seguridad mínima obligará a restringir asimismo el número de plazas en todo tipo de vehículos comunitarios, desde los metros a los trenes de largo recorrido, de los taxis a los autobuses, de los cruceros a los aviones. Al tratarse de espacios cerrados, el uso de mascarillas deberá ser obligatorio sólo si no hay controles (tests, certificados de inmunidad) al acceder al vehículo, si bien en trayectos cortos podrá exigirse básicamente guardar silencio (sobre todo no hablar por el móvil a voz en cuello) y cubrirse la boca a la hora de estornudar o toser.

Lo que parece ineluctable es que las distancias de seguridad y la dilación de tiempos debida a la adopción de medidas de protección conllevará una reducción del uso del transporte público, cuyo servicio empeorará y devendrá crónicamente deficitario, por lo que no parece descabellado pensar que se reducirán las frecuencias y tendrá que optarse de nuevo por recurrir a los vehículos privados para desplazarse al trabajo o a través de las ciudades.

EN EL DÍA A DÍA

De continuar con la mentalidad supersticiosa que ha caracterizado al español medio durante todo este periodo de reclusión forzada, y con los mismos informadores mediocres cuando no entregados al servicio exclusivo del Poder en aras de su propio beneficio, será imposible cambiar nada en torno a los asuntos fundamentales que determinarán el porvenir español de los próximos años y décadas.

Pues a día de hoy no han sido capaces desde el Gobierno (Ministerio de Sanidad o cualquier otro) de explicar clara y brevemente en qué consiste el (virus) SARS-CoV2 y la (enfermedad) Covid19, cómo para pedirles que comuniquen claramente cuáles son las medidas adecuadas de autoprotección y protección de terceros. Por supuesto no ha sido el caso de los países con más éxito en la gestión de la pandemia, caso de Singapur y Corea del Sur.

Y de los Medios de Control Social qué decir: buenrrollismo («Todos unidos»), sedación y una caótica serie de «informaciones» y artículos de columnistas paniaguados que han dejado el ya maltrecho prestigio de la profesión por los suelos. De hecho, sólo han salvado la honrilla de la Prensa una docena de entrevistas con científicos y algún que otro sanitario a pie de obra, junto con algunos artículos de fondo de expertos por supuesto en ningún momento consultados por el Gobierno de Sánchez-Iglesias y su banda de decenas de ministros desaparecidos y conspicuos expertos en dislates.

CONCLUSIÓN

La mediocridad generalizada demostrada por la clase política (Gobierno y presunta oposición) y mediática del país debería alarmar a los españoles para que exigieran los cambios pertinentes en estos ámbitos, pero ciertamente la falta de costumbre en el ejercicio de las libertades políticas hace de éste un Pueblo desmayado, de estómagos agradecidos, dedicado en cuerpo y alma a la “calidad de vida” -bebercio, poteo y puteo, horas muertas delante de la TV viendo series, fútbol o programas basura repletos de chulos y zorras-, mientras tenemos en cada presunto ciudadano a un no menos presunto resistente antifranquista -nuestros genuinos «disidentes a posteriori» de la hora- que no tiene sin embargo la dignidad de renunciar a la paga extra del mes de julio implantada por Franco para conmemorar la victoria de los “nacionales” en la Guerra Civil, como tampoco a la de Navidad que obviamente conmemora el nacimiento de Cristo.

Ochenta años de servidumbre voluntaria -con Franco todos franquistas; en esta Pseudodemocracia, todos demoprogretas- han vaciado de coraje y ansias de honrado y verdadero medro a los españoles, que sólo ahora reparan de qué manera se abandona a los viejos en residencias para que no molesten -cuando además se les pretende heredar la casa para ponerla en alquiler y vivir de las rentas- mientras se producen 100.000 abortos anuales y todavía esperarán algunos seguir cobrando pensiones sobreestimadas en unos años, los mismos que no quieren ocuparse de sus mayores ni criar a la progenie porque eso da muchos problemas y le jode a uno el “bienestar”.

Este Pueblo está demográficamente muerto, democráticamente muerto, económicamente muerto. Y luego resulta que todo el mundo está aterrado ante la mera perspectiva de la muerte por Covid. Qué horrible paradoja. Y qué aburrimiento permanente, el de los muertos en vida.